Este 28 de julio, en el Día Internacional contra la Hepatitis, aprende a diferenciar los distintos tipos, sus formas de contagio y cómo prevenirlas.

Las hepatitis A y E, son causadas por la ingestión de agua o alimentos contaminados, mientras que la B, C y D son generadas por el contacto con secreciones corporales infectadas, y en el caso de la hepatitis B, existe la posibilidad de transmisión por parte de la madre al niño en el parto. Las maneras de contraer la hepatitis pueden ser estando en contacto con personas infectadas, bebiendo agua no potable o consumir alimentos contaminados.

Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos, te enseña cómo protegerte de las enfermedades que provoca el virus de la hepatitis. Este grupo de enfermedades (hepatitis A, B, C, D y E) genera la inflamación e irritación del hígado, lo que podría evolucionar a una fibrosis, a una cirrosis o un cáncer de hígado. 

“Es importante que las personas conozcan los distintos tipos de hepatitis y que estén conscientes de los riesgos de contraer algunos tipos de esta enfermedad provocado por no lavarse la manos constantemente, el consumo de agua no potable o comer alimentos no seguros“, asegura Paulina Hernández, nutricionista y Jefe del Programa Vivir Bien de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos.

Prevención de la Hepatitis A- E

Según la Organización Mundial (OMS), casi todos los pacientes se recuperan totalmente y adquieren la inmunidad de por vida. Existe una vacuna para prevenir su contagio.

Dentro de las medidas preventivas están:

  • Lavado de manos: cada vez que entre en contacto con sangre, heces u otros fluidos corporales de personas infectas es necesario lavarse las manos.
  • Evitar el agua y los alimentos contaminados o que se sospeche o tenga duda que lo están.
  • Evitar los lácteos no pasteurizados.
  • Evitar carnes y pescados crudos.
  • Si no hay agua potable disponible o se tiene duda que lo sea, hervirla para eliminar las bacterias o virus.

Prevención de la Hepatitis B- D: Según la OMS, más de 680.000 personas mueren al año como consecuencia de la Hepatitis B.

Se transmite por secreciones corporales infectadas, por lo que para prevenir su contagio es primordial que la población cuide su exposición a estas.

¿Quiénes son las personas que están en mayor riesgo de contraer hepatitis B?

  • Lactantes y niños (hasta los seis años), son los más expuestos al riesgo de sufrir infecciones crónicas.
  • Consumidores de drogas inyectables.
  • Personas con múltiples parejas sexuales.
  • Personal sanitario.
  • Personas que están en contacto con personas infectadas de hepatitis

Es importante destacar que existe una vacuna para evitar contraer esta enfermedad, la cual es muy segura y eficaz por su duración de hasta 20 años y se recomienda a los grupos de riesgo, por ejemplo, personal del área de la salud que trabaje en centros hospitalarios.

Prevención de la Hepatitis C: cada año aproximadamente 700.000 personas mueren por esta enfermedad.

  • Se transmite casi siempre por exposición a sangre o inyecciones con instrumentos contaminados y no existe una vacuna para prevenirla.

 

Si bien toda la población está expuesta a las bajas temperaturas y malas condiciones del aire, son los niños/as los más vulnerables a contraer cuadros respiratorios que necesiten eventualmente atención de urgencia. Que toda la familia se mantenga protegida y libre de contagios se vuelve un verdadero desafío, pero hay una serie de medidas que se pueden aplicar para evitar tener que concurrir a un centro médico.

Llega el invierno y se repite la misma historia de todos los años: centros asistenciales que no dan abasto y niños congestionados con cuadros respiratorios muy serios. No es sorpresa que Chile tiene cada vez peores índices de calidad del aire en varias ciudades, pero si a eso se le suman las bajas temperaturas y eventos climáticos que están acompañando a las estaciones más frías del año, la combinación permitirá ver este escenario una y otra vez.

La contaminación del aire es un problema mundial que afecta principalmente a las grandes ciudades en países desarrollados y subdesarrollados, con consecuencias para la salud de la población, que tienen relación con enfermedades respiratorias, cardiacas y otras. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estado desde hace ya un par de décadas monitoreando estos índices, debido al alto porcentaje de muertes relacionadas a estas condiciones. Chile, especialmente su capital, es uno de los lugares que mayor preocupación genera, dado que los niveles de gases emitidos superan los rangos recomendados por la OMS.

Si bien la relación entre la mala calidad del aire y los cuadros respiratorios típicos de invierno parece bastante obvia, no fue hasta el 2015 que una investigación publicada por la Revista Médica de Chile corroboró la asociación directa que existe entre las enfermedades respiratorias y la estación invernal. Los datos recopilados en la comuna de El Bosque permitieron establecer notorias diferencias entre la concentración diaria del material particulado y los gases entre invierno y verano. Es así como las malas condiciones de ventilación y las bajas temperaturas representan una amenaza para los más pequeños.

Para evitar que los resfríos y enfermedades empeoren, es importante que los niños no sufran grandes cambios de temperatura, estén bien abrigados en caso de salir, reforzar su sistema inmune con una dieta rica en Vitamina C y no dejar que la transpiración de la ropa al jugar se quede por mucho tiempo. En caso de presentar fiebre, la recomendación de los expertos es mantener la calma y no concurrir innecesariamente a los centros de urgencia de las clínicas y hospitales, porque muchas veces se trata de síntomas manejables y al exponerlos a los virus y bacterias que se encuentran normalmente en estos recintos puede ser contraproducente.

¿Qué síntomas pueden tener los/as niños/as con fiebre y cuándo uno se debe preocupar?

La fiebre es el aumento de la temperatura del cuerpo por encima de las variaciones normales de todos los días. En los menores, se considera fiebre cuando el termómetro marca igual o mayor a 38° Celsius si es rectal o a 37,6° Celsius si es axilar. Es importante establecer que el cuadro febril no es una enfermedad, sino una forma que tiene el cuerpo de defenderse y la mayoría de las veces desaparece en un par de días.

Las causas más comunes de fiebre son: infecciones respiratorias por virus, gripe, faringitis y dolores de garganta, otitis, enfermedades virales (eruptivas), dentición, reacciones a las vacunas, gastroenteritis, infección urinaria y meningitis, entre otras.

Cuando la fiebre es intensa, no necesariamente significa que la enfermedad se agravó, dado que algunos cuadros pueden causar fiebre alta. Mejor es verificar si hay otros síntomas presentes, ya que estos pueden indicar si es hora de consultar a un médico. En algunos casos, la fiebre viene acompañada de falta de conciliación del sueño, pérdida del apetito y del interés por jugar, menor actividad o poca energía o, por el contrario, irritabilidad y con llanto difícil de calmar. Si se presenta alguno de los siguientes signos es hora de concurrir a un experto:

-Letargia: no come, tiene tendencia a dormirse, está muy pálido.

- Erupción en la piel: manchas rojas pequeñas en la piel que no desaparecen al hacer presión sobre ellas o al estirar la piel alrededor.

- Dificultad para tragar: no puede tragar y babea excesivamente.

- Dificultad para respirar: no respira normalmente, incluso después de limpiarle la nariz con la perita de goma.

- Cambio en el ánimo: parece delirante, con ojos vidriosos, o muy irritable.

El cuadro febril puede ser tratado con el uso responsable de medicamentos paliativos, antivirales y analgésicos. Kitadol Infantil está creado para niños de entre 2 y 12 años, y cada edad tendrá una dosis diferente para los tratamientos de la fiebre y dolores leves a moderados.

Kitadol recomienda que el paracetamol no sea administrado por más de cinco días seguidos, por lo que en caso de que los malestares continúen, se recomienda visitar a la brevedad a un médico especialista y en caso de niños, siempre es mejor consultar antes de automedicar.

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La investigación desarrollada por Facultad de Medicina de Augusta University y publicada por el Dole Nutrition Institute arrojó los primeros indicios sobre la importancia de esta vitamina, presente en alimentos como hortalizas verdes y verduras como la coliflor, y que mantienen un corazón sano.

De acuerdo al estudio publicado en el boletín The Journal of Nutrition y difundido por el centro de investigación Dole Nutrition Institute, los investigadores de la Facultad de Medicina de Augusta University, descubrieron que un alto consumo de la vitamina K favorece a la disminución del ventrículo izquierdo, condición que se ubica dentro de las enfermedades cardiovasculares, que permanecen como la principal causa de muerte en Chile y en el mundo.

Por lo general, cuando una persona tiene “un gran corazón” podría ser debido a un crecimiento no saludable de la cámara de bombeo principal de su corazón (el ventrículo izquierdo, también conocido como VI. Esta condición se observa con mayor frecuencia como resultado de una presión sanguínea alta en adultos cuyos corazones han trabajado en exceso bombeando sangre al cuerpo. La evidencia sugiere que este crecimiento, considerado como una anormalidad estructural, puede iniciarse en la infancia, incrementando la probabilidad de una enfermedad cardiovascular en la adultez.

En ese sentido, los investigadores de la Facultad de Medicina de Augusta University realizaron un examen completo a 766 menores de entre 14 y 18 años de edad incluyendo la altura, peso y estructura y función del VI (ventrículo izquierdo) por medio de una ecocardiografía. Se evaluaron los micronutrientes de sus dietas como carbohidratos, proteínas, grasas y vitaminas incluyendo vitamina K, por medio de un nutricionista certificado, de 3 a 7 veces durante 12 semanas. De manera interesante, descubrieron que únicamente 25% de los participantes cumplió con el consumo adecuado de vitamina K. En cuanto al corazón, se observó un crecimiento del VI y su disminución a medida que se incrementaba el consumo de Vitamina K para el VI. Se cree que este es el primer estudio de su tipo en observar este nutriente entre la población pediátrica.

¿Dónde encontrar la vitamina K?

El nombre Vitamina K viene de la palabra germana “koagulation” (coagulación), en referencia a la primera función de la vitamina en la coagulación de la sangre. Es una vitamina soluble en grasa que también ayuda a fortalecer los huesos, combatir el cáncer y prevenir las enfermedades cardiacas. La vitamina K se puede encontrar en dos formas: la K1 en fuentes vegetales como por ejemplo verduras como el repollo liso, crespo y morado, espinaca y brócoli; mientras que la K2 se encuentra en fuentes animales como las carnes y los huevos.

Fuente: Dole Nutrition Institute

 

 

En los últimos años, la vitamina D, también conocida como la “vitamina del sol”; se ha convertido en una de las principales preocupaciones del área de la salud. Esto se debe principalmente a que la población tiene un gran déficit de ésta, lo que se relaciona a mayores tasas de infecciones respiratorias, enfermedades autoinmunes, alergias y también cáncer.

Según la última Encuesta Nacional de Salud, el 84% de las mujeres entre los 15 y los 49 años tiene insuficiencia de vitamina D, del cual el 13% tiene un déficit severo. Mientras que en los adultos mayores, sólo el 13,4% tiene un nivel aceptable.

Según explica la nutricionista de la empresa de alimentación saludable Daily Foods, María Fernanda Jara, la importancia de este compuesto es que se asocia principalmente con la mantención de huesos sanos y firmes, ya que es capaz de actuar a nivel intestinal promoviendo la absorción de calcio y fósforo proveniente de los alimentos que consumimos, y también ejerce sus funciones en los huesos, facilitando la reabsorción de estos minerales que se encuentran circulando en la sangre.  Además de estas funciones, tiene otras acciones en el organismo, las cuales no tienen nada que ver con la salud de los huesos.

Algunos estudios señalan que la deficiencia de esta vitamina no sólo se asocia al desarrollo de enfermedades relacionadas con el esqueleto, como es el caso del raquitismo en los niños y la osteoporosis en los adultos, sino que también su déficit se relaciona con la aparición del denominado síndrome metabólico, la diabetes tipo 2, la diabetes gestacional, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Sin embargo, asegura la experta, aún no se tiene claridad de cuál es exactamente la relación entre la deficiencia de esta vitamina y el desarrollo de estas enfermedades no transmisibles, pero existen algunas teorías como que su déficit aumenta la resistencia a la insulina, aumenta los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, y aumenta los niveles de presión arterial.

¿De dónde se puede obtener la vitamina D?

La principal fuente para obtener esta vitamina es a través de la exposición al sol. La vitamina D proviene de la provitamina D3, un compuesto producido naturalmente en la piel de muchos mamíferos, incluyendo a los humanos. Este compuesto al ser expuesto a los rayos solares se transforma en la vitamina D, la cual tras sufrir otras transformaciones dependientes del hígado y de los riñones, ya puede ser utilizada por nuestro organismo.

“Las personas con piel morena u oscura también son considerados como pacientes en riesgo cuando hablamos de posibles deficiencias de esta vitamina, esto se debe principalmente a que necesitan una exposición al sol más prolongada que las personas de piel clara para sintetizar la misma cantidad de vitamina activa”, afirma la nutricionista de Daily Foods.

También existen algunos alimentos que  contienen vitamina D, pero se debe considerar que la dieta sólo aporta un 20% de los requerimientos totales de la vitamina. Los alimentos fuentes son: los pescados grasos como el atún y el salmón, el hígado de vacuno, la yema de huevo, el queso y algunos alimentos que han sido fortificados, es decir, se les agrega esta vitamina, como algunas marcas de cereales.

“Es importante que las personas monitoreen sus niveles de vitamina D a través de exámenes de sangre que se pueden solicitar al médico. En caso de ser necesaria la suplementación, esta también debe ser indicada por un profesional ya que las dosis de esta vitamina varía según la edad”, asegura Jara.

¿En qué casos se debe considerar la suplementación de esta vitamina?

  • En adultos mayores, ya que generalmente se exponen menos al sol. Además de esto, existen otros factores como una dieta inadecuada, la disminución de la absorción de nutrientes a nivel intestinal y el uso de algunos fármacos que pueden interferir con el metabolismo de esta vitamina.
  • En lactantes alimentados con leche materna, ya que ésta tiene bajo contenido de esta vitamina, además que no se recomienda exponer a los niños menores de 6 meses al sol. Incluso cuando los lactantes comienzan a comer alimentos, se recomienda mantener la suplementación ya que el aporte a través de la dieta es insuficiente.
  • En personas que viven en zonas australes del país, esto sobre todo durante las estaciones de otoño e invierno ya que la exposición a los rayos solares es escasa.
  • Pacientes que se han sometido a cirugía bariátrica o que padecen enfermedades de malabsorción de nutrientes, como son la enfermedad de Crohn y la enfermedad celíaca. 

 

El no ocupar anteojos con filtro UV  en la nieve podría provocar incluso ceguera temporal, debido a que los rayos solares a mayor altura son más dañinos al hacer contacto con la nieve fresca, siendo más peligrosos que los efectos que produce en el mar o las piscinas.

La temporada invernal ya se abrió, por ello  debemos tener cuidado con nuestra vista al subir a disfrutar de la nieve. Según datos entregados por la Organización Mundial de la Salud OMS, el reflejo de la nieve fresca llegaría hasta un 80% de los rayos UV, comparados por ejemplo con el cemento o el agua que sólo llega a un 10%. Además se debe tener en cuenta que cada 1.000 metros de altura la proporción de los rayo UV aumenta un 10%, por eso la importancia de cuidar nuestra vista.

La exposición sin protección puede provocar Fotoqueratitis (o queratitis actínica) llamada también, ceguera de la nieve, que daña la córnea. El cuidado de nuestros ojos es muy importante al exponerse en la montaña, porque si bien es cierto que la Radiación UV es un poco más baja durante el invierno, el efecto espejo que produce la nieve puede doblar la exposición real.

Según el oftalmólogo del Centro Puerta del Sol, doctor Juan Pablo Cavada, entrega estos sencillos consejos para no tener problemas a oculares en la nieve, “utilizar lentes de sol o antiparras que reduzcan el resplandor y que cumplan con altos niveles de aislamiento ultravioleta. Lo ideal, son los modelos que poseen protección lateral para evitar cegueras y quemaduras por reflejo, con una protección del 100% de la radiación UV, siendo así como debemos pedirlos al adquirirlos en una óptica acreditada; además  se aconseja, utilizar gorros especiales o pasamontañas, para bloquear la zona de los ojos en condiciones de viento blanco”.

Si aparecen síntomas como, “sensibilidad extrema a la luz, dolor de ojos, disminución de la agudeza visual, estas suelen desaparecer  en 24 horas, realizando  reposo en total oscuridad, con los ojos cerrados o lentes oscuros, colocando un vendaje ocular, además de medicamentos locales”, afirma el oftalmólogo Dr. Juan Pablo Cavada de Puerta del Sol.

Por eso, si quieres disfrutar de una gran jornada en la nieve y de nuestra cordillera, toma estas simples recomendaciones, para que tu visita sea entretenida y segura.

 

Los cambios bruscos de temperaturas y un clima inestable muchas veces viene acompañado de malestares y enfermedades. El jefe broncopulmonar de Clínica Dávila, Doctor Felipe Rivera, explica qué es y cómo distinguir entre el Resfrío, Influenza, Faringitis, Bronquitis y Neumonía, que son algunas de las patologías más comunes.

Durante los meses fríos, las enfermedades más frecuentes son las de tipo respiratorio, ya que al haber menor temperatura, se presentan las condiciones ambientales como el encierro, la mayor cercanía física  y  la falta de ventilación de los ambientes (contaminación intradomiciliaria) que facilitan la transmisión de diversos virus. Aunque atacan principalmente al aparato respiratorio superior, si no se cuidan debidamente éstas pueden terminar afectando a los pulmones.

“Las enfermedades que se generan en invierno son de fácil propagación y la población más afectada en esta época son los niños menores de 5 años, quiénes además corren el riesgo de caer rápidamente en dificultades respiratorias serias, y los adultos mayores, especialmente si tienen otras enfermedades crónicas, que necesitan más cuidados para evitar caer en efectos colaterales”, explica el jefe broncopulmonar de Clínica Dávila, Doctor Felipe Rivera.

El especialista añade que las principales patologías son el resfrío común, la gripe o influenza, la faringitis, la bronquitis y la neumonía, las cuales son frecuentemente de causa viral. Éstas, tienen síntomas y tratamientos diferentes para combatirlas, razón por la cual no es aconsejable automedicarse.

Resfrío

El resfrío es la enfermedad más común en la época de invierno, sin embargo, si no se toman las precauciones necesarias, ésta podría convertirse en un problema mayor. “Los síntomas son la congestión nasal, tos, estornudos, dolor de garganta y en algunos casos puede aparecer fiebre baja”, precisa el broncopulmonar.

En cuanto a su tratamiento, el doctor explica que hay que permanecer en reposo y evitar los cambios de temperatura. Su duración es de 3 a 5 días.

Gripe o Influenza

La gripe también es una enfermedad muy común en los meses de frío y cuenta con síntomas similares al resfrío, pero con una intensidad mayor. Esta patología “proviene del virus de la influenza, el cual aparece de manera repentina, con fiebre que puede ser de 38° o más, dolor de cabeza, frecuente dolor muscular, agotamiento general, dolor de garganta, disminución del apetito y es característico una gran sensación de postración que obliga al enfermo estar espontáneamente en reposo”,  distingue el Dr. Rivera.

El problema de esta patología, explica el médico, es que si no se toman las medidas oportunas y no se hace el tratamiento indicado, que suele ser principalmente para eliminar los síntomas, esta puede complicarse y requerir hospitalización, llegando a provocar incluso la muerte, especialmente en los enfermos crónicos o en recién nacidos y ancianos.

“El tratamiento de esta enfermedad requiere que la persona mantenga reposo en cama y una abundante ingesta de líquido. En cuanto a los síntomas como inflamación, fiebre y dolor pueden ser controlados con paracetamol o ibuprofeno, entre otros” añade el especialista de Clínica Dávila.

Faringitis

Esta patología es provocada por una inflamación de la faringe o la garganta, produciendo un fuerte dolor en la zona, la cual se caracteriza por el enrojecimiento e hinchazón provocada en el 80% por virus, aunque también puede producirse por medio de bacterias.

“Los principales síntomas son un intenso dolor de garganta, fiebre, ganglios linfáticos del cuello inflamados, dolores de cabeza, musculares y articulares”, expone el broncopulmonar.

Para la faringitis, no existe un tratamiento específico pero el experto señala que guardar reposo, ingerir una gran cantidad de líquido y consumir analgésicos para calmar los dolores y la fiebre, ayudarán a mejorarse.

Bronquitis

La bronquitis es una enfermedad que se conoce como la inflamación de la pared interna de los bronquios, los cuales son “los conductos por los que circula el aire para llegar a la parte más profunda del pulmón conocida como la zona alveolar, donde se genera el intercambio de oxígeno entre el pulmón y la sangre”, explica el Dr. Rivera.

Entre los síntomas que presenta esta patología está la tos persistente con expulsión de flema, fiebre, cansancio, decaimiento, dolor en el pecho e incluso dificultad para respirar.

“Para combatir este malestar a veces es necesario ingerir antibióticos y medicamentos broncodilatadores que contribuyen a relajar y abrir las vías aéreas en los pulmones. También es importante recordar que en la época en cuestión, la bronquitis también tiene un alto porcentaje de causa viral,” añade el especialista.

Neumonía

Esta es una inflamación total o parcial del pulmón causada por una infección viral, bacteriana y menos frecuentemente por otros agentes como hongos, “aunque en el 40% de las veces las neumonías tienen orígenes desconocidos”, revela el doctor.

Fiebre, escalofríos, sudoración, tos con flema, dolor torácico que aumenta al respirar o toser, dolor de cabeza, musculares y articulares, falta de apetito, debilidad y en algunos casos disnea (dificultad para respirar) son los síntomas de esta enfermedad.

“La neumonía se confirma, en la mayoría de los casos, con una radiografía de tórax y el tratamiento consiste en la administración de antibióticos y en los casos graves que requieren hospitalización, los medicamentos se administran por vía endovenosa aunque hay un porcentaje importante que puede ser tratado ambulatoriamente con medicamentos orales”,  finaliza el experto de Clínica Dávila.

 

 

 

Un reciente estudio publicado por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, la Universidad de Cambridge y la Universidad de Oxford, explica que con este tipo de gravamen se podría reducir considerablemente el consumo de alimentos ricos en azúcar, principalmente, en los hogares de escasos recursos.

Hoy la obesidad es un problema que afecta a un alto porcentaje de personas a nivel mundial. Esta condición que desde 1975 a la fecha se ha triplicado en el mundo, en muchos casos, está asociada al consumo excesivo de azúcares y calorías. Es por ello que la reducción de este tipo de alimentos se ha convertido un tema relevante que forma parte de las políticas públicas de muchos países en el mundo que ven cómo la obesidad, si no se controla a tiempo, puede generar consecuencias nocivas para la salud.

De acuerdo con un reciente estudio publicado por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, la Universidad de Cambridge y la Universidad de Oxford, se estima que, subir el precio a los dulces vía impuestos, podría representar mayores beneficios en la salud. Lo anterior, porque se podría reducir considerablemente el consumo de este tipo de alimentos, principalmente, en los hogares de escasos recursos.

Si bien los resultados del estudio referido fueron presentados recientemente, los datos fueron recolectados entre 2012-2013 y se segmentaron por ingreso familiar. De esta forma, se pudo detectar que las compras diarias de azúcar en grupos de menores ingresos casi duplica a las que realizan los sectores de mayores recursos en dulces, golosinas y snacks.

En torno a los efectos que puede causar el azúcar en el organismo, la nutricionista de Clínica Vespucio, Paulina Mella, explica que “el abuso de este producto y una ingesta desmedida puede desencadenar consecuencias negativas, tales como obesidad, alteraciones coronarias, problemas al hígado, daño en la dentadura e incluso en el cerebro”. Por lo anterior, la profesional sugiere “evitar su consumo o reemplazarlo por edulcorantes no calóricos en la dieta diaria”.

Efectos cruzados

Uno de los datos más interesantes del estudio de la Universidad de Cambridge y Oxford tiene que ver con el efecto cruzado que se genera cuando se elevan los precios de los alimentos altos en azúcar. Esto significa que, cuando se sube el precio de productos como chocolates y confites, se reduce la compra de las bebidas sin alcohol (se reduce la compra de 0.6% a -0,8%, si se aumenta el precio en 10%), así como galletas y pasteles (en un 1,2%) y aperitivos salados (1,6%).

En el caso de las galletas, se generan reducciones significativas en la demanda de tortas (2.3%), así como chocolate y productos de confitería (1.7%). Por lo tanto, el aumento del precio de los productos antes mencionados, ayudaría a reducir significativamente las compras en la mayoría de las categorías.

La experta en nutrición explica que si los resultados de la investigación se aplicaran a la realidad de nuestro país “sería una excelente instancia para que las personas, especialmente los niños en etapa de crecimiento puedan disminuir el consumo de este aditivo y, de esta forma, prevenir oportunamente enfermedades que puedan surgir a futuro por esta causa”.

De hecho, de acuerdo a los datos publicados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su último Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, los países de América Latina representan en promedio un 9% de obesidad infantil.

Tips para reemplazar el azúcar

La profesional de Clínica Vespucio entrega las siguientes recomendaciones:

  • Sustituye el azúcar refinado por endulzantes naturales no calóricos.
  • Cambia las golosinas por snacks saludables.
  • Reemplaza el chocolate dulce por el chocolate amargo.
  • Prefiere las frutas naturales por sobre aquellas que estén en conserva.
  • Cambia los cereales por la granola.
  • En cuanto a líquidos, prefiere el agua por sobre bebidas endulzadas.

 

 

La ley de etiquetados de alimentos llegó para quedarse. A contar de este 27 de junio y según lo planificado, entra en una segunda fase donde se elevarán las exigencias a la hora de poner los rótulos de alerta nutricional a los productos envasados. La norma se hará más severa y más alimentos deberán incluir los polígonos negros: alto en azúcares, alto en calorías, alto en sodio y alto en grasas saturadas.

“En esta segunda etapa de la ley, los niveles de tolerancia se volverán más estrictos y habrá una mayor cantidad de productos envasados con sellos, por ejemplo, hasta ahora, cuando un alimento superaba los 22,5 gramos de azúcar, debía llevar sello “alto en azúcares”, ahora, deberán hacerlo los productos que superen 15 gramos”, explica el doctor Pedro Barreda, pediatra, autor del éxito de ventas “¡Olvídese de la calorías!: coma sano y natural” y miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife Nutrition con sede en Los Ángeles, EE.UU.

Detengámonos en el sello: alto en azúcares. El mensaje es claro “producto con mucha azúcar”, pero ¿realmente sabemos las implicancias de este mensaje? ¿tenemos conocimiento de los daños que puede provocar el exceso de consumo de azúcar en nuestra salud? 

El doctor Barreda lleva años estudiando este tema -que explica en detalle en su libro- pero donde a grandes rasgos indica al azúcar como el gran responsable de los altos índices de obesidad y sus enfermedades derivadas en el mundo.

¿Por qué es tan dañina el azúcar?

“Durante años se culpó del sobrepeso y obesidad a las grasas. Se las satanizó como dañinas para la salud y la industria empezó a incorporar azúcares agregados para reemplazarlas a muchos alimentos, como en bebidas, dulces y bollerías, donde a la larga y como todos los excesos, determina una dependencia psicológica, bioquímica, provocado altos niveles de Insulina en forma crónica, lo que es una verdadera montaña rusa de altos y bajos de glucosa en la sangre”.

La Insulina es la llamada hormona del hambre y hormona de la trasformación de exceso de glucosa en grasa. De esta manera, si comemos azúcares en exceso, el cuerpo la transforma en grasa, se acumula, además nos dispara el apetito y entramos en un círculo vicioso que provoca sobrepeso, obesidad y todas las enfermedades crónicas no transmisibles derivadas de esto, como la diabetes, síndrome metabólico o enfermedades cardiovasculares, explica el doctor Barreda.

La Organización Mundial de la Salud recomienda no consumir más de 25 gramos de azúcar al día en un adulto que ingiere unas 2 mil calorías diarias. Para que tenga una referencia 1 bebida contiene 60 grs. de azúcar; 50 grs. de cereales contienen 8 grs. de azúcar; 1 vaso de jugo de naranja envasado, 20 grs. y 1 taza de yogur, 12 grs. de azúcar.

“Así, para muchas personas es muy difícil mantener los niveles recomendados de consumo de azúcares, son demasiados los alimentos que la contienen, algunos de forma evidente como chocolates, cereales y dulces, y otros de manera “escondida” como el pan de molde, de hot dog, galletas saldas, salsas y aderezos.”

Los distintos azúcares

Los azúcares se clasifican en naturales y procesados. Los primeros, son los contenidos en alimentos frescos como la lactosa de la leche o la fructosa de las frutas y verduras, entre otros, son saludables y fuente de energía a cada célula del cuerpo a través de la glucosa. “Al ingresar a la sangre, permite la liberación de una hormona llamada insulina que es la verdadera llave de entrada para la glucosa a cada célula cerebral y muscular y para que cumpla su función de energía.”

“En cambio, el azúcar procesado o agregado, es el peor ingrediente en la dieta moderna. Son aquellos que la industria los hace más apetecibles y los agrega a los alimentos. Estos son los llamados alimentos o productos procesados o ultra-procesados. Proporcionan calorías vacías, sin nutrientes esenciales y puede causar daño metabólico en el largo plazo.”

El médico consultor de Herbalife Nutrition, recomienda preferir productos con edulcorantes por sobre los azucarados. Están claramente identificadas las dosis y la mayoría de los productos están muy lejos de ser dañinas. Barreda afirma que los edulcorantes naturales están autorizados incluso en embarazada y madres que lactan a sus hijos y que los no naturales tampoco han demostrado por el momento ningún tipo de daño.”

“Prefiera los productos libres de azúcar y deje las tortas y dulces sólo para las ocasiones especiales como cumpleaños. Su consumo debe ser una excepción”

Finalmente, el profesional concluye dejando en claro que el consumo de azúcar no es necesario, basta con lo que obtenemos de productos naturales o de carbohidratos complejos. La dependencia y el abusar de chucherías, dulces, chocolate y el azúcar escondido en los productos, hace fácilmente sobrepasar los límites permitidos y llevar a un sobrepeso precoz, indefinido y permanente, con obesidad y todas sus consecuencias.