Los huesos tienen distintas funciones esenciales en nuestro organismo, por lo que es clave mantenerlos saludables y firmes. Realizar actividad física periódica y consumir suficiente calcio y vitamina D, es fundamental para su cuidado y evitar así el riesgo de sufrir alguna enfermedad ósea. 

En las últimas décadas han existido muchas corrientes y una cantidad excesiva de información que no siempre se sustenta en una base científica sólida. Lo que sí es cierto, y en lo que todos concuerdan, es que la salud ósea es un tema importante del que nadie debiera quedar ajeno.

En Chile, la prevalencia de problemas óseos ha ido en aumento y al contrario de lo que se cree, no solo afecta a mujeres. Un 52% de ellas (sobre los 50 años) tiene osteopenia, una condición previa a la osteoporosis y el 7,8% osteoporosis. Mientras que los hombres del mismo segmento etario llegan a cifras del orden del 40% y 2,9%, respectivamente. Si bien en hombres las cifras son menores, no hay que descuidar su atención, ya que en la población mayor de 80 años de ambos sexos, la osteoporosis alcanza un 22%.

“Las enfermedades a los huesos como la osteoporosis son progresivas y silenciosas, por lo que mantener hábitos que protejan nuestros huesos debiera ser impulsado desde edades tempranas”, destaca Paulina Hernández, nutricionista y jefa del Programa Vivir Bien de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos. Para tener una salud ósea adecuada, uno de los componentes más importantes es el consumo de calcio, la adecuada cantidad de vitamina D en el cuerpo, y la actividad física.

Dentro de este contexto, Paulina Hernández explica algunos mitos y realidades para tener claridad sobre la salud ósea:

Mito 1: Después de la niñez no es necesario consumir calcio: Falso.

El calcio se fija en nuestros huesos hasta aproximadamente los 30 años. Después de esta edad se deja de “mineralizar” el hueso, es decir, ya no absorbe para formarlo y resguardarlo. Esto no significa que ya no sea útil. El calcio y otros minerales que están en los huesos, también se usan para otras funciones, como por ejemplo, la contracción muscular. Si no tenemos una cantidad suficiente de calcio, el músculo buscará de donde sacarlo para seguir funcionando, por lo que nuestros huesos serán los perjudicados. 

Mito 2: El calcio no solo está en la leche: Verdadero.

Si bien existe calcio en otros alimentos, como por ejemplo el sésamo, no se debe perder de vista que la cantidad a consumir debiese ser muy alta para alcanzar un aporte suficiente para nuestro organismo. Un vaso de leche, por ejemplo, aporta aproximadamente 200 mg de calcio, mientras que una cucharada de sésamo aporta 95 mg. Es decir, con alrededor de 4 vasos de leche, un niño obtiene el calcio suficiente, de lo contrario, tendría que comer 8 cucharas soperas de sésamo. Por otro lado, las almendras también tienen un buen aporte de calcio, pero para llegar a las dosis recomendadas, tendría que comer 400 mg de almendras en un día, lo cual sería un exceso, porque no solo se consume el calcio de ellas, sino también las calorías. 

Mito 3: Da lo mismo la fuente de donde se obtenga el calcio: Falso.

Para que el calcio se fije en los huesos también se necesita de otros componentes como la vitamina D. Ésta se obtiene a partir de la exposición al sol principalmente. Sin embargo, estudios han demostrado que los adultos que no consumen alimentos fortificados en vitamina D, presentan déficit de ésta a pesar de tener una exposición solar normal, por lo que alimentos como la leche, en la que se mezcla el calcio con la fortificación de la vitamina, hacen que la utilización y fijación del calcio en nuestro organismo sea óptima. 

Mito 4: Mantener los huesos sanos solo se trata de calcio y vitamina D: Falso. 

Se ha logrado demostrar que mantenerse activo y practicar actividad física previene la pérdida ósea y contribuye a ganar masa en los huesos durante la niñez. Además, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol y café, favorece el deterioro de los huesos.

Con estos simples consejos podrás mantener tus huesos sanos y fuertes, y recuerda que es importante prevenir y no esperar hasta que ya sea demasiado tarde.