En nuestro país “pasar agosto” -el mes más frío del año- es todo un reto para la salud. No sólo se trata de protegernos de las enfermedades respiratorias, sino que también de poner especial atención en el cuidado de nuestros huesos que tantas veces sufren con las bajas temperaturas.

Para muchos mantener una adecuada salud ósea es sinónimo de consumir calcio y vitamina D. Y están en lo correcto, asegura Susan Bowerman, Directora de Entrenamiento y Educación Global en Nutrición de Herbalife. “Pero la gente ignora que son varios otros los nutrientes que juegan un papel importante para que los huesos permanezcan fuertes y saludables”.

Los huesos son un tejido vivo, en crecimiento, compuesto de colágeno, una proteína que forma un marco suave para los huesos, y un componente mineral llamado hidroxiapatita (compuesto principalmente de calcio y fósforo) que se deposita en este marco para darle dureza y resistencia a los huesos. Además de la proteína, el calcio y el fósforo, existen otros nutrientes que apoyan la salud ósea, aquí la especialista nos cuenta cuáles son y en qué alimentos podemos encontrarlos:

El calcio se almacena principalmente en el esqueleto y representa aproximadamente el 2% del peso corporal total. Se obtiene de la leche, lácteos, almendras y hortalizas.

El segundo mineral que más abunda en el cuerpo es el fósforo y se mezcla con el calcio para formar la estructura cristalina de los huesos. Está presente en muchos alimentos, por lo que una persona que sigue una dieta balanceada debería tener los niveles suficientes para mantener sus huesos sanos. Las fuentes más importantes incluyen la leche, el pescado, las aves, la carne de vacuno, los porotos, las nueces y los granos enteros.

La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio del sistema digestivo. Para obtenerla debemos consumir pescados, hígado y algunos alimentos fortificados, por lo que muchas personas tienen déficit de esta vitamina y deben recurrir a los suplementos alimenticios.

El magnesio estimula la producción de la hormona llamada calcitonina, la que promueve el traslado del calcio desde el sistema sanguíneo a los huesos, también es necesario para activar la vitamina D. Lo encontramos en hortalizas, porotos, nueces, semillas y granos enteros.

Para mantener el equilibrio del calcio en el cuerpo y disminuir su pérdida a través de la orina necesitamos potasio. Está en melones, tomates, plátanos, duraznos, naranjas, hortalizas, camotes y porotos.

La encargada de la formación del colágeno es la vitamina C, que está presente en cítricos, brócoli, tomates, frutillas, kiwis, pimientos y hortalizas.

La pieza final es el boro, elemento encargado de ayudar al organismo a utilizar los otros nutrientes que se necesitan para la construcción ósea. Está presente en frutas secas como pasas, mantequilla de maní y paltas.