Cenar muy tarde, eliminar las grasas buenas y comer muy rápido, son solo algunos de los hábitos negativos que muchas veces nos impiden bajar o mantenernos en nuestro peso.

Para nadie es secreto que para mantener un peso adecuado es fundamental llevar una dieta saludable, equilibrada, acorde a nuestro gasto de energía y que sea nutritiva a la vez. Además, es sabido que se debe complementar con actividad física al menos 3 veces a la semana. Sin embargo, a pesar de tener total claridad en estos aspectos, muchas veces cometemos algunos errores que nos impiden bajar esos kilos de más o conservar el peso deseado.

Paulina Hernández, nutricionista y Jefa del Programa “Vivir Bien” de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos, destaca los principales errores que cometemos y que hacen que comamos más de lo que debiésemos.

Comer pocas grasas “buenas”

Las grasas son fundamentales para el buen funcionamiento de nuestro organismo, ayudan a la función cerebral, a la producción de hormonas, al transporte de vitaminas a través del torrente sanguíneo, y además tienen propiedades antiinflamatorias. Éstas se encuentran presentes, por ejemplo, en frutos secos, algunos pescados, aceite de oliva, y semillas como la linaza y la Chía.  “Es importante no eliminar estas grasas de nuestra dieta, ya que además de ayudar a la saciedad, sirven para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Hay que seleccionar las grasas adecuadas y cuidar la cantidad”, destaca Paulina Hernández.

Comer muy rápido

Según un estudio de la Universidad de Hiroshima, en Japón, quienes comen rápido, ingieren más calorías y nutrientes de los que necesitan, ya que se sienten satisfechos mucho tiempo después de que el cuerpo recibió la comida que necesitaba. Luego de analizar los hábitos de consumo de tres grupos de más de mil personas durante cinco años, se determinó que el 11,6% de quienes comían más rápido desarrollaban síndrome metabólico.

En definitiva, quienes comen rápido no le dan tiempo al cerebro de saber que ya alcanzaron la satisfacción y por eso terminan comiendo más de lo que necesita el cuerpo.

“El cerebro se demora más o menos 20 a 30 minutos en recibir la señal que indica que la persona comió. Además, es importante evitar las distracciones al momento de comer”, señala la profesional de Sodexo.

Cenar muy tarde

No es recomendable que la última comida del día sea justo antes de acostarse, ya que no permitimos que nuestro cuerpo entre adecuadamente a su fase de descanso, provocando que entre en estado de alerta. Esto estimula la producción de hormonas del estrés, como la adrenalina, y también puede alterar la presión cardíaca. “Es importante que la última comida sea liviana y dos horas antes de acostarnos para que nuestro cuerpo alcance a procesarla correctamente. Además es clave dormir bien para mantener un peso adecuado”, enfatiza la nutricionista.

Poco ejercicio

Según un estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition sobre adultos con sobrepeso y obesidad que iniciaron un programa físico, el ejercicio tendía a aumentarles el apetito antes de una comida comparado con los días de vida sedentaria. Sin embargo, las personas se sentían más satisfechas con el desayuno que antes. El estudio desconoce por qué el ejercicio tiene dos efectos sobre el apetito, pero la actividad física, que genera hambre, también potenciaría la sensibilidad del sistema de saciedad. “Al hacer ejercicios liberamos endorfinas que ayudan a nuestro bienestar y a disminuir la ansiedad que muchas veces es la que nos hace comer de más”, concluye la nutricionista y jefa del Programa Vivir Bien de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos.

Ahora que ya conocemos algunos de los hábitos negativos que nos pueden mantener con sobrepeso es importante ser consciente y poder eliminarlos de nuestra rutina, para así tener una mejor calidad de vida.