Como una forma de entregar un regalo significativo a los niños en su día, la Psicóloga, Consteladora Familiar y Fundadora de Amorosa-Mente.cl, Alejandra López, busca concientizar sobre el principal obsequio que los padres deben realizar a un hijo en estas fechas. Sanar sus propias heridas de infancia para evitar traspasarlas a una nueva generación.

“Cuando un adulto deja de resolver y reparar aquello que fue doloroso en su pasado, inconscientemente repite las mismas dinámicas a pesar de que conscientemente espera hacerlo distinto”, indica. Dentro de las heridas más habituales está la contante crítica a los padres, restando energía y entrega a la crianza de los propios hijos. Usualmente, aquello que se reclama vuelve a repetirse en futuras generaciones. De no tomarse conciencia y repararse, se continuará desarrollando este comportamiento a nivel familiar.

Otro aspecto a sanar son las emociones que diariamente afectan a los padres, tales como la angustia, miedo o pena, las que se traspasan a los hijos en un afán de estos de calmar el dolor de sus progenitores. Sin embargo, “esta dinámica hace que los niños se conviertan en los padres de sus padres y con ello se sienten emocionalmente huérfanos o solitarios”, indica la psicóloga.

Por otra parte, cuando un hijo presenta problemas en su desarrollo, relación con pares o figuras de autoridad, entre otras, suelen ser los mismos que tuvieron sus padres a la misma edad. Es necesario que los progenitores tengan la capacidad de conectar emocionalmente con la frustración, potenciando la relación y  haciendo posible la sanación tanto de pequeño como del padre con su niño interno.

El último regalo que se puede realizar este día, es eliminar la descalificación o juicio entre los padres. “Esto hace a los hijos sentirse incompletos, dificultando la integración de lo que ha recibido tanto del padre como de la madre”, comenta López.  

De esta manera, un adulto que trabaja sus experiencias mediante herramientas terapéuticas, puede criar desde el reconocimiento de sus propias heridas, pudiendo darles un sentido completamente nuevo. 

Por esto, en este Día del Niño es importante entregar a los hijos, más que regalos físicos que llenen espacios, obsequios emocionales que completen su corazón y su experiencia de vida.

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