Con el propósito de presentar las nuevas tendencias en el abordaje de este problema, llegó a Chile el prestigioso neurólogo español Jordi Montero. El dolor neuropático afecta al 8% de la población, aproximadamente 1.6 millones de chilenos.

El dolor crónico es responsable del 20% de las consultas médicas que se realizan en clínicas privadas, hospitales y consultorios de nuestro país, lo que implica que cada año los médicos realizan poco más de 6,7 millones de atenciones por esta causa.

A partir de datos oficiales de la Superintendencia y ministerio de Salud, se estima que las consultas por dolor crónico en isapre serían 2,9 millones; en consultorios de atención primaria 2,3 millones; y en hospitales públicos 1,5 millones.

Uno de los especialistas en esta materia a nivel internacional es el neurólogo español Jordi Montero, quien se encuentra en Chile para participar como expositor principal de las V Jornadas Latinoamericanas de Neuropatías Dolorosas, que se desarrollan hoy y mañana sábado en el Hotel NH Collection, en Santiago, y a la que asistirán reconocidos especialistas de Chile y Latinoamérica.

El Dr. Montero es profesor asociado de Neurología de la Universidad de Barcelona y uno de los especialistas mundiales más reconocidos en el campo del dolor crónico y neuropático.

Según explica el especialista, “el dolor crónico es un problema a nivel mundial que irá aumentando producto del envejecimiento de la población y el incremento de enfermedades como la diabetes, la obesidad, el VIH o el cáncer”.

Para comprender este campo y magnitud de sus implicancias, el académico catalán distingue entre dos tipos fundamentales de dolores. “El dolor neuropático es producido por daño o alteración en las estructuras del sistema nervioso. El dolor puede ser producido por daño en los nervios periféricos (dolor neuropático periférico) o por daño en la médula espinal o el cerebro (dolor neuropático central). En tanto, el dolor crónico es aquel tipo de dolor sin una causa aparente, y en el que la mayoría de las veces hay un componente emocional que lo gatilla a nivel cerebral, por ejemplo, estrés, depresión u otro”, dice.

Si bien en Chile no hay estudios específicos, se estima que el dolor neuropático afecta aproximadamente al 8% de la población, lo que equivale a cerca de 1.600.000 chilenos, cifra que incluso podría estar subestimada. Por su parte, el dolor crónico alcanzaría a unos cinco millones de pacientes en Chile y cerca del 80% de estas personas sufriría además una mala calidad de vida, insomnio, depresión, angustia o abandono de sus trabajos.

Cabe mencionar que el dolor severo afecta con mayor frecuencia a mujeres y personas de nivel socioeconómico más bajos, situándose principalmente en las zonas de la espalda baja, rodilla, cabeza y cuello.

Como el dolor crónico no tiene una solución efectiva –no hay medicamentos que solucionen el tema a diferencia del dolor agudo- el enfoque pionero que plantea el Dr. Montero apunta trabajar a nivel emocional con los pacientes y a reenfocar el trabajo médico, tendencia que está siendo replicada en el mundo. “Humanizar la medicina, fomentar el contacto con el paciente a través del tacto y empatizar con su dolor a fin de que comprenda qué le ocurre, ayudan a sobrellevar una mejor calidad de vida”, explica el especialista. Asimismo, destaca que el rol de la familia en este proceso cobra vital importancia, puesto que se requiere de mucho cariño y acogida para sobrepasar el sufrimiento.

Según destaca el doctor Montero, “estamos ante la revolución de las emociones”, un área que debe vincularse con la medicina tradicional para alcanzar un tratamiento integral y efectivo en los pacientes con dolor, de acuerdo a lo estudiado por el Neurólogo y que bien explica en su publicación editorial “Permiso para Quejarse”.