Las cifras sobre esta enfermedad en Chile no son nada alentadoras. Porque a pesar de los tratamientos cada vez más eficaces para lograr una vida normal, la gente sigue muriendo de Sida. Parte de ello, debido a mitos y a una mala información por parte de la población acerca de los principales focos de riesgo y de malas prácticas en la prevención.

Creer que las personas heterosexuales no contraen el virus del Sida o que las personas ya contagiadas se ven siempre delgadas y demacradas, son mitos que no ayudan a contrarrestar la propagación de esta enfermedad.  Y los datos así lo dicen, porque si bien, el VIH Sida es una enfermedad catalogada como epidemia concentrada, es decir que no es generalizada porque se concentra en su mayoría en un grupo específico de la población, este mal no se detiene.

A modo de ejemplos, sólo el 2015 murieron 253 personas, una tasa de mortalidad que lamentablemente sigue siendo estable con el paso de los años. Por otro lado, según el perfil epidemiológico (2017), las estimaciones sobre las personas que podrían estar viviendo con VIH en Chile alcanzan las 64.967 personas. “De esas la mitad no lo sabe. Por eso es importante el tema de la pesquisa y el hacerse el examen”, indicó Maritza Avendaño, profesional del CRIAPS (Centro Regional de Información y Apoyo para la Prevención Social del VIH/SIDA) dependiente de la Seremi de Salud, durante una charla en la Universidad del Pacífico, en el contexto del programa “Súmate a la vida sana”, organizado por la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la casa de estudios.

Sumado a dichas cifras, la profesional mencionó que, de acuerdo a la tasa de notificación ENO (de enfermedades de notificación obligatoria por parte de los profesionales médicos a la Seremi), el VIH ha ido en aumento, si se comparan las cifras desde el 2009 al 2017, con un aumento del 27.2% al 43.9%, y que se concentra principalmente en hombres de entre 25 a 40 años. “Igual hoy hay cifras a hombre en rangos de menor edad, algo que no existía hace 5 años atrás. Lo mismo que un aumento en personas mayores de 60 años, esto último porque hay mayor actividad sexual con el Viagra y otras ayudas y además porque muchas veces a los adultos mayores no se les pedía el examen, se daba por descartado de que no tenía sexo. Y ahora se dieron cuenta de que también pueden adquirirlo y se les está pidiendo el examen, lo mismo que el uso del condón”.

Estos enfoques en base a ciertos prejuicios como mitos, son parte de las explicaciones que ha abierto la posibilidad de que más personas se contagien, insistió la experta. Lo que se suma a otros planteamientos que poco ayudan, como es el pensar que el SIDA es una enfermedad que se da entre personas de bajo nivel de escolaridad. “Según nivel de escolaridad, la mayoría de los casos notificados tienen educación técnica o superior”, indicó.

Foco en la educación y prevención

Parte de la realidad del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es que es una enfermedad que cualquiera podría contraer. Por ello para la profesional parte de la prevención debe considerar el derribar mitos y aprender más acerca de las formas de contagio de este virus.

En esto, está el entender que el método de prevención con sistema de pareja única, ya se ha dejado de recordar, indicó. “Una pareja puede ser fiel y amarse. Pero existe el riesgo igual, porque es probable que antes una de ellas o ambas, hayan tenido otras parejas. Lo que es lo más común del mundo. Y el problema es que una de esas personas en la pirámide pudo haber tenido VIH y no se cuidó y contagió a sus parejas. Por eso es importante cuidarse con el examen y con el uso del condón.  No digo que la pareja única no sirva. Lo que pasa es que, en Chile, las mujeres fueron contagiadas por su pareja única, y se enteraron cuando éste murió”, explicó.

Sobre la principal vía de infección, la experta señaló que son las relaciones sexuales sin o incorrecto uso del condón.  “Es la principal. En Chile más del 90% de los casos de contagio son por esta vía de transmisión. Y es lamentablemente porque se siguen cometiendo errores y hay muchos mitos, lo que se ve en las cifras de los casos notificados con el virus, en donde existe un porcentaje que dice haberlo usado siempre. Entonces ¿qué pasa? Lo usaron mal”, señaló.

Dentro de los errores enumeró, desde el no saber leer la fecha de vencimiento, no saber cómo manipularlo o pensar que sólo debe usarse en ciertos momentos del contacto sexual o prácticas sexuales.

Otra de las vías de infección dadas a conocer por Maritza Avendaño, fue la de transmisión vertical, es decir que transmite la madre a su hijo en la etapa de embarazo, parto o amamantamiento. “En Chile, según una norma del 2011 para limitar este tipo de transmisión, todas las gestantes son sometidas al examen del VIH. Lo que ha sido bastante exitoso. Así y todo, de todas las gestantes en la RM en 2017 hubo 112 casos, lo que es muy alto. De esos casos el 70% son extranjeras, la mayoría Haitianas, por un tema cultural de no asistir a sus cuidados prenatales. Y los casos de transmisión vertical en el país el año pasado, fueron 3. Es poco, pero igual es triste, porque sólo un caso es una tragedia y un desafío a trabajar”, señaló.

De todos modos, indicó, no hay que tener el prejuicio con respecto al VIH en la población migrante. “Si bien ha ido en aumento, porque mucha población ha llegado a Chile con el virus, lo ha hecho en busca de tratamiento, que acá en el país es gratis y de acceso universal. Así y todo, más del 70% está concentrado en población nacional”, enfatizó.

La experta indicó que hoy en el país, a pesar de toda la información que existe, y de las pesquisas que se están tratando de hacer, aún hay personas que llegan en la etapa Sida. “En cifras es un 31%, lo que es muy alto. Y en esta etapa es muy difícil revertirlo, a pesar de que los medicamentos son de última generación. Ahora si llega en la etapa VIH, y no tiene enfermedades oportunistas, asociadas al Sida, o síntomas, pero si tiene el virus en su organismo, se puede revertir esta situación. Y si la persona es adherente a su tratamiento, puede hacer una vida perfectamente normal, y nunca llegar a la etapa SIDA”.

Como dato relevante a este tema, la experta indicó que cuando ocurre una conducta de riesgo y se adquiere el virus, puede haber una ventana de entre dos semanas a 3 meses, desde que se adquiere el virus hasta que se detecta a través de un examen en el ISP. Por ello, insistió en el tema del examen, que en el país por Ley (19.779) resguarda la privacidad del examen, como la no discriminación hacia las personas que tienen el virus. “Además hoy en Chile la persona que es diagnosticada, puede ser tratada de inmediato. Antes, según la guía clínica, una persona tenía que tener cierto nivel de linfocitos para acceder. Ahora no”, lo que garantiza aún más el éxito del tratamiento, indicó.