Existen 3 tipos de Radiación Ultravioleta, siendo la A y B  las más peligrosas.  Esta última  es más intensa en primavera y verano, aunque no hay que descuidarse el resto de los meses del año.

El sol emite una gran cantidad de cantidad de radiaciones, de las cuales las más letales son absorbidas por la atmósfera. Sin embargo, la radiación ultravioleta (UV), que logra atravesar esta barrera, es la causante de la mayor cantidad de daño en la piel de las personas. Existen 3 tipos de radiación UV, dentro de las cuales las categorías A y B  son las más peligrosas. Esta última  es más intensa en primavera y verano, pero de igual modo está presente durante todo el año.

En este contexto, los efectos de la exposición prolongada a esta radiación, principalmente en verano, pueden diferenciarse a corto plazo como quemaduras agudas o daño en la córnea y a largo plazo, como envejecimiento prematuro, cáncer de piel y cataratas. El daño de la radiación UV es acumulativo a lo largo de la vida, por lo tanto a menor edad, peor los efectos de la exposición prolongada a estos rayos, por lo que es recomendable no exponer a los niños al sol sin protección, lo que también se debe replicar para el caso de adultos mayores.

Por ello, Caja 18 en conjunto con NúcleoSalud y su médico internista, Dra. Lorena Báez, entregan cinco consejos para proteger la piel este verano, aunque señalan que es importante mantenerlos durante todo el año:

- Preferir la sombra natural o artificial.

- Usar ropa, lentes y sombrero adecuados.

- No exponerse al sol entre las 11 y las 15 horas.

- Usar filtro solar adecuado y repetidamente en áreas inevitablemente expuestas, lo cual debe realizarse en días nublados también.

- Ingerir abundante agua fresca para evitar la deshidratación.