“Como las estaciones, los seres humanos también tenemos ciclos, con momentos de mayor deseo de explorar y buscar acción, pero también instantes de recogimiento. Entender nuestro propio ciclo es fundamental para poder funcionar armónicamente en todo ámbito, incluyendo el sexual”, sostiene Valeria Mandakovic, psicóloga y fundadora del Sistema de Sanación Alama.

La energía sexual es una más de muchas que están presentes en nuestra vida. Poder experimentarla y vivirla plenamente depende del nivel de conciencia que tengamos sobre ella, y de cómo se afecta por nuestras experiencias. Conocer lo que para uno es relevante en el ámbito sexual es parte de un trabajo de auto-conocimiento constante: nuestras preferencias, experiencias y contextos van variando, por lo tanto, nuestra manera de percibir, desenvolvernos y sentir nuestra sexualidad también cambia.

Para lograr llevar una sexualidad sana, es importante incorporar y balancear todos los aspectos que involucra de manera armónica, de forma de “vivirla dentro de un marco de referencia donde podamos expresarnos cómodamente, amorosamente y sin temor”, sostiene Valeria Mandakovic, psicóloga y fundadora del Sistema de Sanación Alama, http://enfoquealama.com/

Según explica la especialista, “Como las estaciones, los seres humanos también tenemos ciclos, donde tenemos momentos de mayor deseo de explorar y buscar acción, pero también momentos de recogimiento. Entender nuestro propio ciclo es fundamental para poder funcionar armónicamente en todo ámbito, incluyendo el sexual”.

Para saber cómo activarnos sexualmente en estos días más helados, la terapeuta Alama aconseja en primer lugar, no “culpar siempre al frío de la baja de deseo. Es más, quizás el frío no tenga ninguna relación con el desinterés sexual en la pareja. Para eso tenemos que revisar qué nos está ocurriendo muy internamente”.

Y, agrega, si sentimos que el frío efectivamente es una variable que entorpece el deseo sexual, “debemos ser capaces de tener un plan de acción a la mano”. Para eso, “debemos conocernos y entender qué nos gusta y qué disfrutamos más en un amplio espectro, no sólo en lo sexual. Lo primero si queremos revertir esta situación es asignarle prioridad para tener la motivación de establecer algunas prácticas”.

Por otro lado, si sabemos que el frío es un factor inhibidor sexual, podemos ingeniárnosla para temperar el lugar del encuentro sexual. 

Además, podemos incluir elementos que disfrutamos en otros ámbitos para generar un clima de placer y conexión con el erotismo, como por ejemplo, elegir el momento del día que más nos gusta (no siempre es la noche), comer o beber algo que disfrutemos en conjunto, conversar de temas que sean apasionantes y de mucho interés para ambos, jugar con aromas agradables que activen (no que relajen) y, en definitiva, disponer de elementos placenteros que nos estimulen sensorialmente en todo nivel: visión, sensibilidad táctil, olfato, gusto (sabor) y escucha.

Si, pese a lo anterior, no podemos disfrutar sana y plenamente, en Alama recomiendan descubrir cuántos y qué ámbitos están influyendo. “Existen 16 grandes áreas que pueden originar cualquier motivo de consulta, incluyendo las disfunciones sexuales: cuerpo etérico (incluye chakras y meridianos), cuerpo emocional, cuerpo mental, cuerpo espiritual, eventos interruptores, agentes biológicosrelaciones significativasancestrosotras vidas, nutrición, geopatíaselectrosmog, planificación del alma, proyecto sentido, toxinas y contaminación energética”, asegura Mandakovic.

La buena noticia, es que venimos equipados para tomar consciencia y sanar todo aquello que esté afectando negativamente la experiencia de nuestra sexualidad. “Todos somos potencialmente sanadores y tenemos una fuente inagotable de sabiduría interior. Sin embargo, en general, no exploramos estas habilidades que traemos y, a lo más, aparecen como “intuiciones” de vez en cuando, sin dirección y espontáneamente. Por eso, tanto en terapia, talleres y programas de formación, los terapeutas Alama enseñan y entregan herramientas para que cada persona pueda conectarse con sus propias habilidades sanadoras”, finaliza la experta.

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