Contrario a la creencia popular, ningún dolor es normal durante el embarazo. Considerando que existen diversos cambios en el cuerpo de la mujer gestante, es común que aparezcan molestias en la zona lumbar y pélvica, pero hay precauciones y tratamientos que se deben adoptar para evitarlas. Por ello, la kinesióloga de Clínica Vespucio, Danitza Sekul, se refiere al origen de estos malestares, explica cuáles son los factores de riesgo y entrega recomendaciones para no dejar que afecten la calidad de vida de la futura madre.

Los numerosos cambios que experimenta el cuerpo de la mujer durante el embarazo predisponen a la aparición del dolor lumbopélvico, una molestia de origen músculo esquelético que se siente en la columna lumbar entre las últimas costillas y el inicio del glúteo, y en ocasiones presenta irradiación hacia la cara posterior de la pierna, incluso llegando al pie.

Las pacientes que tienen más riesgo de sufrir esta condición durante la gestación son aquellas que han tenido episodios de dolor lumbar previo al embarazo o en embarazos anteriores. “Otros factores que originan la aparición de estos malestares son el sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo”, explica la kinesióloga de Clínica Vespucio, Danitza Sekul.

Es por esto que la profesional entrega las siguientes recomendaciones para evitar la aparición del dolor lumbar durante la gestación:

  • Evitar aumentos de peso por sobre las recomendaciones médicas.
  • Mantener un embarazo activo e incorporar actividad física de bajo impacto. “Si la paciente es sedentaria, desde la semana 13 de embarazo y con la aprobación del médico, se pueden incorporar paulatinamente ejercicios como caminatas, nado y baile”, explica la kinesióloga.
  • Cuidar la postura, tomar conciencia de los cambios del cuerpo y preocuparse de una buena higiene postural al estar de pie, acostada y sentada.
  • Evitar largos períodos en una misma posición.
  • Intentar dormir del lado izquierdo con almohadas a nivel de rodillas y tobillos. También se puede usar una pequeña debajo del vientre.
  • Preocuparse de tener un buen calzado, que sea cómodo y evitar el uso de tacos altos.

Es frecuente sentirse más cansada e incómoda en algunas posturas, pero si las molestias comienzan a afectar el desempeño cotidiano, como trabajar, caminar o levantarse de la cama, “no se debe normalizar y lo más recomendable es consultar con un especialista para detectar el origen del dolor, comenzar el tratamiento y evitar que éste siga aumentando e interfiera con la calidad de vida y del embarazo”, aclara Danitza Sekul.

Más dolores que puedes evitar

Otra disfunción muy frecuente durante la gestación es el debilitamiento del piso pélvico, debido al aumento de peso, la sobrecarga de la musculatura por el crecimiento del útero y el deterioro del tejido después del parto. “Esto puede ocasionar incontinencia de orina y, en casos más avanzados, de gases o heces durante el embarazo o en el postparto. Para evitar lo anterior, los ejercicios de fortalecimiento del piso pélvico son fundamentales”, dice la kinesióloga.

Los principales cambios que sufre el cuerpo durante el embarazo y que pueden generar estos y otros dolores son:

  • Aumento de peso: sobrecarga, principalmente sobre la musculatura lumbar, lo que provoca contracturas.
  • Relajación de la musculatura abdominal: con el crecimiento del útero, cambia el centro de gravedad y la curvatura lumbar aumenta, generando una hiperlordosis que incrementa la presión sobre la columna y su musculatura.
  • Cambios hormonales: se secreta una hormona llamada relaxina, la cual provoca un aumento en la laxitud de los ligamentos, afectando principalmente la estabilidad de las articulaciones de la pelvis.

Tratamiento

Ante estos cambios y los dolores que llegan con ellos, el tratamiento será indicado por especialistas en el área, principalmente por un kinesiólogo dedicado al embarazo y postparto, quien mediante una evaluación detectará qué es lo que está ocasionando las molestias e indicará el tratamiento más adecuado para cada caso.

“En general, el tratamiento se centra en técnicas manuales para relajar la musculatura contracturada, mediante masoterapia y elongaciones, además de ejercicios terapéuticos para fortalecer los músculos que estabilizan la región lumbar y pélvica”, expone Danitza Sekul.