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Categoría: Hijos
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Pediatras advierten que en los primeros años de vida se puede desencadenar el Trastorno por Déficit de Ejercicio (TDE) y que de no tratarse a tiempo los infantes presentarán movimientos no aprendidos que entorpecerán su desarrollo motor, emocional, social y cognitivo.

El sedentarismo infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI y se calcula que hay más de 42 millones de niños con sobrepeso en el planeta. De hecho, según la OMS, la mayoría de los menores de edad no están cumpliendo con la recomendación de hacer como mínimo 60 minutos de actividad física al día.

Se trata de una realidad alarmante y que trae graves consecuencias en la población infantil. Además de predisponer a los niños a desarrollar diferentes enfermedades durante la adultez (diabetes, hipertensión arterial, infartos y distintos tipos de cánceres), existe otra patología que se presenta en los primeros años de vida: El Trastorno por Déficit de Ejercicio (TDE).

Este trastorno, por lo general se observan en niños que no cumplen con la cantidad de actividad física requerida para cada día, a través de estímulos básicos como gatear libremente, caminar, saltar, lanzar, escalar, entre otras acciones.  “Al crecer, estos infantes presentarán movimientos no aprendidos que entorpecerán su desarrollo motor, emocional, social y cognitivo, quedando fuera de los juegos con sus amigos, porque se verán en desventaja”, explica el pediatra presidente del comité de Medicina del Deporte de Sochipe y de Clínica Las Condes, doctor Francisco Verdugo.

Por ello, esta condición debe ser controlada, enfatiza el especialista, asegurando que  los menores de edad que son físicamente inactivos necesitan ser identificados de forma temprana para evitar las consecuencias adversas para la salud más adelante en la vida.

Además hay otro factor a considerar y que tiene relación con que no existen pruebas de laboratorio o marcadores clínicos para diagnosticar y monitorear el TDE, y tampoco medicamentos para tratar las deficiencias en el desempeño de habilidades motoras o de la aptitud física. “Por esto, es necesario que, de no cumplirse los 60 minutos de AFMV en un niño, el especialista le prescriba la actividad de todas formas”, asegura.

Mayor incentivo

Para evitar el TDE, el especialista de la Sochipe recomienda a los padres motivar a sus hijos desde un principio, con el fin de que se interioricen de las capacidades de su propio cuerpo. “Es clave que los niños no pasen más de dos horas al día frente a una pantalla y antes de los dos años, que simplemente no tengan acceso a la tecnología como celulares, computadores y televisión”, dice.

Asimismo, es importante preocuparse de que los menores de edad tengan una alimentación sana y equilibrada, para así evitar el sobrepeso y la obesidad, lo que puede impedir que el menor se mueva y le guste realizar ejercicio en un futuro.

Y por último, promover algún deporte a los hijos para realizar después del colegio o durante el fin de semana en familia, como también los juegos al aire libre como la escondida, la pinta, entre otros.