Enfermedades como cataratas, daño en la retina, quemaduras, tumores y hasta cáncer son algunas de las enfermedades que pueden provocar una exposición prolongada al sol sin tomar los resguardos necesarios

Empezamos a dejar atrás los días fríos, llegó el calor y el sol se empieza a transformar en un compañero frecuente del día a día, con ello la mayor exposición al sol resulta inminente y con ello sus temidos rayos Ultravioleta (UV). Frente a esto, recurrimos al protector solar para protegernos adecuadamente nuestra piel, sin embargo muchos ignoran que también es necesario tomar conciencia del daño que la exposición al sol puede provocarle a nuestros ojos.

El buen clima hace que pasemos más tiempo fuera, ya sea para divertirnos, hacer deporte o porque nuestro trabajo y vida cotidiana lo requieren. Con ello, una exposición a la luz solar excesiva y sin protección incrementa de manera significativa los riesgos de desarrollar una patología ocular en el mediano y corto plazo.

“Si bien resulta importante cuidar nuestros ojos de la exposición solar durante todo el año, en esta época los riesgos aumentan en conjunto con el aumento de las actividades al aire libre, por lo que la posibilidad de sufrir algún tipo de lesión aumenta exponencialmente”, afirma el doctor y director médico de la Clínica Oftalmológica Providencia (www.cop.cl), Eusebio García.

El especialista también explica que las consecuencias que ocasiona la exposición a los rayos UV son acumulativas, lo que quiere decir que el daño se va juntando a medida que pasa el tiempo. A ello se suma un factor clave, que es el que las células sensibles a la luz de nuestros ojos no se regeneran.

García comenta que algunas de las enfermedades que se producen son pterigion o carnosidad, cataratas, daño en la retina, quemaduras, úlceras y/o tumores y cáncer.

Ante ello la principal recomendación de García, tanto para niños como adultos, es usar anteojos de sol que tengan filtro de protección UVA y UVB de un 100% y tener la precaución de adquirirlos en comercios establecidos donde se pueda certificar que cuentan con esta protección, preferentemente en ópticas. También se aconseja que el modelo del lente sea lo suficientemente grande para cubrir frontal y lateralmente los ojos.

Para aquellas personas que utilizan lentes de contacto con protección UV, el médico señala que igualmente requieren usar lentes de sol. Lo mismo ocurre con aquellos pacientes que tienen un implante de lente intraocular.

Otra clave es evitar la exposición al sol entre las 11 de la mañana y 4 de la tarde, horario en el que hay altos niveles de radiación. Si es necesario exponerse, además de los lentes de sol, se aconseja el uso de sombrero.

Respecto de quienes usan lentes ópticos, García indica que estas personas tienen que usar lentes de sol graduados, con su respectiva receta oftalmológica. “El inconveniente en este caso, es que las Isapres y seguros complementarios por lo general no cubren este tipo de lentes. El otro problema es que no todos los lentes de sol se pueden graduar”.

Así, para estos casos recomienda como una opción la cirugía Lasik, ya que es una alternativa permanente, donde el paciente resuelve su problema óptico y por tanto, puede utilizar el lente de sol que más le convenga.

Finalmente, el experto de la Clínica Oftalmológica Providencia aclara que los lentes con tratamiento antirreflejo no filtran rayos UV y lo mismo ocurre con los fotocromáticos.