La reconocida nutricionista estética y deportiva, directora de Clínica Dyet (www.dyet.cl) y asesora nutricional de Herbalife Nutrition, Katherine Larraguibel, nos reveló por qué las personas tendemos a subir de peso durante el invierno y junto a ello, nos comparte sus mejores consejos para mantener a raya los kilos durante esta estación del año.

"Es una realidad que los chilenos subimos entre 2 y 4 kilos durante esta época debido en gran parte por los efectos que causa la disminución de las temperaturas y de la luz solar”. La especialista explica, en primer lugar, que efectivamente el frío nos hace requerir mayor cantidad de calorías diarias. ¿Por qué? Porque nuestra temperatura corporal es de 37 grados Celsius y para mantenerla, lo óptimo es encontrarnos en una temperatura ambiental de 23 grados. Cada grado menos de temperatura, genera un gasto extra de 35 calorías por día. “Si la temperatura ambiental es de 18 grados Celsius, estaremos con 5 grados menos de la temperatura óptima de 23 grados, por lo tanto, generaremos un gasto calórico de 175 kcal extra por día”. Sin embargo, aclara la nutricionista, la gran mayoría de las personas están actualmente calefaccionados en su trabajo y hogar, entonces está regla fisiológica se cumple pocas veces y no la podemos usar como excusa.

En segundo lugar, Katherine Larraguibel afirma que también hay otros procesos fisiológicos que justifican esta alza peso en invierno, por ejemplo, el aumento de la melatonina en nuestro organismo debido a la menor luz solar. Esta hormona ayuda a regular la temperatura corporal pero a su vez, genera una disminución de la serotonina, neurotramisor que nos genera placer y felicidad. Debido al aumento de la melatonina estamos con más somnolencia, ganas de dormir, ansiedad, poco ánimo y buscaremos alimentos como los carbohidratos y azúcares, que intervienen en la síntesis de triptófano, aminoácido que interviene en la síntesis de serotonina, aumentándola.

Frente a este escenario -no muy alentador- la experta señala que hay algunos “trucos” que podemos implementar durante estos meses fríos para ayudarnos evitar el aumento de peso:

Verduras en formato cocido: Transforma la típica ensalada refrescante del verano en sopas, cremas, guisos que nos ayudaran a mantener una buena temperatura corporal y a su vez, estaremos aportando fibra y nutrientes importantes. Si bien es cierto que las verduras al estar expuestas al calor pierden un poco la fibra, de todas formas en su justa medida nos ayudaran a controlar la ansiedad y mantener un peso saludable en esta época. Por lo mismo, se debe volver al consumo de platos típicos chilenos pero cocinados de manera saludable como guisos con legumbres, cazuela, carbonada, pero preparados sin aceite ni grasas añadidas, recomienda la nutricionista Katherine Larraguibel.

Come cada 2 ó 3 horas.  Fraccionar la comida es una buena manera de acelerar el gasto calórico y controlar la ansiedad. Para esto es indispensables que te planifiques y lleves tus colaciones o snacks a donde sea que vayas. De lo contrario, es muy fácil que se te pasen las horas y termines sucumbiendo frente a un “Super 8” o sopaipilla callejera.

Come más proteínas. Inclúyelas en cada una de tus comidas y colaciones. Además de tener la virtud de generar un efecto saciante importante y ayudar a preservar la masa muscular, las proteínas aceleran el metabolismo, debido a que en su digestión liberan calor gastando muchas calorías y ayudando a perder grasa. Entonces, debes tener a mano lácteos descremados, carnes magras o bajas en grasa, granos como legumbres, amaranto o quinoa. La especialista también aconseja incluir batidos de proteínas, pues aportan una buena cantidad de este macronutriente de manera muy fácil y rápida.

Cocina postres caseros. Los antojos son inevitables y para ello, Larraguibel sugiere tener siempre huevos, leche descremada y endulzante en polvo a la mano. Puedes preparar un rápido merengue o una rica leche asada o nevada en versión baja en grasa.

Toma té, mucho té. En esta época nada más rico que tomar algo calentito. Parte las mañanas llenando un termo con agua caliente, en tu casa o en tu oficina, tu misión, tomar 2 ó 3 litros diarios de tés, aguas de hierbas o infusiones. Lo importante es mantenerte hidratada y te ayudará a controlar la ansiedad. Para acelerar el metabolismo, la asesora de Herbalife Nutrition, recomienda té rojo, verde, negro o un agua con jengibre, mientras que para eliminar la retención de líquidos el té blanco o la infusión de cola de caballo son lo ideal. 

Elimina el aceite. Una cucharada de aceite aporta cerca de 120 calorías. Si lo quitas de tus ensaladas y preparaciones, disminuirás de manera importante la ingesta calórica diaria. Puedes preparar unos ricos aderezos para tus verduras a base de yogur natural light, hierbas y jugo de limón. Además, “invierte en ollas y sartenes antiadherentes, verás como puedes hacer huevos revueltos o cocinar sin necesidad de adicionar materia grasa”.

Muévete. “Si nos excusamos en el frío y la lluvia para quedarnos tendidos y comiendo galletas, va a ser difícil que no subamos de peso”. La nutricionista propone realizar todo el ejercicio que puedas. Si no eres deportista o no vas al gimnasio, entonces, prefiere las escaleras, camina (aunque sea en el mall), baila, juega con tus hijos, implementa una rutina de ejercicios en tu casa con abdominales, planchas, saltos, lo que sea, sólo basta tener la voluntad y ya estarás quemando calorías. ¡Sin duda sentirás cuando lo estés logrando!, sentencia directora de Clínica Dyet. 

Mírate al espejo y pésate: Muchos ignoramos los estragos que está causando el invierno, tratamos de ignorarlos y ocultar los kilos extra detrás de la gran cantidad de ropa que usamos en esta época, entonces, la especialista propone no descuidar el autocontrol, y así saber lo que está pasando en nuestro cuerpo y poner freno justo a tiempo.

Si bien todos estos “truco” o consejos son muy útiles durante el invierno, Katherine Larraguibel, aconseja seguirlos durante todo el año y hacerlos parte de nuestra pauta alimentaria y estilo de vida general.

 

Agosto es el mes del corazón y por ello autoridades hacen un llamado al autocuidado y a informarse sobre cómo prevenir las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en Chile. “De hecho, encabezando la lista figuran la cardiopatía coronaria (infarto al corazón) y los accidentes vasculares cerebrales (infarto al cerebro)”, afirma el doctor Pedro Barreda, pediatra y miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife Nutrition con sede en Los Ángeles, EE.UU.

Según el Ministerio de Salud, mejorar los hábitos de vida podría disminuir en un 50-70% la posibilidad de sufrir problemas cardíacos. Las enfermedades cardiovasculares no presentan síntomas evidentes, y se manifiestan a través de un infarto al corazón o al cerebro, siendo pocas las opciones de tratamiento y mejoría cuando no se tratan a tiempo. Por eso es necesario aplicar medidas de prevención eficientes que logren revertir estos altos índices.

Para conocer más sobre cómo cuidarnos y prevenir estas enfermedades, el doctor Pedro Barreda nos comparte recomendaciones para cuidar la salud de nuestro corazón, donde la clave es modificar algunos estilos de vida:

  1. Controle su presión: La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Los niveles de una persona sana están bajo los 140/90 mm Hg. Es importante chequearla de modo constante. 
  1. Muévase: El ejercicio disminuye la presión arterial y el riesgo de enfermedad cardiaca, ya que mejora la circulación sanguínea y baja la carga de trabajo para el corazón. Se ha demostrado que la práctica de actividad física de manera regular puede reducir el riesgo de tener un infarto o morir por esa causa, en un porcentaje que fluctúa entre el 35 y 45%. Para mantenerlo sano haga deporte al menos tres veces a la semana y por un tiempo no menor a 40 minutos.

El corazón es un músculo como cualquier otro, si queremos que se mantenga saludable y fuerte debemos entrenarlo con ejercicios especializados, “los brazos se entrenan con pesas y el corazón haciendo deportes que aumenten el ritmo cardiaco”, explica Barreda. 

  1. Evite el estrés: Intente generar ambientes libres de estrés y espacios para desconectarse. Prácticas como el yoga, pilates, meditación pueden ser de gran utilidad. Al generar una sensación de tranquilidad, reducen la presión arterial. 
  1. No fume: El tabaco reduce la cantidad de oxígeno en la sangre; estrecha y endurece la capa interna de las arterias, y hace que la presión arterial aumente. Además, es el causante de reducir los niveles de colesterol bueno (HDL) en la sangre y de aumentar los niveles del malo (LDL) y de los triglicéridos. Un cigarrillo diario es suficiente para aumentar el riesgo de ataque cardiaco o cerebral. 
  1. Coma de manera equilibrada: El doctor Pedro Barreda es enfático en afirmar que para tener un corazón sano debemos seguir una dieta balanceada, lo que en términos prácticos significa:
  • Reducir ingesta de grasas trans y aceites vegetales recalentados (salvo el de oliva extra virgen): Su consumo excesivo es uno de los principales factores que inciden en las patologías asociadas al corazón. El exceso, oxida el colesterol que se acumula en las paredes de las arterias, contribuyendo al proceso de arterioesclerosis, tanto en vasos del corazón como cerebrales, asegura el doctor Barreda.
  • Evitar azúcares refinados propio de tortas, pasteles, dulces y chocolates: El especialista en nutrición señala que incluso más perjudiciales que las grasas anteriores resultan ser las que se esconden en dulces, golosinas, chocolates, bebidas azucaradas, jugos azucarados, yogurt, cereales del desayuno y todo lo que lleva signos “altos en”, por lo que es imprescindible limitar su ingesta. Los azúcares refinados además aportan “calorías vacías” a nuestro organismo, o sea, no lo nutren.
  • Aumentar el consumo de Omega 3: Este ácido graso esencial -presente en carnes y aceites de pescados como sardina, atún, jurel y besugo- es muy importante en la salud cardiovascular. Su consumo previene la formación de coágulos y, por ende, los infartos al miocardio, al disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos. “El real valor del Omega 3 de cadena larga específicamente DHA/EPA es que éstos ayudan al corazón a protegerse del efecto tóxico del sobrepeso, colesterol, diabetes e hipertensión”. Barreda aconseja consumir pescado al menos 2 veces a la semana (no frito); incluir en la dieta fuentes vegetales de Omega 3 como la linaza, chía, nueces e incorporar diariamente el consumo de suplementos alimenticios a base de este ácido graso DHA/EPA para ayudar a mantener niveles saludables de colesterol y triglicéridos.
  • Preferir productos integrales: Para lograr una dieta balanceada y sana, se debe reducir el consumo de carbohidratos refinados (harinas blancas), y optar siempre por productos como pan, galletas y arroz integrales, los cuales además nos aportan mayor cantidad de fibra y saciedad.
  • Sal en su justa medida: Reducir el consumo de sal, pues no sólo la consumimos a través de la que adicionamos directamente a nuestros alimentos, si no que el sodio se encuentra presente en la mayoría de los alimentos procesados que consumimos habitualmente.
  1. Duerma bien: Duerma 8 horas diarias, porque el descanso permite reponer energías y evita consumir estimulantes o exceso de cafeína para rendir durante el día. Además, un estudio publicado en la revista Archives of Internal Medicine, aconseja dormir en las tardes unos 30 minutos tres veces por semana, lo que reduciría en un 37% el riesgo de muerte por una enfermedad cardiovascular.

 

  1. Maneje sus ritmos: Cuando una persona se encuentra deprimida su química corporal cambia y su sangre se contamina y aumenta la posibilidad de que un coágulo tape una de nuestras arterias. Las actividades que nos producen felicidad hacen que nuestro cuerpo genere substancias que le hacen muy bien al organismo. Si manejamos de manera adecuada los niveles de estrés que nos presentan los quehaceres diarios tendremos una adecuada presión arterial y si hacemos actividades que nos produzcan placer, se liberará más serotonina –sustancia responsable del sentimiento de la felicidad-, más aún si son actividades físicas.

 

En esta fase de la maternidad, las mujeres necesitan tener especial cuidado en lo que respecta a sus comidas. Una buena alimentación es esencial para que tanto la madre como el menor mantengan una salud óptima. 

Durante la lactancia, las exigencias nutricionales de las madres incrementan, ya que es necesario producir la leche que el recién nacido requiere para que su organismo pueda crecer de forma saludable. 

“Es importante destacar que la calidad y cantidad de la leche materna, en la gran mayoría de los casos, es adecuada y suficiente para el niño y va cambiando en función de su desarrollo. Según la FAO la falla total o parcial de la lactancia, se da en no más de un 3% de las madres, sin embargo, se describe el Síndrome de Leche Insuficiente como a la creencia o sensación de tener poca leche cuando en realidad a menudo es solo una preocupación psicológica, la que con rapidez puede generar un verdadero problema de producción”, destaca Paulina Hernández, nutricionista y jefa del programa Vivir Bien de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos.

El “Síndrome de Leche Insuficiente” muchas veces induce a la madre preocupada a la introducción temprana de fórmulas lácteas de reemplazo que producen una disminución de la estimulación de la producción de leche, al no haber o disminuir la frecuencia de succión del niño.

Para evitar que esto ocurra, en caso de creer que tu leche es insuficiente, es importante seguir los siguientes consejos:

  • Preocúpate de ti misma. Es común escuchar en madres que desencadenan depresiones post parto o pasan por períodos de estrés muy intensos después del parto,  un descenso en la producción de leche, por lo que preocuparse de su propia salud y buscar ayuda de manera oportuna, se hace fundamental para poder continuar con la lactancia materna en un entorno tranquilo y agradable que propicie el apego y la producción de leche. 
  • Aumenta la frecuencia. Una de las principales causas de disminución de la producción de leche materna, es un descenso en la estimulación del pezón. Por lo tanto, evitar la introducción temprana de fórmulas lácteas para alimentar al niño y aumentar la frecuencia con la que se alimenta al mismo al pecho, generará un alza en la estimulación y por consecuencia en la producción. 
  • Aliméntate de forma adecuada. Otro factor importante es la nutrición de la madre. Las necesidades energéticas y de algunos nutrientes durante este período aumentan, por lo que es importante considerarlos para permitir al organismo de la tener una producción adecuada. Si la alimentación de la madre es demasiado restrictiva probablemente disminuya la cantidad de leche y pueda producir carencias nutricionales en el bebe. 
  • Sigue tu instinto. Muchas veces revistas, programas de radio y TV, internet, amigos, conocidos o cercanos recomiendan la introducción de fórmulas lácteas en pos de la tranquilidad de la mamá ante el estrés y la duda de saber si su leche es de calidad o suficiente. Sin embargo, esto es perjudicial para la producción de la leche y probablemente genere más estrés y la declinación total de la lactanciaLa mejor manera es guiarse por el instinto materno y escuchar las señales del niño. A medida que el niño/a crece sus necesidades cambian por lo que pueden pasar por períodos más “hambrientos”, en los que para estimular la producción de leche hay que alimentarlos más seguido.
  •  Prepárate para el retorno al trabajo. Volver al trabajo o adquirir uno y amamantar es posible. Lo importante es que te prepares con los implementos necesarios para hacerlo y poder extraer leche durante la jornada laboral. Algo que ayuda es informar al jefe y pedirle apoyo en esta etapa para que facilite ausentarse del puesto el tiempo y las horas establecidas para extraerte la leche. Considera siempre, que cuando estés con tu bebe, lo mejor es potenciar la succión directa del niño/a.

Cabe recordar que durante este período el agua es un elemento esencial en la producción de leche materna, por eso es primordial hidratarse desde el primer día de embarazo.

 

Existen formas y estrategias para bajar de peso sin ejercitarse, pero según explican los expertos, puede llegar a ser perjudicial para la salud.

Estamos en invierno y muchos aún no comienzan la conocida “operación verano o bikini”, sin embargo nutricionistas recomiendan empezar desde ya porque si una persona está a 10 a 15 kilos sobre tu peso ideal, la baja saludable, sostenida y sin efecto rebote toma al menos unos cinco meses.

Para Josefina Jorquera nutricionista y Directora de operaciones de Nutrifit Training, ante la pregunta de si bajar de peso sin ejercicio puede ser perjudicial, su respuesta es tajante. “Nuestro organismo tenderá a perder grasa, pero también mucho peso en masa muscular y esto como consecuencia puede traer mayor riesgo de resistencia a la insulina, sarcopenia, pérdida de fuerza, provocando aumento de discapacidad física y una calidad de vida deficiente”

Expertos concuerdan que es vital cuando se quiere bajar de peso saludablemente además de seguir una alimentación adecuada realizar actividad física para lograr mejores resultados no solo estéticos sino de salud.

Junto a ello, en Nutrifit Training (www.nft.cl) resaltan que la práctica del ejercicio aumentar la sensibilidad a la insulina y disminuye el riesgo de desarrollar diabete. Disminuye las posibilidades de contraer enfermedad coronaria, el colesterol, riesgo de cáncer, entre otros. Además, brinda bienestar psicológico y genera ganancias de masa muscular, lo que evitará el famoso efecto rebote.

Junto a ello, Jorquera resalta que las personas no deben confiarse, porque pasa mucho que creen que si hacen ejercicio pueden comer de más, pero no es así. “Por ejemplo, en una mujer promedio, una hora de ejercicios moderados puede gastar entre 150 a 300 calorías, lo que en comida se traduce entre máximo 1 a 2 “dientes” de marraqueta y un trozo de torta va entre las 400 a 500 calorías. Por lo tanto, aún realizando ejercicio es necesario cuidar la alimentación y no “premiarse” con comida en exceso por realizar esta actividad, con el fin de lograr los objetivos”.

Los expertos coinciden que lo mejor es tener un plan de alimentación adecuado con ejercicios orientados en un mismo objetivo. Para ello es importante consultar un nutricionista que a su vez tenga un plan de entrenamiento físico, para maximizar los resultados y mejorar la adhesión (la falta de adhesión es la principal causa de falla al tratar de seguir un plan de alimentación y/o rutina).

“En mi experiencia, lo que mejor resulta es crear planes 100% adaptados y personalizados para cada caso. Por ejemplo, si la persona tiene 30 minutos, dos veces a la semana para realizar un plan de entrenamiento en tu casa, o tiene cinco días para entrenar en el gimnasio, se debe realizar una planificación para ello, de la mano con la alimentación, explica Jorquera.

“Además, la persona irá aprendiendo sobre nutrición y entrenamiento y no solo intentando cumplir una dieta, sino, un estilo de vida sustentable en el tiempo”, añade.

 

El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) es una enfermedad de origen neurológica, que produce molestas sensaciones en las extremidades, principalmente en las piernas, al permanecer sentado o acostado por un período prolongado. La neuróloga de Centros Médicos Vidaintegra, Dra. Carolina Gallegos, explica en qué consiste este trastorno, cuáles son los síntomas y se refiere a las opciones de tratamientos que existen para combatirlo.

La mayoría de las personas que presentan este síndrome, aseguran que las molestias son difíciles de describir, ya que no corresponden precisamente a un dolor, calambre ni hormigueo, sino que se trata de una sensación desagradable en lo profundo e interior de las piernas, cuyo alivio se logra al caminar, apretar la musculatura con las manos, dar pequeños golpes, frotar o poner las extremidades bajo agua fría. El malestar tiene diferentes intensidades, llegando incluso a producir severos cuadros anímicos como de ansiedad o depresión.

El SPI o enfermedad de Willis-Ekbom, genera repercusiones importantes en la calidad de vida de las personas afectadas, ya que se manifiesta hacia finales del día, por lo que impide conciliar el sueño de forma agradable y reponedora. Así lo explica la neuróloga de Centros Médicos Vidaintegra, Dra. Carolina Gallegos, quien agrega que este trastorno “provoca síntomas como exceso de somnolencia, desconcentración e irritabilidad, sumado a la alteración del sueño de la persona que comparte la habitación”.

A nivel mundial, las estadísticas indican que entre un 10 y 15% de la población adulta padece esta patología, que se da principalmente en mayores de 50 años. En Chile, se estima una prevalencia del 13%, sin embargo, hasta ahora no existen estudios exactos debido a las dificultades para diagnosticar la enfermedad, sumado a que los afectados tienden a no consultar con un especialista.

¿Cómo reconocerlo?

Para un buen diagnóstico, es necesario tener en cuenta la existencia de familiares con el mismo trastorno, antecedentes de respuesta a fármacos dopaminérgicos (tratamiento para la enfermedad) y la presencia de movimientos periódicos de las piernas durante el sueño, e incluso algunas veces durante la vigilia en más de un 80 % de los casos. La evolución del SPI suele ser crónica y lentamente progresiva.

Este síndrome suele ser confundido con la enfermedad denominada “Movimiento Periódico de Extremidades durante el Sueño” (PLMS) que consiste en movimientos estereotipados, es decir, aparecen periódicamente durante la noche, con una duración que puede variar desde minutos a horas. Se caracteriza por la extensión del pie y primer dedo, con flexión de tobillo, rodilla y cadera, tipo sacudida, mientras el paciente duerme.

Otros diagnósticos diferenciales son la acatisia (inquietud motora), trastornos del sueño REM, mioclonías hípnicas, -fenómeno de sacudidas de una o varias partes del cuerpo al iniciar el sueño, las cuales se consideran normales-, poli-neuropatías, ansiedad, entre otras patologías.

“Si la enfermedad no es bien detectada, a través de una adecuada entrevista al paciente, puede ser confundida con otras condiciones que afectan el tiempo y calidad de sueño. De ahí la importancia de consultar a un especialista para identificar la condición clínica y efectuar el tratamiento adecuado”, explica la Dra. Gallegos.

Tratamiento

La neuróloga aclara que cuando ya ha sido identificada la condición clínica como Síndrome de Piernas Inquietas, el tratamiento debe considerar los siguientes factores:

  • Frecuencia de aparición de los síntomas.
  • Severidad de los síntomas.
  • Afectación de la calidad de vida.
  • Existencia de comorbilidades.
  • Tratamientos previos.
  • Si la causa es primaria o secundaria a alguna condición metabólica corregible.

Se debe tener en cuenta que el tratamiento de SPI no es curativo y no evita el curso de la enfermedad. En cambio, lo que busca es adquirir y/o corregir una adecuada higiene de sueño. Por ello, considera el uso de medicamentos como agonistas dopaminérgicos y suplementos de fierro que incluso puede llegar a ser de uso endovenoso. En algunos casos, también se pueden utilizar antiepilépticos, opiáceos, y otros como benzodiacepinas, antidepresivos y acupuntura, como complemento a la terapia.

Si tiene sospechas de padecer SPI, la especialista recomienda ser evaluado por profesionales en esta materia, quienes determinarán la intensidad de los síntomas para obtener un buen diagnóstico y analizar las alternativas de tratamiento –farmacológico o no- que más se adecuen a su enfermedad.

 

La nutricionista de Clínica Santa María, Bernardita Vignola, explica las ventajas de consumir estos alimentos en las temporadas de frío y las cantidades ideales para mantener una dieta equilibrada.

Se acerca el invierno, con días fríos y lluviosos que propician la aparición de resfriados y gripes. Es por esto que se hace necesario comenzar a ingerir frutas y verduras que contengan vitaminas y minerales para ayudar a prevenir y combatir estas enfermedades, además de cooperar en la mantención de una dieta equilibrada y saludable.

“Al consumir frutas, es recomendable elegir las correspondientes a esta temporada del año ya que se encuentran en su máximo esplendor y garantizan todas sus propiedades y beneficios”, destaca la nutricionista de Clínica Santa María, Bernardita Vignola.

Entre los nutrientes más comunes en las frutas están la vitamina A que ayuda en el proceso de renovación de células, la B que actúa principalmente en el sistema nervioso y la C que evita el envejecimiento prematuro y las enfermedades cardíacas. La vitamina K, en tanto, colabora en la coagulación sanguínea y  en los procesos de cicatrización.

Además, la especialista agrega que las frutas contienen una gran cantidad de azúcar (fructosa) la que puede generar un aumento de peso si éstas se consumen en exceso, por lo que se recomienda ingerir no más de 2 a 3 porciones al día.

Entre las frutas de invierno están:

  • Caqui: Entre sus componentes están las vitaminas A, B1 y B2, potasio, fibra (que ayuda a regular la digestión) y antioxidantes, que mejoran la visión, las defensas del organismo, la reparación de tejidos y huesos. La porción ideal es una unidad del tamaño de una pelota de tenis.
  • Kiwi: Esta fruta es un antioxidante que ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro, además de contener fibra y vitamina C. Se aconsejan dos unidades.
  • Membrillo: Sus principales nutrientes son la vitamina A y C, potasio, fibra y taninos, los cuales tienen propiedades astringentes (para combatir la colitis) y antinflamatorias. “El problema del membrillo es que se debe consumir cocido, y al cocerlo se pierden algunas vitaminas y minerales. Lo ideal es hacerlo sin azúcar y reservar el líquido para consumirlo en reemplazo del agua”, comenta la nutricionista. La porción debe ser una unidad pequeña.
  • Naranja: La cantidad recomendada es una unidad. Este cítrico contiene vitaminas A y C, potasio y fibra. Además de las ventajas que tiene al ser un antioxidante, previene algunos tipos de cáncer.
  • Pera: Contiene vitamina C, K y fibra. La porción apropiada es una unidad.
  • Plátano: Al ser una fruta rica en azúcar, es recomendable consumir sólo la mitad de ésta, por lo que al comer un plátano entero se están consumiendo dos de las tres porciones recomendadas al día. Es buena fuente de potasio.
  • Uvas: “Son altamente calóricas por su contenido de azúcar, por lo que la porción recomendada es de 10 - 15 granos dependiendo del tamaño”, detalla Bernardita Vignola. Contienen vitamina A, fibra y antioxidantes.
  • Manzana: Rica en fibra, vitamina C, potasio y taninos. “Si se come con piel ayuda al estreñimiento, si se come pelada ayuda a episodios de diarrea”, añade la especialista. La porción ideal es una unidad del tamaño de una pelota de tenis.
  • Higo: Vitamina C, hierro, calcio, potasio y fibra son los componentes con los que cuenta este fruto. La porción recomendada son dos unidades.
  • Granada: Entre las vitaminas y minerales que entrega están la B1, B2, C y niacina, la cual ayuda al funcionamiento del aparato digestivo, la piel y los nervios. Además contiene potasio, hierro, magnesio y fósforo. “La granada tiene un gran poder antioxidante y ayuda a regular la digestión por su contenido en fibra. La porción adecuada es media taza de semillas”, afirma la experta de Clínica Santa María.

En cuanto a la cantidad de fruta que se debe ingerir, la especialista sostiene que, en general, lo ideal es comer tres porciones de este alimento al día. “Por ejemplo, una persona puede consumir 15 granos de uva, dos higos y una manzana en todo el día y estará dentro de la cantidad recomendada”, finaliza.

 

Este 28 de julio, en el Día Internacional contra la Hepatitis, aprende a diferenciar los distintos tipos, sus formas de contagio y cómo prevenirlas.

Las hepatitis A y E, son causadas por la ingestión de agua o alimentos contaminados, mientras que la B, C y D son generadas por el contacto con secreciones corporales infectadas, y en el caso de la hepatitis B, existe la posibilidad de transmisión por parte de la madre al niño en el parto. Las maneras de contraer la hepatitis pueden ser estando en contacto con personas infectadas, bebiendo agua no potable o consumir alimentos contaminados.

Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos, te enseña cómo protegerte de las enfermedades que provoca el virus de la hepatitis. Este grupo de enfermedades (hepatitis A, B, C, D y E) genera la inflamación e irritación del hígado, lo que podría evolucionar a una fibrosis, a una cirrosis o un cáncer de hígado. 

“Es importante que las personas conozcan los distintos tipos de hepatitis y que estén conscientes de los riesgos de contraer algunos tipos de esta enfermedad provocado por no lavarse la manos constantemente, el consumo de agua no potable o comer alimentos no seguros“, asegura Paulina Hernández, nutricionista y Jefe del Programa Vivir Bien de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos.

Prevención de la Hepatitis A- E

Según la Organización Mundial (OMS), casi todos los pacientes se recuperan totalmente y adquieren la inmunidad de por vida. Existe una vacuna para prevenir su contagio.

Dentro de las medidas preventivas están:

  • Lavado de manos: cada vez que entre en contacto con sangre, heces u otros fluidos corporales de personas infectas es necesario lavarse las manos.
  • Evitar el agua y los alimentos contaminados o que se sospeche o tenga duda que lo están.
  • Evitar los lácteos no pasteurizados.
  • Evitar carnes y pescados crudos.
  • Si no hay agua potable disponible o se tiene duda que lo sea, hervirla para eliminar las bacterias o virus.

Prevención de la Hepatitis B- D: Según la OMS, más de 680.000 personas mueren al año como consecuencia de la Hepatitis B.

Se transmite por secreciones corporales infectadas, por lo que para prevenir su contagio es primordial que la población cuide su exposición a estas.

¿Quiénes son las personas que están en mayor riesgo de contraer hepatitis B?

  • Lactantes y niños (hasta los seis años), son los más expuestos al riesgo de sufrir infecciones crónicas.
  • Consumidores de drogas inyectables.
  • Personas con múltiples parejas sexuales.
  • Personal sanitario.
  • Personas que están en contacto con personas infectadas de hepatitis

Es importante destacar que existe una vacuna para evitar contraer esta enfermedad, la cual es muy segura y eficaz por su duración de hasta 20 años y se recomienda a los grupos de riesgo, por ejemplo, personal del área de la salud que trabaje en centros hospitalarios.

Prevención de la Hepatitis C: cada año aproximadamente 700.000 personas mueren por esta enfermedad.

  • Se transmite casi siempre por exposición a sangre o inyecciones con instrumentos contaminados y no existe una vacuna para prevenirla.

 

Si bien toda la población está expuesta a las bajas temperaturas y malas condiciones del aire, son los niños/as los más vulnerables a contraer cuadros respiratorios que necesiten eventualmente atención de urgencia. Que toda la familia se mantenga protegida y libre de contagios se vuelve un verdadero desafío, pero hay una serie de medidas que se pueden aplicar para evitar tener que concurrir a un centro médico.

Llega el invierno y se repite la misma historia de todos los años: centros asistenciales que no dan abasto y niños congestionados con cuadros respiratorios muy serios. No es sorpresa que Chile tiene cada vez peores índices de calidad del aire en varias ciudades, pero si a eso se le suman las bajas temperaturas y eventos climáticos que están acompañando a las estaciones más frías del año, la combinación permitirá ver este escenario una y otra vez.

La contaminación del aire es un problema mundial que afecta principalmente a las grandes ciudades en países desarrollados y subdesarrollados, con consecuencias para la salud de la población, que tienen relación con enfermedades respiratorias, cardiacas y otras. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estado desde hace ya un par de décadas monitoreando estos índices, debido al alto porcentaje de muertes relacionadas a estas condiciones. Chile, especialmente su capital, es uno de los lugares que mayor preocupación genera, dado que los niveles de gases emitidos superan los rangos recomendados por la OMS.

Si bien la relación entre la mala calidad del aire y los cuadros respiratorios típicos de invierno parece bastante obvia, no fue hasta el 2015 que una investigación publicada por la Revista Médica de Chile corroboró la asociación directa que existe entre las enfermedades respiratorias y la estación invernal. Los datos recopilados en la comuna de El Bosque permitieron establecer notorias diferencias entre la concentración diaria del material particulado y los gases entre invierno y verano. Es así como las malas condiciones de ventilación y las bajas temperaturas representan una amenaza para los más pequeños.

Para evitar que los resfríos y enfermedades empeoren, es importante que los niños no sufran grandes cambios de temperatura, estén bien abrigados en caso de salir, reforzar su sistema inmune con una dieta rica en Vitamina C y no dejar que la transpiración de la ropa al jugar se quede por mucho tiempo. En caso de presentar fiebre, la recomendación de los expertos es mantener la calma y no concurrir innecesariamente a los centros de urgencia de las clínicas y hospitales, porque muchas veces se trata de síntomas manejables y al exponerlos a los virus y bacterias que se encuentran normalmente en estos recintos puede ser contraproducente.

¿Qué síntomas pueden tener los/as niños/as con fiebre y cuándo uno se debe preocupar?

La fiebre es el aumento de la temperatura del cuerpo por encima de las variaciones normales de todos los días. En los menores, se considera fiebre cuando el termómetro marca igual o mayor a 38° Celsius si es rectal o a 37,6° Celsius si es axilar. Es importante establecer que el cuadro febril no es una enfermedad, sino una forma que tiene el cuerpo de defenderse y la mayoría de las veces desaparece en un par de días.

Las causas más comunes de fiebre son: infecciones respiratorias por virus, gripe, faringitis y dolores de garganta, otitis, enfermedades virales (eruptivas), dentición, reacciones a las vacunas, gastroenteritis, infección urinaria y meningitis, entre otras.

Cuando la fiebre es intensa, no necesariamente significa que la enfermedad se agravó, dado que algunos cuadros pueden causar fiebre alta. Mejor es verificar si hay otros síntomas presentes, ya que estos pueden indicar si es hora de consultar a un médico. En algunos casos, la fiebre viene acompañada de falta de conciliación del sueño, pérdida del apetito y del interés por jugar, menor actividad o poca energía o, por el contrario, irritabilidad y con llanto difícil de calmar. Si se presenta alguno de los siguientes signos es hora de concurrir a un experto:

-Letargia: no come, tiene tendencia a dormirse, está muy pálido.

- Erupción en la piel: manchas rojas pequeñas en la piel que no desaparecen al hacer presión sobre ellas o al estirar la piel alrededor.

- Dificultad para tragar: no puede tragar y babea excesivamente.

- Dificultad para respirar: no respira normalmente, incluso después de limpiarle la nariz con la perita de goma.

- Cambio en el ánimo: parece delirante, con ojos vidriosos, o muy irritable.

El cuadro febril puede ser tratado con el uso responsable de medicamentos paliativos, antivirales y analgésicos. Kitadol Infantil está creado para niños de entre 2 y 12 años, y cada edad tendrá una dosis diferente para los tratamientos de la fiebre y dolores leves a moderados.

Kitadol recomienda que el paracetamol no sea administrado por más de cinco días seguidos, por lo que en caso de que los malestares continúen, se recomienda visitar a la brevedad a un médico especialista y en caso de niños, siempre es mejor consultar antes de automedicar.

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