Ocrelizumab es el primero en demostrar mejorías para una forma agresiva de la enfermedad, ya que ha disminuido significativamente la progresión de esta en comparación con otras terapias.

El Instituto de Salud Pública (ISP) aprobó un medicamento innovador para pacientes con esclerosis múltiple. Se trata de Ocrelizumab, un tratamiento que ha demostrado reducir significativamente los brotes en pacientes con esta enfermedad, así como la progresión de la discapacidad.

Esta afección es una patología autoinmune, poco común, degenerativa y que afecta al sistema nervioso central, principalmente al cerebro y a la médula espinal, provocando una inflamación debido a la pérdida de mielina, material que recubre los nervios y que permite una adecuada transmisión de los impulsos eléctricos entre neuronas del sistema nervioso. De no ser tratada adecuadamente, puede llevar a una discapacidad irreversible.

Se estima que en Chile hay 3.000 pacientes que sufren esta enfermedad, los que potencialmente podrían verse favorecidos con esta nueva opción de tratamiento. En ese sentido, la Dra. Jacqueline Scherpenisee, neuróloga de la Clínica Las Condes, sostiene que para la esclerosis múltiple “hemos tenido un avance gigantesco en los últimos años con la incorporación de los medicamentos biológicos, que cada vez son más específicos”.

Ocrelizumab es, además, el primer fármaco aprobado en el mundo para tratar la enfermedad en su forma primaria progresiva, un tipo de esclerosis múltiple agresiva que genera una discapacidad irreversible, acumulativa y de rápido avance.

La jefe de la sección de Neurología del Hospital San Carlos de Madrid, Celia Oreja- Guevara, explica que este medicamento “viene a cubrir una necesidad no cubierta, ya que hasta ahora no había tratamientos para la esclerosis múltiple primaria progresiva”.

Además, agrega que “es un tratamiento muy eficaz. Por ejemplo, en aquellos pacientes con esclerosis múltiple recurrente remitente, la reducción de brotes, en comparación con interferón beta-1ª, es de un 46%, lo que significa 1 brote cada 7 años”.

La Dra. Scherpenisse dice que su experiencia con Ocrelizumab ha sido “muy buena. Es un medicamento que se ha estado esperando mucho, porque los efectos colaterales son bajos, es muy eficaz, fácil de utilizar (se infunde dos veces al año) y es una droga que es capaz de inactivar la enfermedad”.