En los últimos años, la vitamina D, también conocida como la “vitamina del sol”; se ha convertido en una de las principales preocupaciones del área de la salud. Esto se debe principalmente a que la población tiene un gran déficit de ésta, lo que se relaciona a mayores tasas de infecciones respiratorias, enfermedades autoinmunes, alergias y también cáncer.

Según la última Encuesta Nacional de Salud, el 84% de las mujeres entre los 15 y los 49 años tiene insuficiencia de vitamina D, del cual el 13% tiene un déficit severo. Mientras que en los adultos mayores, sólo el 13,4% tiene un nivel aceptable.

Según explica la nutricionista de la empresa de alimentación saludable Daily Foods, María Fernanda Jara, la importancia de este compuesto es que se asocia principalmente con la mantención de huesos sanos y firmes, ya que es capaz de actuar a nivel intestinal promoviendo la absorción de calcio y fósforo proveniente de los alimentos que consumimos, y también ejerce sus funciones en los huesos, facilitando la reabsorción de estos minerales que se encuentran circulando en la sangre.  Además de estas funciones, tiene otras acciones en el organismo, las cuales no tienen nada que ver con la salud de los huesos.

Algunos estudios señalan que la deficiencia de esta vitamina no sólo se asocia al desarrollo de enfermedades relacionadas con el esqueleto, como es el caso del raquitismo en los niños y la osteoporosis en los adultos, sino que también su déficit se relaciona con la aparición del denominado síndrome metabólico, la diabetes tipo 2, la diabetes gestacional, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Sin embargo, asegura la experta, aún no se tiene claridad de cuál es exactamente la relación entre la deficiencia de esta vitamina y el desarrollo de estas enfermedades no transmisibles, pero existen algunas teorías como que su déficit aumenta la resistencia a la insulina, aumenta los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, y aumenta los niveles de presión arterial.

¿De dónde se puede obtener la vitamina D?

La principal fuente para obtener esta vitamina es a través de la exposición al sol. La vitamina D proviene de la provitamina D3, un compuesto producido naturalmente en la piel de muchos mamíferos, incluyendo a los humanos. Este compuesto al ser expuesto a los rayos solares se transforma en la vitamina D, la cual tras sufrir otras transformaciones dependientes del hígado y de los riñones, ya puede ser utilizada por nuestro organismo.

“Las personas con piel morena u oscura también son considerados como pacientes en riesgo cuando hablamos de posibles deficiencias de esta vitamina, esto se debe principalmente a que necesitan una exposición al sol más prolongada que las personas de piel clara para sintetizar la misma cantidad de vitamina activa”, afirma la nutricionista de Daily Foods.

También existen algunos alimentos que  contienen vitamina D, pero se debe considerar que la dieta sólo aporta un 20% de los requerimientos totales de la vitamina. Los alimentos fuentes son: los pescados grasos como el atún y el salmón, el hígado de vacuno, la yema de huevo, el queso y algunos alimentos que han sido fortificados, es decir, se les agrega esta vitamina, como algunas marcas de cereales.

“Es importante que las personas monitoreen sus niveles de vitamina D a través de exámenes de sangre que se pueden solicitar al médico. En caso de ser necesaria la suplementación, esta también debe ser indicada por un profesional ya que las dosis de esta vitamina varía según la edad”, asegura Jara.

¿En qué casos se debe considerar la suplementación de esta vitamina?

  • En adultos mayores, ya que generalmente se exponen menos al sol. Además de esto, existen otros factores como una dieta inadecuada, la disminución de la absorción de nutrientes a nivel intestinal y el uso de algunos fármacos que pueden interferir con el metabolismo de esta vitamina.
  • En lactantes alimentados con leche materna, ya que ésta tiene bajo contenido de esta vitamina, además que no se recomienda exponer a los niños menores de 6 meses al sol. Incluso cuando los lactantes comienzan a comer alimentos, se recomienda mantener la suplementación ya que el aporte a través de la dieta es insuficiente.
  • En personas que viven en zonas australes del país, esto sobre todo durante las estaciones de otoño e invierno ya que la exposición a los rayos solares es escasa.
  • Pacientes que se han sometido a cirugía bariátrica o que padecen enfermedades de malabsorción de nutrientes, como son la enfermedad de Crohn y la enfermedad celíaca.