Mientras un grupo de legisladores presentaron un proyecto de ley que busca regular el uso de celulares en las salas de clases, expertos en el rubro opinan sobre los pros y contras.

Según estadísticas de la Subsecretaría de Telecomunicaciones, en septiembre de 2017 existían más de 22 millones de teléfonos móviles, cifra mayor a la cantidad de habitantes del país. Pero, ¿qué tan provechoso es usar tecnología en la sala de clases? ¿Cómo aprenden los niños y adolescentes en un ambiente digital? ¿Están preparados los profesores de Chile para que las incorporen de forma efectiva en la enseñanza? Es un debate que muchos padres y maestros tienen de forma regular.

Hace semanas grupo de parlamentarios chilenos impulsa una ley que busca restringir el uso de teléfonos celulares en la sala de clases de Educación Básica y Media, aludiendo a constantes quejas de profesores por un supuesto uso indiscriminado de estos aparatos. Esta medida pareciera seguir el cuestionado camino de Francia que prohibió definitivamente el uso del celular en todo el colegio. Medida que para muchos resulta radical y un claro retroceso.

Las nuevas generaciones son nativos digitales, por lo tanto el celular es un instrumento que ellos usan en su vida cotidiana. Importantes estudios han comprobado que la tecnología puede mejorar la enseñanza al interior de los colegios, así como estimular las ganas de aprender de los estudiantes.

Para Eugenio Severin, Director Ejecutivo de Tu clase, Tu país, los celulares son parte natural del paisaje y la actividad de los ciudadanos del siglo XXI por lo que no tiene sentido prohibirlos en las salas. “Hay momentos de la clase en que pueden ser un tremendo aporte y otros en que no, en que la experiencia privilegia el trabajo en grupo o la lectura o la atención de una exposición. Ni siempre, ni nunca. Depende del diseño que propone el docente”, opina.

¿Cómo usarlos de manera provechosa?

Usando aplicaciones educativas de aprendizaje que pueden ayudarlos a completar y mantenerse al tanto de su trabajo de clase. Así mismo, el uso de las redes sociales puede mantener a los estudiantes interesados ​​en la clase y alentarlos a participar en la discusión. Algunos profesores en Europa crean hashtags de Twitter o tableros de mensajes que los estudiantes usan durante las discusiones de la clase para compartir ideas.

“Ya son más de tres años viendo los grandes beneficios que significa incluir el uso responsable del celular en la educación, principalmente por la amplia gama de oportunidades que presenta en la formación de los estudiantes”, afirma Carmen Gloria Castro, creadora de Pixtoome (www.pixtoome.com), aplicación móvil que funciona como red de comunicación entre profesores, apoderados y alumnos, y que ha tenido excelente acogida en distintas escuelas del país.

"Los teléfonos pueden incluir videos, noticias, grupos de discusión en línea, entre otros. Permitir que los estudiantes accedan a estos recursos en clase puede fomenta la participación y las discusiones en las aulas", comenta Castro.

Temas a considerar

Además de las posibles distracciones e interrupciones, los teléfonos pueden ser utilizados por los estudiantes para acceder a la información, haciendo trampa mientras rinden un examen. Incluso si un estudiante no es atrapado, esto puede llevarlo a tener una comprensión pobre del material en el futuro, y es injusto para los estudiantes que estudiaron duro para hacerlo bien.

Así mismo, si bien los teléfonos celulares pueden ayudar a fomentar la participación al ofrecer diferentes canales de interacción, esto también puede conducir la desconexión de actividades cara a cara. Aprender a trabajar junto con los demás es una parte importante del aprendizaje.

Claramente, existen ventajas y desventajas. Aunque se pueden usar como una herramienta de aprendizaje, esto solo funciona mientras los estudiantes los utilicen de manera efectiva. “La discusión no debiera ser si debe haber celulares en el aula o no, sino cómo ellos representan una oportunidad para enriquecer la experiencia de aprendizaje de los estudiantes. Lo que corresponde es promover su uso responsable y con foco educativo, a partir del diseño que hace el profesor. Me parece especialmente interesante en la educación media”, comenta Severin.

“Nos urge contar con políticas públicas en educación con miras hacia la formación de habilidades digitales en los niños y jóvenes. Políticas que sean redactadas desde la experiencia tecnológica educativa y no desde la queja de la tercera edad”, concluye Carmen Gloria Castro.