El cambio de hora le permitirá a muchos, que últimamente salían de su casa en plena oscuridad, empezar la jornada laboral con luz. Aunque algunos no son consciente de ello, los rayos ultravioleta tienen múltiples beneficios para el organismo y son responsables de estimular nuestro cuerpo para acciones tan simples como levantarnos de la cama. La reumatóloga de Centros Médicos Vidaintegra, Dra. Cristina Benavente, explica por qué nos afecta la falta de luz y aclara cuál es su importancia para nuestra rutina diaria.

Cuando los días están oscuros y el frío del invierno tienta hasta a los más responsables a quedarse en su casa, se empiezan a sentir los efectos de la falta de luz solar en el cuerpo. No sólo nos cuesta más levantarnos de la cama todas las mañanas, sino que también nos sentimos cansados durante el día, aletargados e incluso un poco entristecidos. Como explica la reumatóloga de Centros Médicos Vidaintegra, Dra. Cristina Benavente, “la luz solar estimula la síntesis de serotonina, el neurotransmisor cuya disminución está ligada a la depresión y a la fibromialgia”.

Además, el sol disminuye la producción de melatonina ­–compuesto encargado del sueño– lo cual nos permite estar más despiertos y activos. Así, en jornadas de otoño e invierno, es normal que tanto los niños en el colegio como los adultos en sus trabajos tiendan a sentirse adormilados y con falta de energía.

De hecho, los rayos ultravioleta también estimulan la producción de testosterona, responsable de la libido y por ende de la actividad sexual. Por ello, la especialista recomienda tomar sol tres veces por semana entre 10 y 15 minutos pero nunca entre las 10 am y las 16 pm. “Se nos ha pasado la mano en esto de considerar al sol como nuestro enemigo”, destaca la especialista.

Los beneficios del sol

Una buena recomendación para despertar con mayor facilidad y energía es abrir las cortinas de la pieza. Con el cambio de hora que se realizó durante el fin de semana, todos aquellos que despierten alrededor de las siete de la mañana tendrán el apoyo de los rayos ultravioleta para levantarse de la cama.

Como afirma la reumatóloga, “nuestro cuerpo necesita luz para mantener su equilibrio a nivel hormonal” y  la exposición responsable al sol entrega múltiples beneficios para el organismo:

  • Actúa en la síntesis de vitamina D, necesaria para que el calcio atraviese la barrera intestinal y esté disponible para fijarse a los huesos o pueda participar en otros procesos metabólicos.
  • Acelera el metabolismo de las grasas.
  • Participa en la producción de glóbulos blancos necesarios para defendernos de las infecciones.
  • Tienen un efecto antiséptico y ayudan a controlar el acné.

No obstante, es importante destacar que “la luz artificial no reemplaza la luz solar ya que su frecuencia de ondas es distinta”, comenta la Dra. Benavente.