Si comienza a cuidarse en agosto puede reducir los síntomas entre un 70% y 80%.

Muchos disfrutan la llegada de la primavera y el verano. Si bien algunos aprovechan las temperaturas más cálidas para disfrutar al aire libre, hay quienes desatan fuertes síntomas de alergia, que afecta principalmente el sistema respiratorio e impacta fuertemente en su salud y calidad de vida.

La realidad es que un 20% de los chilenos sufre alergia. Se trata de una cifra que irá paulatinamente aumentando debido al cambio climático y el aumento de los alérgenos, sustancias que se generan por la polinización de árboles entre agosto y septiembre, del pasto de octubre a diciembre, y malezas, desde diciembre a febrero.

La Dra. María Pía Zañartu, especialista en Alergología de Clínica Universidad de los Andes, explica que la alergia o rinoconjuntivitis alérgica (RCA) tiene algunos síntomas determinantes. “Principalmente se manifiesta con picazón nasal, ocular, de oído y la garganta. A ello, se suma la obstrucción nasal y goteo, fuertes estornudos y en ciertas ocasiones anosmia. Esta última, es la pérdida del olfato cuando hay una obstrucción intensa, lo que puede provocar cefalea, tos y fatiga por la alteración de sueño, debido a la congestión y mala oxigenación”.

Si bien son síntomas muy molestos, se pueden prevenir. “Si iniciamos un tratamiento médico precoz durante agosto, es posible reducir entre un 70% y 80% los síntomas, y evitar llegar a un estado inflamatorio avanzado de las vías aéreas, que en algunos casos es difícil de revertir”, enfatiza la especialista.

Sobre el tratamiento que se recomienda, la experta sostiene que se basa en tres pilares. Primero se deben tomar medidas ambientales como el uso de mascarillas durante los periodos de mayor polinización, mantener las ventanas cerradas durante gran parte del día, evitar actividades al aire libre, usar anteojos y dejar ventanas cerradas en medios de transporte.

Complementariamente, hay tratamientos farmacológicos que revierten los síntomas. “Los antihistamínicos y los corticoides intranasales se usan en forma complementaria. Los primeros alivian la picazón, el goteo y los estornudos; los segundos ayudan a desinflamar la mucosa nasal y mejorar la calidad de la respiración. Por otro lado existen los descongestionantes nasales pero estos solo deben usarse por periodos cortos”, explica.

Por otro lado, la inmunoterapia subcutánea y sublingual es el único tratamiento curativo de las alergias. “Este consiste en la administración gradual del alérgeno. La duración mínima de este procedimiento son tres años, pero lo ideal es que sean cinco, ya que reduce los síntomas alérgicos de forma significativa”.

Cada vez más pacientes se han beneficiado de este tratamiento porque suprime el uso de antihistamínicos y sobretodo de corticoides a largo plazo. Sin embargo, no es la solución para todos los alérgicos por lo que es importante que sea indicado por un especialista.