La nutricionista de Clínica Santa María, Vanessa Vega, explica que es importante mantener un plan de alimentación antiinflamatorio que sea de bajo índice glicémico e incluya fitoestrógenos, grasas saludables, ácidos omega 3, fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes. Una rutina de ejercicios permanente y una buena calidad de sueño, también son fundamentales.

Con la llegada de la menopausia, el cuerpo de la mujer cambia –al aumentar la grasa visceral (acumulación de mayor grasa a nivel abdominal) – y sube de peso debido a la disminución del  estrógeno, que provoca –además de bochornos, mayor riesgo cardiovascular e insulinoresistencia–. “Sin embargo, aunque el metabolismo sea más lento durante esta etapa, se puede mantener un buen control del peso a través de una alimentación saludable, ejercicio regular –que ayude a preservar la masa muscular– y un sueño reparador”, explica la nutricionista de Clínica Santa María, Vanessa Vega.

La especialista asegura que el deporte es muy importante durante esta etapa ya que ayuda a disminuir el estrés, tener mejor ánimo, aumentar la masa magra y ósea y a tener un sueño de mejor calidad. “Esto último es muy importante ya que la falta de éste aumenta la ghrelina, hormona del hambre, por lo que no dormir acrecienta las ganas de comer”, agrega la experta.

En cuanto a la alimentación, es necesario tener un plan antiinflamatorio que sea alto en fitoestrógenos (alimentos derivados de la soya y de las legumbres) y carbohidratos de bajo índice glicémico (ricos en fibra), grasas saludables, vitaminas, minerales y antioxidantes. “Los productos altos en azúcares y los ricos en grasas saturadas y grasas trans se deben evitar lo máximo posible”, aconseja la nutricionista.

Pasteles, golosinas y harinas blancas se deben eliminar en la menopausia ya que contienen poca fibra, un alto valor calórico y son muy procesados, siendo la excepción el chocolate alto en cacao, aunque siempre en la porción correcta. Las mantecas, mantequillas y grasas de la carne, en tanto, se deben sustituir por aceite de oliva extra virgen y frutos secos, como nueces, almendras, maní, pistachos y avellanas, los cuales son ricos en ácidos grasos monoinsaturados que ayudan a elevar el colesterol protector HDL y así disminuir el riesgo cardiovascular.

Pauta alimentaria: Ejemplo de un día

Para el desayuno y once:  la especialista recomienda consumir un vaso de leche de soya –ojalá orgánica– y 1 o 2 tostadas de pan integral alto en semillas, las cuales pueden ser acompañadas con tofu o quesillo, jamón de pavo, ¼ de una palta chica o  huevos. Sin embargo, esto también puede ser reemplazado por cereales sin azúcar, altos en fibras y que no contengan jarabe de maíz, de glucosa y altos en fructosa, ya que son otros tipos de azúcares que no dan señal de saciedad.

En el almuerzo y comida, en tanto, propone una crema de verduras como entrada y de fondo elegir entre hamburguesa de soya, guiso de verduras con carne de soya, tofu o pescado, acompañados de media taza de cereal de bajo índice glicémico como legumbres, quínoa o pastas integrales y verduras de todo tipo –recordando siempre que una mayor variedad de colores es una mayor cantidad de vitaminas y antioxidantes– y siempre con aceite de oliva extra virgen. De postre, una porción de fruta natural con cáscara más una taza de té verde de hojas con canela.

Finalmente, para la colación de media mañana, se recomienda una fruta o una cucharada sopera de frutos secos sin sal o un yogurt sin azúcar.

 

Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas, aparecen los denominados “guerreros de fin de semana”, deportistas que acostumbran realizar actividad física exclusivamente los sábados y domingos, dejando el resto de la semana para el trabajo, los estudios o simplemente reposar. El traumatólogo de Clínica Vespucio, Dr. Rodrigo Rivera, se refiere a la importancia de retomar el deporte con una rutina constante que incluya tanto el calentamiento previo de los músculos como su elongación. 

Para muchas personas que dejaron el ejercicio en pausa durante el invierno, el cambio de estación implica retomar el deporte y mejorar el estado físico. De a poco, las plazas y las calles se van convirtiendo en el escenario de los deportistas de fin de semana, aquellos que destinan sus sábados y domingos a la actividad física, sin ejercitarse durante el resto de la semana. “Las lesiones más habituales en esta época son los esguinces del tobillo cuando se hace trote o caminatas, las contusiones en extremidades por caídas y, con menos frecuencia, fracturas o esguinces graves que se producen por deportes de mayor energía, como lo es la bicicleta”, afirma el Dr. Rodrigo Rivera, traumatólogo de Clínica Vespucio.

No seas un “guerrero de fin de semana”

Si quieres evitar lesiones, el acondicionamiento previo al deporte es esencial. “Es importante calentar los músculos antes de hacer ejercicio, preparándose así para este. Esto se logra con un trote breve para que se mueva la musculatura, aumente el flujo sanguíneo y mejore la tonicidad muscular”, explica el Dr. Rodrigo Rivera, traumatólogo de Clínica Vespucio.

Por otro lado, al terminar el ejercicio los músculos quedan contraídos, lo cual puede generar dolor e incluso desgarros en el futuro, si no se complementa el deporte con la elongación muscular. El especialista aclara que “esta permite que las fibras musculares alcancen una posición de reposo cuando se termina la actividad física”.

Incluso con estas recomendaciones, cuando el ejercicio es ocasional pueden aparecer dolores frecuentes. Por ello, el traumatólogo recomienda hacer una rutina semanal que mantenga los músculos acondicionados. “Si un dolor persiste por varios días, es muy intenso o me produce una alteración en mis actividades diarias, es mejor consultar con un médico”, especifica el Dr. Rivera. 

Cuidado con los nuevos deportes

En la actualidad han surgido nuevos deportes que se han hecho populares para lograr un buen estado físico, pero que pueden implicar lesiones si es que no se practican con los resguardos necesarios. Entre ellos, el especialista de Clínica Vespucio destaca el boxeo, un ejercicio que “tiene sus riesgos, por lo que se debe practicar en un centro donde el guía tenga experiencia y se cuente con los implementos adecuados de protección”.

Ante cualquier actividad física que se vaya a realizar por primera vez, el Dr. Rodrigo Rivera recomienda la asesoría de un preparador físico o un profesor de educación física, ya que se pueden ver involucrados diferentes grupos musculares que, al no existir una práctica previa, pueden sufrir lesiones con mayor facilidad.

Recomendaciones

  • Calentar los músculos antes de hacer deporte con un trote breve, para que se mueva la musculatura, aumente el flujo sanguíneo y mejore la tonicidad muscular.
  • Después del ejercicio, realizar una rutina de enfriamiento para terminar y luego las elongaciones para llevar la musculatura de vuelta a la posición de reposo.
  • Hacer una rutina semanal para que los músculos estén condicionados a la actividad.
  • Ante los deportes nuevos, es recomendable una asesoría con un preparador físico.
  • Si un dolor persiste por varios días, es muy intenso o produce alteraciones en las actividades diarias, es mejor consultar con un médico.

 

Ciclos irregulares, bochornos y sudoración nocturna, alteraciones en el estado de ánimo y disminución en el interés sexual son algunos de los síntomas. Aunque el síntoma más silencioso es la incontinencia  urinaria.

La incontinencia urinaria puede presentarse como una patología recurrente en mujeres con menopausia. 

Aunque la palabra menopausia aún se asocia a una etapa ‘natural’ que llega cuando la mujer se encuentra en una edad avanzada, varios son los casos mujeres menores de 40 años que sufren la denominada ‘Menopausia Precoz’.

“La usencia de menstruación es el principal signo de esta patología, y luego se pueden asociar el resto se síntomas como los bochornos, cefaleas, alteraciones del ánimo. Es importante precisar  que este es un cuadro que generalmente es producido por una enfermedad  a diferencia de la menopausia propiamente tal, que es parte de la vida de la mujer” Asegura Luis Espinoza Villagrán, profesor  y médico en Ginecología y Obstetricia de la Clínica de La Mujer  DIOGIN (www.diogin.cl).

La ausencia de menstruación es el primer síntoma de la enfermedad “La irregularidad en los periodos menstruales es el primer aviso de la menopausia precoz, periodo que podría alargarse por varios meses, hasta que los ovarios dejan de producir estrógenos y la mujer deja de ovular, por lo que se considera infértil” continúa el profesional.

Aunque las causas de la menopausia precoz no están bien definidas, varios son los factores que pueden favorecer la llegada de ésta.  Alteraciones genéticas y/o cromosómicas están dentro de las recurrentes, algunas enfermedades autoinmunes como el hipotiroidismo y la artritis reumatoide también podrían incidir. 

¿Cuáles son  los síntomas de menopausia precoz? Ciclos irregulares, bochornos y sudoración nocturna, además alteraciones en el estado de ánimo y disminución en el interés sexual, son algunos de los síntomas que pueden aparecer en pacientes con menopausia precoz, finaliza el profesional.

 Más Información:

www.diogin.cl / ANTONIO BELLETT 77, PROVIDENCIA / FONO: 22 235 00 44 / 22 235 00 56

 

Según estimaciones médicas, 4 de cada 10 chilenos sufre de algún tipo de alergia, situación que se presenta de manera constante a lo largo del año.

 Cada vez es más común ir a un especialista pensando en que se está resfriado y en realidad es una alergia o renitis. Aquí una completa guía para identificarlos y combatirlos.

Con el inicio de la primavera las plantas reaccionan con la luz, crecen, se polinizan y comienzan a emitir material particulado: el polen, que a veces, incluso se puede observar. Sin embargo,  el más complejo es aquel que no vemos, ya que, genera un proceso inflamatorio agudo y que al lograr penetrar en la vía aérea superior comienza a inflamar los tejidos respiratorios, todo esto,  genera una gran obstrucción  y posteriores renitis alérgicas (enfermedad más recurrente en esta fecha).

Los especialistas señalan que año a año se vive la misma situación, en los mismos pacientes, por ello, más que analizar las  consecuencias de las alergias, lo que se debería hacer a nivel nacional es educar para  que estos procesos no se repitan, ya que, las alergias limitan las actividades de la vida diaria de las personas y la posibilidad de hacer deporte.

Mauricio Araya,  Kinesiólogo,  Magíster en Salud Pública y académico de la Universidad Bernardo O´Higgins señala que “uno no puede prevenir las alergias, porque es una predisposición individual y  una condición  genética, muchas veces se produce en hijos de padres reníticos, hijos de padres asmáticos o bien por la variación en las condiciones ambientales, ya que hay años en que se registra una mayor liberación de material particulado y otros períodos en que es más  suave”.

Agrega que “lo importante que los pacientes estén en control constante con sus médicos tratantes, porque en ese control uno establece medidas preventivas que tienen que ver con la educación del paciente. Que conozca su enfermedad, sepa lo que tiene, conozca y reconozca su tratamiento y, además sepa actuar de manera anticipatoria frente a un aumento de síntomas, de manera que antes de que aparezca la crisis obstructiva logre consultar y poner atajo a tiempo. De lo contrario,  cuando aparece el cuadro agudo su estado de salud es más grave, se tensionan  los sistemas de salud, y el paciente incurre en más gastos”.

Muchas veces uno piensa que está afectado por un resfrío común, sin embargo, la causa de sus síntomas puede ser una alergia. Por ello, es importante tener claras las diferencias.

La renitis alérgica: Es un cuadro de evolución progresiva, "estacional habitualmente", caracterizado por una importante congestión nasal, ocular y puede asociarse a cefalea, anosmia (pérdida del olfato) y del sabor. Puede presentar tos por goteo posterior (es decir, irritación faringes por caída de moco desde la nariz a la retrofaringe) de tipo seca. Es de inicio súbito y en la medida que aumentan los síntomas requiere ser visto por un médico; no se pasa habitualmente de manera espontánea.

Un resfrío: Es una infección viral, asociada a la coriza nasal, escaso compromiso del estado general y de evolución auto determinada, es decir, se pasa solo dentro de 5 a 7 días.

Ciclo de enfermedades:

Las enfermedades respiratorias en nuestro país son un problema de salud pública que habitualmente tensionan los sistemas de atención sanitaria, aumentando la tasa de consultas por cuadros agudos en los meses de invierno principalmente entre abril y agosto, produciéndose un peak de atención por urgencias respiratorias en niños, adultos mayores y enfermos crónicos en el trimestre de junio a agosto. Luego de este aumento de casos por Infecciones Respiratorias, aparecen los cuadros asociados por alergias debido al aumento de la floración.

Finales de abril y principio de mayo: Aumentan número de casos por diferentes virus como la influenza, para influenza, reno virus.

En Julio: Aumentan los casos de virus sincicial debido a las bajas temperaturas, aumento de la contaminación y aumento de los virus circulantes.

Principios de Agosto: rebrote de neumonía.

Septiembre: Aparecen las alergias, las que afectan más a pacientes crónicos respiratorios

Octubre a Diciembre: Las tasas de consultas por cuadros respiratorias agudos descienden en el último trimestre principalmente por un fenómeno climático, entendiendo que el frío o las bajas temperaturas es la condición más relevante en el aumento de consultas por causa respiratoria. No obstante, existe una población vulnerable a enfermar y consultar por cuadros agudos respiratorios, como son los pacientes crónicos, tabáquicos, adultos mayores y asmáticos, ellos pueden consultar en cualquier momento del año, porque son susceptibles a descompensarse. En el caso de las alergias, sin duda,  que en septiembre y octubre aumentan, pero la exposición de pacientes susceptibles (alérgicos) se pueden mantener en el periodo estival, ya que migran a otras regiones (vacaciones) exponiéndose a diferentes alérgenos y cambios climáticos.

 

De acuerdo a datos del Ministerio de la Mujer y de la Equidad de Género, los casos de femicidios a septiembre de 2017, se aproximan a los 30 en el caso de los consumados y cercano a los 80 para los frustrados. ¿Qué hace que estas cifras persistan en el tiempo y no se detengan en pleno siglo 21?  

Casos de extrema violencia hacia las mujeres parecen estar a la orden del día. Femicidios que han tenido una alta connotación pública y mediática, y que plantean la existencia de hombres que creen tener el derecho de controlar la libertad y vida de las mujeres.  Sin embargo, este tipo de casos no son los únicos, porque la violencia intrafamiliar puede tener todo tipo de niveles y matices, desde lo físico a lo psicológico, llegando a números altísimos, en donde hoy superan cuatro veces más que los casos de robo de vehículos, ocho veces más que los delitos con armas y 260 veces más que los homicidios.

Para la trabajadora Social, Alicia Ubilla, integrante fundadora de ONG Codeinfa y centro de atención en San Joaquin y que atiende a mujeres en contexto de alta vulneración social, esta problemática no sólo debe ser abordada desde una mirada psicológica, sino que también de cómo esta construcción histórica de ser mujer mantiene la pauta de la violencia que sufre a través del patriarcado o través del machismo.

“La mirada discriminadora es un problema viejo y que aparece desde los albores de la historia, pudiéndose visualizar desde los distintas leyendas, cuentos, mitos y textos más antiguos, una forma de relación entre hombres y mujeres que muestra la superioridad de los hombres por sobre las mujeres, haciéndose un entramado de ideas  que van conformando la ideología patrialcal. Tal es el caso de Adán y Eva en la Biblia, donde es el hombre engañado por una mujer haciéndolo caer en pecado, culpándola a ella de todos los males de la humanidad. Por lo que es sentenciada por Dios a parir con dolor a los hijos y al estar sometida a su marido”, ejemplificó la profesional, quien estuvo invitada a un encuentro con estudiantes de la carrera de Psicología de la Universidad del Pacífico, junto al profesor de la misma, Francisco Merino.

La experta indicó que, a pesar de la toma de conciencia que ha existido en el tiempo de los derechos de las mujeres, a través de diversas legislaciones y declaraciones internacionales como por medio de la  tipificación de los tipos de violencia, como son la violencia doméstica, la violencia intrafamiliar y la violencia de género, aún son muchas mujeres las viven de este tipo de experiencias en pleno siglo 21.

“Mi propia experiencia me permite reflexionar cómo lo viven las mujeres que acuden al centro de atención para pedir ayuda. Ellas se encuentran agotadas de una vida de maltratos que no entienden y que no saben cómo parar. Y a pesar de esa vivencia, me he dado cuenta en estas atenciones, del enorme potencial que ellas tienen, el que está escondido debajo de una maraña, que son los malos tratos, las descalificaciones, los golpes, los abusos sexuales y económicos. Es decir, en todo lo que significa en una mujer que vive inmersa en una relación de violencia”, indicó.

La trabajadora social agregó que cuando una mujer acude al centro, generalmente no ha hablado con nadie de lo que están viviendo. “Aún ahora en pleno siglo 21, muchas siguen enredadas entre el silencio, el miedo, la vergüenza y la culpa, y en las creencias culturales recogidas incluso antes de nacer, cuando estaban dentro del vientre de otra mujer. Incluso muchas mujeres a pesar de vivir una verdadera tortura al interior de su relación, siguen en la relación por esta idea o mandato centrado de mantener la familia. Así se someten al sufrimiento y desdicha”, explica.

¿Cómo se trabaja con estas mujeres para comenzar a sanar? “Parte del proceso que ella inicia, es el ejercicio de mirarse y de reconocerse y al mismo tiempo de mirar y de reconocer al otro, en sus reales dimensiones. Es decir, él (su pareja) no es Dios que todo lo sabe y lo maneja. Que ella no es tonta, inútil y que hace todo mal y nada productivo. Y también como parte de su proceso, es recuperar su capacidad de decidir y de hacerse cargo de su propia vida, de poner su felicidad en sus propias manos, darse cuenta de sí misma y recuperar la rebeldía propia de la juventud. Y que lo haga y darse cuenta de la situación de injusticia que la atrapa en la relación de violencia”, mencionó.

Para Alicia Ubilla, es a partir de este trabajo y de lo que surge,  que permite evidenciar que al hablar de violencia en la relación de pareja, va más allá del ámbito psicológico y mental. “Este es un problema cultural, social, político, religioso y del conocimiento. Y el riesgo de mirarlo como enfermedad mental hace ver que la mujer no está en su plena capacidad psíquica, que no tiene todo su potencial psíquico o  que no tiene la capacidad de detener las agresiones de él. Nuevamente poniendo las responsabilidades afuera.  Cuando psicologizamos a una mujer que vive violencia entramos en el riesgo de realizar un diagnóstico errado.  Que no contempla las realidades sociales  o culturales del ser mujer en una sociedad marcadamente patrialcal”, enfatizó.

Y dentro de esa mirada es que Alicia Ubilla señaló que para trabajar esta temática es necesario el abordaje social más que el personal, en los cuales habría que trabajar para tener una relación más igualitaria por el otro y la otra. “Porque la violencia intrafamiliar, la doméstica y la de género, es una situación de injusticia que no permanece sola, sino que tiene pilares que la sostienen. Una de ellas es el patriarcado. Ideología  cuyo centro es la institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y sociedad en general.  Con una distribución desigual del poder  y del dinero en favor de algunos hombres. Otro, el machismo, la cara visible de la ideología, que se traduce en golpes, insultos, garabatos u otras formas burdas de manifestar el poder de un hombre sobre una mujer. Otro pilar es la cultura, es decir nacimos y nos criamos en esta cultura occidental patrialcal cristiana en base fundada en patriarcado y poder de hombres sobre mujeres. Otro es la Institucional: Colegio, carabineros, universidades, consultorios, fiscalías, y donde mientras no se tenga como política de Estado con una mirada de igualdad sobre hombre y mujeres, la situación se mantiene. Otro, los mitos, es decir aquellas ideas preconcebidas o prejuicios sin base sólida y que se traspasa de generación en generación, como el “quien te quiere te aporrea”, “está curado y por eso me agredió”. También están las creencias o mandatos que recibimos, como que “el matrimonio es para siempre”. La Familia tradicional y perfecta. Y la religión, pero aquella no liberadora y opresora, y centrada en tradiciones eclesiales más que en las personas como hijos de Dios”, finalizó la invitada.

 

Bocinazos a otros conductores, mal trato en restaurantes y tiendas, gritos desproporcionados a familiares, amigos y empleados, son reacciones que se pueden asociar a este problema conductual. Sin embargo, la psicóloga de Clínica Santa María, Sandra Navarrete, explica que se puede manejar a través de medicamentos y terapias que ayudan a disminuir estos ataques de ira.

El trastorno explosivo intermitente (TEI) es una condición que afecta a un 8% de la población con condiciones psicológicas y que principalmente se presenta en hombres durante el inicio de la adolescencia. “Las personas con este problema exhiben arrebatos recurrentes en el comportamiento, que se manifiestan física y/o verbalmente y reflejan una falta de control de los impulsos agresivos, siendo desproporcionados en relación al estímulo o factor que los desencadenaron”, manifiesta la psicóloga de Clínica Santa María, Sandra Navarrete.

Además, estos actos se caracterizan por no ser premeditados, ya que son provocados por la ira. Esto produce un malestar en el individuo y en sus relaciones interpersonales en general, por ejemplo, con la familia y los compañeros de trabajo.

Aunque el TEI tiene causas desconocidas, existen algunos factores que lo predisponen como el medio ambiente –personas que hayan crecido en un contexto donde la violencia verbal y física eran parte de la dinámica familiar– y la genética.

Síntomas y tratamientos

La psicóloga recomienda consultar cuando una persona mayor de 6 años ha tenido 3 o más arrebatos físicos que hayan provocado daño a una propiedad u objeto, o lesiones a animales o individuos, en los últimos 12 meses. “También en los casos en que ha existido agresión verbal, berrinches y peleas en promedio 2 veces por semana en un período de tres meses”, explica la especialista.

Los síntomas que se presentan antes o durante el episodio agresivo –el cual no dura más de 30 minutos y que entre sí pueden estar separados por días, semanas o meses– son irritabilidad, aumento de energía, pensamientos agresivos, hormigueo, temblores, palpitaciones, opresión en el pecho o presión en la cabeza. “Después del ataque, en tanto, la persona puede tener una sensación de cansancio o alivio mental”, agrega la psicóloga.

La psicóloga advierte que los arrebatos no se pueden relacionar a otros problemas mentales –como bipolaridad o trastorno de personalidad limítrofe–, a enfermedades médicas como Alzheimer, ni a los efectos fisiológicos del alcohol o drogas. “También es importante no confundirlo con el trastorno negativista desafiante (comportamiento rebelde y desobediente ante las figuras de autoridad) o déficit atencional con hiperactividad”, añade.

En cuanto al tratamiento, en general este incluye fármacos –como antidepresivos, anticonvulsivos, ansiolíticos y estabilizadores del ánimo según las necesidades de cada caso– y una terapia cognitivo-conductual, en donde se le enseña al paciente a identificar los factores gatillantes de la crisis, control de la ira, respuestas apropiadas a los estímulos, solución de conflictos, técnicas de relajación, respiración y reestructuración cognitiva. “Generalmente, se recomienda a los pacientes aprender rutinas que puedan practicar diariamente en su casa y realizar ejercicio físico, ya que ayuda a bajar los niveles de ansiedad y estrés”, finaliza Sandra Navarrete.

 

Para la población de adultos mayores de hoy, vivir sus últimos años en soledad y encierro ya no es una opción. Por el contrario, actualmente se mantienen más activos, vitales y dispuestos a disfrutar de una etapa en la que se han complementado todos los ciclos importantes de la vida. El geriatra de Clínica Vespucio, Dr. Roberto Concha, explica que el deterioro de las funciones asociadas al envejecimiento se ha ido postergando porque las personas están expuestas a situaciones y actividades que les exigen mantener una vida física, mental y social activa.

Según la última encuesta Casen, la cifra de adultos mayores en nuestro país ha aumentado considerablemente desde 1990. De hecho, se estima que en la actualidad en Chile hay 86 personas mayores por cada 100 menores de 15 años. Sin duda, esta realidad se incrementará en los próximos años y, por ello, es fundamental gozar de una buena calidad de vida en esta etapa, lo que involucra una serie de factores basados principalmente en la prevención.

Se define como tercera edad a la fase de la vida que abarca de los 60  hasta los 80 años aproximadamente. “Posterior a dicha etapa, la persona entra en la fase de la cuarta edad, que involucra a aquellos que tienen más de 80 años”, asegura el geriatra de Clínica Vespucio, Dr. Roberto Concha.

Dado que este domingo se conmemora el “Día Internacional del Adulto Mayor”, es importante tener en cuenta varios factores que son claves para que podamos envejecer de manera saludable.  

Chequeos preventivos

Con el propósito de descartar enfermedades asociadas al envejecimiento y otro tipo de patologías que podrían complicar la salud del adulto mayor, es importante que el entorno que lo rodea, esté pendiente de acompañarlo en los chequeos periódicos, además de estar atentos a cualquier anomalía que pueda presentar el paciente. El Dr. Roberto Concha, afirma que “un diagnóstico oportuno de una enfermedad complicada, permitirá un tratamiento adecuado para combatir eficazmente cualquier patología y elevar su calidad de vida”. 

Al igual que un diagnóstico temprano, otra manera de prevenir enfermedades complejas es la vacunación, especialmente contra la influenza en invierno. Es por eso que el calendario de vacunas de un adulto mayor debe estar al día, para evitar contagios e infecciones, como la neumonía o patologías respiratorias. El profesional advierte que la prevención es esencial, ya que “hay enfermedades crónicas como la diabetes, problemas coronarios, insuficiencia renal e hipertensión arterial que hacen que una persona esté más susceptible a contraer ciertas afecciones”. 

Alimentación equilibrada

Siempre es importante mantener una alimentación balanceada, hábito que adquiere mayor relevancia pasado los 60 años. A esta edad el organismo no tiene la misma capacidad que antes para sobreponerse a una enfermedad, por lo que “es importante el consumo de vitaminas y nutrientes que se pueden encontrar en vegetales, frutas y verduras”, sostiene el profesional. 

Específicamente, se debe privilegiar la ingesta de carnes blancas, fibras, cereales, aceite de oliva y frutos secos como maní, nueces y almendras. Si la dieta equilibrada se combina con actividad física moderada, los efectos positivos para la salud son aún mayores. 

Actividades de esparcimiento

Hay ciertas experiencias que pueden resultar muy enriquecedoras para las personas de la tercera edad. Algunas son participar en voluntariados, tomar clases de pintura, fotografía o bordado. “Aquí lo importante es que el paciente se sienta útil mediante pequeñas acciones que no requieran de un esfuerzo excesivo”, sostiene el doctor Concha.

Otro tipo de actividades que pueden ayudar al adulto mayor están asociadas a trámites como el pago de cuentas, compartir con pares de su edad, cuidar a los nietos o preocuparse de algunos detalles del hogar. De la misma manera, el geriatra de Clínica Vespucio sostiene que, en el proceso de envejecimiento, es fundamental que el paciente cuente con una red de apoyo que se preocupe y le brinde la atención necesaria para mantenerse saludable y con un buen estado emocional.

Algunas recomendaciones para envejecer de forma saludable son:

  • Manténgase activo físicamente, ya que esto puede retrasar la aparición de algunas enfermedades
  • Privilegie una dieta balanceada en la que predominen las proteínas magras, frutas, vegetales, granos enteros
  • Acuda a controles preventivos y chequee las vacunas que necesita
  • Evite el consumo de alcohol y tabaco
  • Si toma remedios para tratar alguna enfermedad, coloque una alarma diaria para no olvidarlos
  • Escoja un pasatiempo y practíquelo, como por ejemplo bordar, coser, sacar fotografías, etc.
  • Busque instancias de vinculación, ya sea con amigos, familiares o en grupos. Estar conectados con la sociedad, impacta positivamente en la salud física y mental.

 

A estas alturas del año, el cansancio es más evidente para la gran mayoría de las personas. Sin discriminar género ni edad, la población suele verse afectada por una mala calidad del sueño, mayor índice de fatiga y en muchos casos, insomnio. La Dra. Evelyn Benavides, neuróloga de Clínica Vespucio, explica cuál es la forma más adecuada para mantener una buena rutina de sueño y cómo el descuido de ésta puede afectar la salud de las personas, sobre todo la de los más pequeños.

Mantener una buena higiene del sueño no es tarea fácil si no se toman las medidas necesarias para establecer un descanso reparador. Esto porque la mayoría de las personas, niños y adultos, mantienen hábitos poco adecuados que influyen en el buen dormir. La neuróloga de Clínica Vespucio y especialista en medicina del sueño, Dra. Evelyn Benavides, asegura que “es fundamental adquirir un estilo de vida que favorezca un estado saludable al dormir, ya que esto permite que la persona pueda tener un buen desempeño y estar alerta durante el día”.

De la misma manera, la especialista asegura que este tipo de buenas prácticas son esenciales para  prevenir el desarrollo de problemas de sueño y otros trastornos. Hay que tener en cuenta que dormir es una actividad necesaria, pues en ella se restablece el equilibrio físico y psicológico de las personas, y ocurren procesos fisiológicos que no se dan en otro estado durante el día.

Cómo saber si tengo un buen descanso

Uno de los signos más evidentes de una mala higiene del sueño es la somnolencia durante el día y trastornos que impiden un buen dormir. Por ello, la neuróloga de Clínica Vespucio, asegura que la medida más importante “es mantener una vigilia y un patrón del sueño regular durante los siete días de la semana”.

Qué es el Síndrome de Fase Retrasada (SFR)

Las horas de sueño deben ser respetadas en toda época del año, ya que si no hay disciplina se corre en el riesgo de padecer el Síndrome de Fase Retrasada (SFR). Éste se manifiesta cuando las personas comienzan a acostarse más tarde, lo que los lleva a levantarse aún más tarde, hasta que se invierte el ciclo y se termina por dormir de día y no durante la noche.

De la misma manera, la neuróloga y especialista en medicina del sueño de Clínica Vespucio, sostiene que “trasnochar de vez en cuando no afecta permanentemente el dormir de las personas, siempre que dicha conducta no se convierta en una rutina. De lo contrario, la persona necesitará un tiempo para volver a acostumbrar el cuerpo y el ritmo de sueño”. 

Por qué es importante el reposo

La profesional de Clínica Vespucio explica que el descanso nocturno favorece los mecanismos de reparación, remodelación y metabolismo celular, ayudando a recuperar la energía y las funciones que se han deteriorado durante el día. Adicionalmente, la doctora Benavides asegura que en el cerebro se lleva a cabo la consolidación de la memoria y el aprendizaje, y el cuerpo descansa, por lo que es vital no perjudicar este tiempo.

La necesidad de sueño varía de acuerdo a cada persona, tomando en cuenta factores como la edad, salud general y estado emocional, entre otros. Según la edad, las horas de sueño diarias recomendadas durante la noche, son:

  • Lactantes: de 12 a 14 horas
  • Escolares: entre 8 y 10 horas
  • Adolescentes: No menos de 8 horas
  • Adultos: Entre 6 y 8 horas como mínimo

Buenos hábitos

Dado que no todas las personas pueden conseguir un descanso reparador, hay ciertos hábitos que pueden ayudar a conseguir este objetivo. La doctora Evelyn Benavides, de Clínica Vespucio, entrega las siguientes recomendaciones:

  • Tener un horario fijo para ir a la cama por la noches y también para levantarse.
  • No consumir bebidas estimulantes ni hacer ejercicio antes de dormir.
  • No llevar el celular ni el computador a la cama.
  • Es fundamental que el dormitorio sea cómodo,  oscuro,  en lo posible alejado del ruido y con una temperatura adecuada. 
  • Evitar consumir líquidos al menos dos horas antes del momento de ir a la cama porque una vejiga llena puede interferir con el sueño.
  • Evitar el alcohol y el cigarrillo, ya que son estimulantes y pueden alterar el sueño. 
  • No ocupar pantallas al menos una hora antes de iniciar el sueño.
  • Propiciar la interacción con la familia y amigos, dejando de lado la conexión con aparatos electrónicos.