Actualmente en Chile la industria de suplementos alimenticios mueve US$133 millones al año, cifra bastante alejada de países como Brasil o Estados Unidos donde se reportan ventas anuales que superan los US$1.800 y US$30.000 millones respectivamente.   

Para aumentar la oferta y evitar el mercado negro, la industria de suplementos alimenticios nacional ha pedido al Ministerio de Salud una actualización regulatoria que tenga en cuenta las mejores prácticas y estándares internacionales de países desarrollados. Además, que suscriba todos los puntos del acuerdo sobre suplementos alimenticios de la Alianza del Pacífico, que permite mencionar las propiedades saludables de estos alimentos, lo que facilita el entendimiento del consumidor con respecto a los beneficios de los productos.

“La legislación vigente en Chile no permite que esta categoría de alimentos tenga declaraciones o claims en su etiqueta, limitando la oferta de productos que puedan traer un beneficio claro al consumidor chileno”, afirma Tatiana Pires, doctora en Ciencias de los Alimentos de la Universidad de Sao Paulo y vicepresidenta de la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable (ALANUR), organismo que realizó un simposio en Chile sobre el rol de estos alimentos en la nutrición y que congregó a expertos nacionales y extranjeros.

En Brasil, la ANVISA (la agencia brasileña similar a la FDA de Estados Unidos) acaba de aprobar una reglamentación que permite incluir declaraciones de propiedades saludables en los suplementos alimenticios. “De esa manera se reduce la mala información respecto de un producto y ayuda al consumidor a entender cuál es la real finalidad de uso de cada suplemento. Las declaraciones o claims están relacionadas al consumo de sustancias que tienen un beneficio reconocido por la ciencia, como el omega 3, calcio, vitamina D, entre otros”, explica Pires. 

Los suplementos alimenticios son productos destinados a complementar la dieta de personas sanas para contribuir al mantenimiento y optimización de su buena salud.  Según Carolina Chevallier, Magíster en Nutrición y Gerente de Asuntos Científicos para Latinoamérica de Herbalife Nutrition, lo ideal siempre es poder mantener una alimentación variada, balanceada y completa que aporte todos los nutrientes necesarios. Lamentablemente, en determinadas circunstancias esto no es siempre posible por motivos que pueden ser múltiples y es en estas situaciones donde la alimentación se puede apoyar con suplementos, ya que su finalidad es justamente complementar dietas insuficientes.

“La recomendación es que si se opta por suplementos, estos provengan de marcas reconocidas lo que asegura la implementación de controles de calidad y seguridad apropiados. Por supuesto, siempre es mejor un alimento natural, pero si por razones que pueden variar -desde el estilo de vida, hábitos y preferencias hasta la accesibilidad y las posibilidades económicas- la dieta falla sistemáticamente en aportar todos los elementos necesarios para mantener un buen estado de nutrición y salud, entonces los suplementos son una excelente herramienta complementaria”, señala la nutricionista.

Por otra parte, la doctora Pires explica que, al ser esta categoría de alimentos muy importante en términos de consumo, las regulaciones están en constante revisión para proteger al consumidor, asegurar confianza, garantizar prácticas comerciales equitativas y estimular la investigación y desarrollo.

A nivel mundial, organismos regulatorios de EE.UU., Canadá y Europa, basados en recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y FAO, han llegado a un consenso o marco regulatorio global a los que la industria chilena espera acceder y que permite no sólo declarar las propiedades nutricionales (contenido, comparación y no adición), sino que también las propiedades saludables de los suplementos alimenticios, es decir, aquellas relacionadas con el impacto de estos en la salud, incluyendo la reducción de factores de riesgo de enfermedades. Para ello, explica Carolina Chevallier, todos estos claims deben estar basados en estudios cuya evidencia haya sido consistente e identificada y revisada en su totalidad, y es así como está normado internacionalmente.

Cambio de paradigma

En Chile son pocos los estudios sobre el consumo de esta categoría de alimentos en la población.   Más bien nos hemos centrado como país en políticas públicas orientadas a satisfacer deficiencias, como es el caso del ácido fólico, donde en el año 2000 el Ministerio de Salud decidió fortificar las harinas y con ello reducir el riesgo de defectos del tubo neural y otras anomalías fetales en recién nacidos.

Sin embargo, los resultados de una encuesta realizada en Brasil en 2015, permite tener una aproximación sobre la percepción de los consumidores sobre los suplementos alimenticios. En ella se demuestra que el consumo trasciende la categoría de “nicho”, pues el 54% de los hogares encuestados declaró que al menos 1 persona los consumía. También se demostró que la gente sí sabe para qué sirven, ya que el 74% dijo que para complementar su alimentación; 58% para mejorar la salud y el 29% para prevenir enfermedades (omega 3, calcio, vitamina C).

La Organización Mundial de la Salud afirma que hay 2 billones de personas en el mundo que sufren de algún grado de deficiencia nutricional. El ingeniero en alimentos de la Universidad de Chile y experto internacional Héctor Cori, dice que hay estudios internacionales que establecen, por ejemplo, que la población latinoamericana presenta déficit de vitamina A y B12, y que el 70% de la población mundial es deficitaria en vitamina D, indispensable para la salud ósea.

El especialista asegura que se trata del “hambre oculta” o insuficiencia de micronutrientes como vitaminas y minerales, que limita el crecimiento, el desarrollo, la salud y la capacidad de trabajo. “Una nación que invierte en nutrición puede ahorrar hasta un 5% del PIB”, afirma Cori. Por ello, sostiene que hoy se necesita un nuevo paradigma en nutrición. No sólo se trata de prevenir enfermedades, sino de alcanzar una “nutrición óptima” que es más difícil de alcanzar que la prevención de las deficiencias.

  

“En ese sentido, la industria de suplementos alimenticios tiene un rol importantísimo en garantizar al consumidor productos seguros, de alta calidad y que traigan beneficios a la salud”, concluye la vicepresidenta de la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable (ALANUR), Tatiana Pires.