Más de un 5% de menores de tres años tiene algún complejo de alergia alimentaria, siendo alérgenos frecuentes el huevo, maní, leche de vaca y de soya. 

Las alergias alimentarias son poco conocidas entre los adultos como parte de una patología que aqueja a los niños y muchas veces hay un mal manejo de esta. Pero, ¿Qué es? Según el Ministerio de Salud, es un conjunto de enfermedades en las que los síntomas se producen por la respuesta inmunológica del organismo frente a una sustancia presente en algún alimento. Las manifestaciones clínicas afectan al tracto gastrointestinal, respiratorio y/o piel principalmente, predominando las manifestaciones gastrointestinales en lactantes y niños menores.

En Chile existen más de cuatro millones de familias que tienen un niño con alergia alimentaria. En donde es posible ver que más de un 5% de la población infantil tiende a padecer algún tipo de alergia procedente de la leche de vaca, huevo, frutos secos, entre otros.

Hace un par de años el MINSAL no contaba con estudios clínicos que avalaran la prevalencia de esta patología, no obstante, hoy en día se puso a disposición más de veinte millones de pesos para el programa de alergia a la proteína que muchas familias chilenas sufren día a día y que en la actualidad es cada vez más común.

Pero, ¿A qué se debe este aumento progresivo?

Para Javiera Sepulveda, nutricionista de centro Benefit nutrición, se puede explicar en primera instancia por mejor herramientas de diagnóstico, pero también por factores hereditarios o bien la llamada “teoría de la higiene”, lo que supone que el exceso de limpieza en los hogares y ambiente en el cual crece el lactante, lleva a una disminución de riesgo a las bacterias, teniendo como consecuencia una baja exposición a infecciones y por ende menor desarrollo del sistema inmune.  Por otra parte, esta el sobre diagnostico, en el cual se dan resultados sin realizar las pruebas de inmunología correspondientes.

Una vez que se detecta que el menor tiene algún tipo de alergia se deben prohibir ciertos alimentos que “dependen principalmente del alérgeno que está involucrado, es por esto, que antes de diagnosticar se debe realizar una minuciosa investigación para descartar todas las sustancias que no están involucrados.  Los alimentos más comunes son las proteínas de leche de vaca, huevo, frutos secos, los cuales se desechan de la alimentación hasta nuevo aviso en algunos casos” explica la especialista.

Algunas alergias pueden desaparecer con el paso de los años, por ejemplo, la proteína de leche de vaca es la única que a medida que el niño crece esta cesa, generalmente al año y medio, se puede hacer una contra prueba para descartar la patología.

Asimismo, cuando el niño es muy pequeño, es fundamental que la madre se cuide y debe realizar una dieta de exclusión, la cual se elimina todo aquel alimento que contenga la proteína que está generando la alergia en el lactante. Como se mencionó anteriormente la más frecuente es la de leche de vaca, en la cual a la madre se le restringen todos los lácteos y sucedáneos, como leche, queso y aditivos de alimentos. En algunos casos no solo es la proteína de leche de vaca si no también la soya y el huevo, enfatiza Javiera Sepulveda.

Es importante estar atento a los síntomas que pueda presentar el menor y mantener una alimentación controlada es fundamental durante los primeros seis meses del niño y así evitar alergias que se desarrollen en el instante y/o edades posteriores.

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