Cada cinco segundos, una persona se queda ciega en el mundo. El 80% de los casos son evitables con una adecuada prevención.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de unos 285 millones de personas en el mundo viven con baja visión y ceguera. De ellos, 39 millones de personas son ciegas y 246 millones tienen discapacidad visual moderada o severa. Lo anterior, se traduce en que cada año más de siete millones de personas pierde la capacidad de ver.

Si bien las cifras parecen poco alentadoras, lo cierto es que la gran mayoría de estas enfermedades son­ evitables. Así, un 20% de las afecciones son prevenibles mientras que un 60% de los casos son tratables hasta recuperar la visión.

“El 80% de los casos de ceguera son evitables a través de acciones de prevención y/o por medio de un diagnóstico oportuno. De allí radica la importancia de realizar un chequeo visual a lo menos una vez al año”, indica el doctor y director Médico de Clínica Oftalmológica Providencia, Eusebio García.

Para tener en cuenta, las conocidas cataratas son la primera causa de ceguera de acuerdo a la OMS. “En un ojo con catarata, el cristalino se torna opaco y no permite el paso de la luz hacia la retina, lo que disminuye la visión. Con un procedimiento seguro y rápido se reemplaza el cristalino por un lente intraocular con lo cual la luz pasa sin barreras y se enfoca correctamente sobre la retina”, explica García.

En un segundo lugar se encuentra el glaucoma –o comúnmente llamado “el ladrón sigiloso de la visión”. En este caso la consulta oportuna al especialista resulta fundamental para detener esta enfermedad que, se estima, afecta a unas 60 millones de personas en todo el mundo. “Un ojo con glaucoma presenta una presión ocular alta, lo que ocasiona un daño progresivo en el nervio óptico, de allí radica la importancia del diagnóstico temprano y su consiguiente tratamiento”, señala el experto.

En tanto, la retinopatía diabética se posiciona como la tercera causa de ceguera en el mundo. Según la según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la diabetes afecta entre un 10% y un 15% de la población adulta de América Latina y el Caribe, y se espera que unas 65 millones padezcan esta enfermedad en 2025. “Con el aumento de pacientes con diabetes se incrementa simultáneamente el riesgo de ceguera por retinopatía diabética”, sostiene el médico.

Respecto a las medidas de prevención necesarias para evitar riesgos en este tipo de casos, García apunta que el paciente diabético debe someterse, al menos una vez al año, a un completo control oftalmológico que incluya un examen de fondo de ojo con pupila dilatada. “Si existen signos de la enfermedad puede ser necesario complementar el estudio con una Angiografía Retinal y una Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), de gran utilidad en el estudio y manejo de esta patología”, recomienda.