Llega la noche, y al momento de acostarse, la necesidad de mover las piernas se hace irresistible ante una sensación de incomodidad y adormecimiento que impide conciliar el sueño y, por lo tanto, conseguir un descanso reparador. La neuróloga de Clínica Dávila, Dra. Evelyn Benavides, explica qué es el Síndrome de Piernas Inquietas y qué consejos seguir para quienes lo padecen.

Sensación de hormigueo, adormecimiento y, para intentar aliviarlo, ganas incontrolables de moverlas, caracterizan al Síndrome de Piernas Inquietas. La neuróloga de Clínica Dávila, Dra. Evelyn Benavides, explica qué es este síndrome: “Es una enfermedad, un trastorno neurológico que produce una sensación de mucha incomodidad en quienes la padecen, al punto que les produce serios trastornos del sueño, porque no pueden dormir con tranquilidad”.

Como explica la especialista, cualquier persona puede tener esta enfermedad, sin embargo, el riesgo de presentarla aumenta pasados los 50 años. Agrega que existen causas relacionadas a la falta de vitamina b12, al hipotiroidismo, alteraciones renales, de la saturación del fierro y también se puede presentar durante el embarazo y asociado a la enfermedad de Parkinson.

Si bien se presenta con más frecuencia en las piernas, este síndrome también puede sentirse en los brazos. La necesidad de mover las extremidades ante esta sensación de molestia, que se da predominantemente en las tardes,  cede en forma total o parcial con el movimiento o el contacto con algo frío.

La Dra. Benavides explica que en quienes lo sufren, puede afectar su calidad de vida principalmente ante la imposibilidad de obtener un descanso reparador. “Se produce un fraccionamiento del sueño y a veces una dificultad para conciliarlo, lo cual hace que al día siguiente haya un rendimiento más deficiente, somnolencia, dificultades para concentrarse y otros problemas anímicos asociados”, explica la especialista de Clínica Dávila.

Buscando soluciones

Si bien el Síndrome de Piernas Inquietas no tiene cura definitiva y afecta más comúnmente a personas mayores, es en los jóvenes que lo manifiestan en quienes debe prestarse especial atención a su origen, porque es en ellos donde puede manifestarse secundario a otra causa. “En los menores de 50 años se encuentran con más frecuencia causas asociadas o que lo empeoran, por lo tanto hay que ser riguroso en realizar exámenes de tiroides, déficit de vitamina B12, fierro y alteraciones renales, ya que puede ser el síntoma de otra enfermedad que lo produzca” explica la Dra. Benavides.

Con respecto al tratamiento, la neuróloga señala que es importante consultar a un especialista cuando estos síntomas se presentan, porque un correcto diagnóstico puede ser de gran ayuda.  “Dentro de los tratamientos se puede utilizar fármacos agonistas de los receptores del neurotransmisor dopamina, así como benzodiacepinas”, agrega.

Asimismo, la Dra. Benavides aconseja medidas como evitar el calor y no hacer ejercicio extenuante e intenso en la noche, así como restringir el consumo de cafeína, sobre todo en las horas previas a irse a dormir, del consumo de alcohol y el tabaco, que pueden empeorar los síntomas. 

 

Durante el invierno, la piel se encuentra expuesta a factores como el frío, el viento, la calefacción y la contaminación, entre otros, causando daños profundos que hacen que la dermis se seque, luciendo maltratada y opaca. Por ello, la Dra. Ester Santander, dermatóloga de Centros Médicos VidaIntegra, nos entrega las claves para mantener nuestro cutis sano en esta época del año.

Desde hace unas semanas, Santiago ha registrado una baja significativa en las temperaturas y en las regiones la situación es similar, dejando claro que el invierno se avecina más rápido de lo que nos gustaría.

Con el frío, las personas hacen un recambio de prendas en el clóset, sacan sus artefactos de calefacción y acondicionan la casa para no sentir las bajas temperaturas. Medidas que buscan sortear el cambio de temporada de la mejor manera posible. Sin embargo, muchas veces a las personas se les olvida proteger el principal órgano del cuerpo humano: la piel.

“Es importante tener un cuidado especial en invierno, ya que con las bajas temperaturas se cierran los vasos sanguíneos y el flujo que llega a la piel se reduce, determinando una menor irrigación que provoca palidez, deshidratación y frialdad en la piel”, sostiene la Dra. Ester Santander, dermatóloga de Vidaintegra.

En este sentido, la especialista señala que es esencial que las personas, tanto hombres como mujeres, tengan una mayor hidratación mediante el uso de cremas corporales y faciales, el uso de crema de manos durante el día e hidratantes labiales. De este modo, asegura la Dra. Santander, se pueden evitar algunas enfermedades de la piel, como la xerosis (sequedad de la piel), rosácea y dermatitis.

Asimismo, la especialista manifiesta que es necesaria una buena alimentación que complemente los cuidados hidratantes. “Hay que aprovechar el consumo de frutas y verduras de la estación, ya que aportan vitamina C, el consumo de pescados y mariscos, que también es esencial por el aporte de la vitamina D y E, que en esta época tiene una disminución por una reducción en la exposición solar y por los ácidos grasos, respectivamente”, explica la dermatóloga.

Si bien en invierno disminuye la ingesta de líquido, es importante no dejar de lado este aspecto debido a los grandes aportes que ésta tiene para nuestro organismo. “El líquido en todas sus formas ayudan a mantener un equilibrio en el cuerpo, lo que indudablemente se notará en el cutis. Por ello es de vital importancia que la población no descuide su ingesta”, señala la Dra. Ester Santander.

Consejos para tener en consideración:

  • Los baños deben ser con agua tibia, nunca hirviendo, ya que las temperaturas extremas resecan la piel.
  • Disminuir el uso de jabones y gele limpieza muy agresivos.
  • Usar siempre protector solar, sobre todo si se practican deportes al aire libre.
  • Utilizar ropa abrigada para proteger la piel, como guantes, bufandas y gorros.

 

Muchos son los mitos y hay quienes simplemente no saben cómo comenzar. Cambiar de la leche materna a otros alimentos o de las papillas a la comida más entera, son procesos difíciles para algunos padres. Especialistas nos explican el paso a paso y nos dan las pautas para una nutrición completa. Además, nos cuentan cómo es hoy el acceso a los profesionales de la nutrición y la situación a nivel país para las personas de más bajos recursos.

¿A qué edad darle alimentos sólidos? ¿Cuándo debo cambiar de papilla a picado? ¿Qué alimentos puede comer y cuáles no? Son las preguntas que se hacen los padres a menudo y cuyas respuestas las escuchan por lo general de su pediatra, pero además de todas las tías, suegras, mamás que les dan tantos consejos, como variedad de alimentos hay.

El tema está hoy en discusión, tras la noticia de la lactante de 7 meses, que falleció en 2014 y esta semana comenzó el juicio contra los padres, quienes auto diagnosticaron a su hijo y le dieron una alimentación sin gluten, provocando una desnutrición y teniendo un peso de 4 kilos, muy por debajo de lo normal para su edad.

Es por eso que se hace necesaria la participación del Nutricionista en el proceso de alimentación de los niños, partiendo por la lactancia, donde también son muy necesarios, pero principalmente cuando empiezan las primeras comidas.

Cecilia Sepúlveda, nutricionista pediátrica, experta en celiaquía y colaboradora del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, explica estos procesos uno a uno, termina con los mitos que muchos padres tienen y nos cuenta la importancia de los profesionales de la nutrición en cada una de estas etapas, pero también la situación que actualmente vive el país, en el que no muchos tienen acceso a este servicio.

Sepúlveda señala que idealmente se le debe comenzar a dar otros alimentos, distintos a la leche materna, a partir de los 6 meses de vida, nunca antes de los 5 meses, como forma de complementar la lactancia. 

“Se comienza con consistencia papilla licuada de verduras variadas según disponibilidad, dependiendo la zona del país en que se encuentre. Para facilitar la educación a los padres, es bueno incorporar 1 verdura de cada color (roja, verde y tubérculo), debe tener algún tipo de cereal (arroz, sémola, fideos, harina, chuño, trigo, avena, centeno y cebada, quinoa), un trozo de carne magra (pavo, pollo, pescado o vacuno), al momento de servir agregar una cucharadita con aceite crudo. De postre podemos dar papilla de fruta cruda o cocida. Mientras mayor diversidad en los ingredientes entre un día y otro mejor”.

Sobre cómo deben ir aumentando estos ingredientes, explica que desde los seis meses se pueden utilizar todo tipo de frutas y verduras. El pescado, en tanto, se puede iniciar entre los 6 y 7 meses, las leguminosas entre 7 y 8 meses, y éstas deben ir preparadas siempre acompañadas por un cereal. El huevo, se recomienda desde los 9 y 10 meses. Sin embargo, la labor del nutricionista es acompañar caso a caso, entendiendo que no existe la receta única y que nuestros hijos e hijas merecen la mejor alimentación posible.

Sobre la preparación, la nutricionista señala que siempre se deben respetar los tiempos de cocción de cada alimento, con la finalidad de conservar lo máximo posible sus cualidades nutricionales. “Para preparar una taza de la primera papilla necesitamos, 30 gr de carne, pollo, pescado o pavo (una cajita de fósforos), ¼ taza de verduras verdes crudas (Espinaca, acelga, zapallo italiano, apio, lechuga, repollo, porotos verdes, brócoli, otras) , ¼ taza cocida de verdura de color (zapallo camote, zanahoria , algas marinas, champiñón, betarraga, berenjenas); 1 papa chica o del tamaño de un huevo; 1 cucharada sopera de algún cereal(arroz, sémola, fideos, harina, chuño, trigo, avena, quinoa). En una olla con agua hervida poner a cocer la carne, pasados 15 minutos poner el arroz o quinoa en caso de usar ese cereal, la papa y verdura de color al cabo de otros 10 minutos, agregar la verdura verde dejar cociendo por 5 minutos, verificar la completa cocción de los alimentos. Licuar y al momento de servir agregar una cucharadita de aceite de canola, oliva o maíz o soya. Servir a temperatura templada”.

¿Qué cuidado de higiene debemos tener en la cocina?

Lavarse muy bien las manos antes de cocinar y sobre todo luego de manipular cárneos crudos o alimentos sucios. Siempre antes de cocinar desinfectar el área, lavar los implementos a usar. Mantener los alimentos lavados alejados de las carnes crudas de los alimentos que aún no están higienizados. Nunca usar la misma tabla y cuchillos que usamos para cortar carnes crudas para cortar verduras y/o alimentos cocidos.

Alimentos no recomendados antes de los 2 años

Así como existen estas recomendaciones, también es importante saber cuáles son aquellos que no deben ser consumidos por los niños antes de los dos años. Algunos de estos, dice la especialista son:

- Miel por el riesgo de botulismo en menores de 2 años. “La adición de azúcar en postres de fruta no es necesaria, produce un aumento de las calorías de las preparaciones lo que no se justifica, ya que la alimentación complementaria solo debe aportar el 50% de las necesidades del niño”.

- No se recomienda tampoco los edulcorantes artificiales (sacarina, aspartame, sucralosa, estevia u otro) ni los productos light en menores de 2 años, “no existe evidencia de su inocuidad en este grupo etáreo, además estimulan y perpetúan el gusto por el dulce”. A nivel nacional estos productos están regulados para mayores de 4 años.

- No se debe agregar sal a las preparaciones, con el contenido de sodio propio de los alimentos y la leche de los niños cubres sus necesidades de este mineral. No requieren aporte extra.

- Bebidas de fantasia,  jugos artificiales, jugos

- Snacks ( papas fritas, doritos, ramitas , etc), golosinas de todos tipos.

Los nutricionistas en el proceso

La incorporación de la alimentación complementaria, explica Cecilia Sepúlveda, no sólo es importante para aportar los nutrientes necesarios para el desarrollo del niño, sino que además permite que se desarrollen aspectos psicosociales del niño. Por otra parte, el paso de la alimentación láctea a la complementaria, así como la evolución en las consistencias puede verse entorpecida por algunas prácticas ( premiar o castigar con comidas, no avanzar en consistencias o mantener ciertas consistencias, usar bebidas o líquidos azucarados para hidratar, no incorporar distintos alimentos por miedo al rechazo del menor entre otros practicas), las cuales con una adecuada guía profesional se pueden evitar, sobre todo pensando en que la perpetuación de los errores alimentarios pueden llevar al desarrollo de malnutrición por déficit o por exceso.

“Entonces, quien más adecuado que el profesional nutricionista para acompañar y guiar a los padres en este proceso, considerando que dentro de nuestra formación uno de los pilares es la educación alimentaria”, señala.

En salud pública, agrega, a nivel de atención primaria (Consultorio), se establece un control por nutricionistas entre los 0 y 12 meses de edad, este control es al 5 mes, el que tiene por objetivo: Fomentar la lactancia materna exclusiva hasta cumplidos los 6 meses de vida y complementada hasta los 2 años o más. Indicar la alimentación complementaria no láctea a partir de los 6 meses de vida (180 días de vida), saludable y balanceada considerando las particularidades del lactante y familiares. Promover hábitos de alimentación saludable y actividad física diaria a nivel familiar. Prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos con la promoción de hábitos de higiene y manipulación de alimentos en el hogar. Anticipar a la familia en relación a la reacción normal de los niños frente a la alimentación complementaria: huelgas de lactancia, neofobias, variabilidad del apetito, preferencias alimentarias, reflejo de extrusión, entre otras. El rendimiento es de 2 pacientes por hora, (30 minutos cada uno). Además de todas las derivaciones generadas por el médico y profesionales de la salud, puesto que se trata de un modelo de salud familiar en el cual se trabaja en equipo, para tratar las diversas necesidades y enfermedades que requieren de soporte nutricional.

En el sector privado, en tanto, la derivación a nutricionista queda a criterio del pediatra de cabeza del paciente, no asegurando así la atención nutricional en ningún momento de la infancia.

“La visión del gremio, ante esto, es hacer patente la necesidad de establecer controles nutricionales universales, considerando el origen precoz de las enfermedades crónicas no transmisibles de origen nutricional, y la necesidad de prevenirlas aplicando estrategias de educación nutricional desde el inicio de la alimentación de los individuos”.

La solución, para la especialista del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, sería aumentar la dotación de profesionales nutricionistas en consultorios, además de los controles obligatorios dentro de los 2 primeros años, con el objetivo de ampliar la cobertura y el numero de controles, pensando en que las dificultades en los inicios de la alimentación complementaria se deben superar y vigilar durante el proceso que parte a los 6 meses y continua hasta que el niño se incorporar a la alimentación de la familia.

Por otra parte, urge dadas las cifras de salud, incorporar la prestación Fonasa y en Isapres, para el profesional nutricionista, lo que facilite el acceso a los usuarios del sector privado a controles nutricionales que puedan cooperar en el desarrollo adecuado de la alimentación complementaria, pudiendo evitar así los hábitos erróneos que llevan finalmente a la malnutrición por exceso o déficit.

 

En mayo celebramos el mes del mar y es un buen momento para recordar lo importante que son sus frutos para nuestra nutrición y salud. Lamentablemente, a pesar de los más de 4 mil kilómetros de costa que tiene nuestro país, los chilenos consumimos muy poco pescado. Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) comemos sólo 7 kilos per cápita en promedio al año, mientras que la media mundial es de 17,8 y países como Perú, consumen 22 kilos.

¿Por qué es bueno consumir pescado?

El doctor Pedro Barreda, médico asesor de Herbalife, explica que las personas que consumen pescados tienen una mejor salud cardiovascular y tienden a ser más saludables en general. La carne de pescado es rica en vitaminas A, D, E, B6 y B12, yodo, fósforo y magnesio, y también en Omega-3 (EPA, DHA y SDA), un ácido graso esencial que desempeña funciones importantes en nuestro cuerpo, como el apoyo a la salud cardiovascular, la visión, la función cerebral, contribuye a mantener los niveles de triglicéridos normales y  ayuda a mantener baja la presión arterial, entre muchos otros beneficios.

Los ácidos grasos se llaman "esenciales" porque nuestro cuerpo no los produce, lo que significa que debemos ingerirlos y la principal fuente de los ácidos grasos poliinsaturados EPA y DHA (ácidos Omega-3 de cadena larga) son los alimentos de origen marino y se encuentran en mayor proporción en los pescados azules, aquellos que son generalmente de aguas profundas y frías como el atún, salmón, jurel, sardina o palometa, afirma Barreda.

Según el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), los pescados con mayor contenido de Omega-3 por cada 100 gramos comestibles son la sardina con 1,5 gramos, luego el jurel y salmón con 1 gramo, seguido de la merluza, corvina y congrio con 0,6. El atún en conservas aporta 0,2 si es en aceite y 0,1 gramos de Omega-3 si es al agua.

¿Y si no nos gusta el pescado?

La norteamericana y especialista en nutrición Susan Bowerman afirma que “luego de los pescados, los alimentos que continúan en la lista corresponden a las fuentes vegetales de Omega-3 como la linaza, chía, nueces, aciete de soya”. Si éstos productos tampoco son parte de su dieta, entonces la experta recomienda incorporar diariamente el consumo de suplementos alimenticios a base de este ácido graso esencial para ayudar a mantener niveles saludables de colesterol y triglicéridos.

Por su parte, la pediatra y adolescentóloga de la Fundación SerJoven, Verónica Gaete, asegura que si “un joven que come una dieta balanceada -esto significa que incluye dos veces por semana pescados altos en Omega-3 y otras dos veces legumbres- no debería necesitar ningún tipo de suplemento alimenticio ya que recibe todos los nutrientes necesarios de su dieta”.

Respecto de este tema, el doctor Juan Carlos Molina, ex presidente de la Sociedad Chilena de Geriatría y Gerontología, es claro en sentenciar que “hoy nuestra dieta no nos entrega los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo, por lo tanto, recomendamos consumir suplementos alimenticios que compensen dichas carencias”.

Si el consumo de pescado en su familia no alcanza con la recomendación mínima de 2 veces por semana y decide comprar suplementos, en el mercado existen variadas opciones de Omega-3 como el Herbalifeline de Herbalife, Omegalert DHA Family de laboratorio Supralim y DHA Mathern de Laboratorio Knop. 

Mañana viernes 19 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, que engloba a la Enfermedad de Crohn y Colitis ulcerosa. El cirujano digestivo y jefe de endoscopia intervencionista de Clínica Vespucio, Dr. Carlos León, se refiere a las causas, síntomas y los tratamientos para abordar este mal.

Si bien es una patología inflamatoria que mantiene en permanente contienda al sistema inmunológico con el intestino y que aún no se descubre cura, los pacientes que padecen Enfermedad de Crohn, una vez diagnosticados, deben tener una supervisión periódica para que no altere a otros órganos.

Junto a la colitis ulcerosa son patologías que pueden comprometer todo el tubo digestivo, con inflamación y úlceras de todas las capas que forman la pared intestinal, lo que compromete la calidad de vida de los pacientes.

Para el doctor Carlos León, cirujano digestivo y jefe de endoscopia intervencionista de Clínica Vespucio, las principales molestias dependen de lo comprometido que esté el tubo digestivo, desde la boca del estómago hasta la zona rectal.

Señales de alerta

“Para abordarla hay que saber bien el tiempo de evolución de la enfermedad, y si ha estado en tratamiento, esto es clave porque los pacientes presentan mucho dolor abdominal, sangrado digestivo, diarrea crónica, fiebre, pérdida de peso, retardo de crecimiento, incluso afecta a los ojos, al hígado, riñones y articulaciones. Es muy invalidante, por eso hay que controlar e indicar los medicamentos adecuados a cada paciente”, explica el especialista.

Factores de riesgo

A pesar de las investigaciones, aún no se conoce cuáles son las causas responsables de esta enfermedad. Para el Dr. León se consideran factores ambientales, inmunológicos e infecciones, entre otras. “Existen entidades que orientan al paciente, como la sociedad chilena de gastroenterología y especialistas que atienden específicamente estas enfermedades, por eso es importante hacer consciencia y apoyar a estos pacientes”.

Cómo abordar la enfermedad

Si bien tiene tratamiento con medicamentos generalmente son de alto costo y se toman por largo tiempo, por lo que es necesario contar con la opinión de un médico altamente especializado para ajustar las dosis de acuerdo con la severidad de cada caso.

En otras ocasiones, el paciente presenta complicaciones que requieren cirugía como es el caso de la obstrucción intestinal, cuando se produce estrechez del intestino por cicatrización (estenosis), fistulas, abscesos, entre otros.

El objetivo del tratamiento médico es disminuir la inflamación y la respuesta inmunológica de defensa del organismo que causa la inflamación en los tejidos. Los medicamentos que se toman son anti inflamatorios como los corticoesteroides, drogas que disminuyen la respuesta inmunológica, antibióticos, analgésicos, vitaminas y suplementos nutricionales, dependiendo de cada paciente.

 

Se trata de una patología desconocida para muchos, que entre sus principales síntomas destacan dolor e hinchazón de la articulación afectada; se trata de la gota, una enfermedad denominada  “la artritis de los ricos” y que se mantiene vigente hasta ahora. El reumatólogo de Centros Médicos Vidaintegra, Dr. Daniel Erlij, aclara en qué consiste esta enfermedad, quienes pueden padecerla, aborda los síntomas y entrega varias recomendaciones sobre el tema. 

La gota, es una forma de artritis que se desencadena por la presencia de cristales de urato (ácido úrico) en las articulaciones y en la mayoría de los casos, ataca al dedo gordo del pie. Según el especialista de Centros Médicos Vidaintegra, “esta patología es más común en varones sobre los 40 años; sin embargo, también se puede presentar en mujeres, principalmente después de la menopausia. De siete pacientes con gota, seis son hombres”.

Esta enfermedad es más común de lo que se cree en nuestro país y se relaciona directamente con dos factores: el primero es la presencia de patologías como la resistencia a la insulina y la obesidad, ambas asociadas al aumento del ácido úrico. El segundo, se refiere al consumo de carnes rojas, embutidos, mariscos e interiores (hígado y riñones), que elevan la uricemia.  

Síntomas

La forma más característica de manifestar la enfermedad es mediante una crisis de intensa artritis, que afecta generalmente a una sola articulación. El doctor Daniel Erlij, asegura que “la inflamación articular es de inicio brusco, con enrojecimiento de la piel y asociado a dolor intenso, incluso al roce de las sábanas”.

En general, este problema suele afectar a articulaciones de las extremidades inferiores, en especial el dedo gordo del pie, tobillos y rodillas. Con menor frecuencia puede aquejar a los miembros superiores, como codos y manos,  y en estos casos se da en un contexto de una gota de largo tiempo de evolución, sin tratamiento adecuado.  

Factores de riesgo

Dado que esta patología es producida por la acumulación excesiva de ácido úrico, el reumatólogo de Centros Médicos Vidaintegra explica que “éste se elimina del cuerpo normalmente a través de la orina. De esta forma existen dos posibilidades para aumentar su concentración en la sangre: una es consumiendo alimentos ricos en purinas (carnes, mariscos e interiores) y otra es disminuyendo su eliminación por la orina, mediante el uso de algunos medicamentos que provocan esto como un efecto adverso”.

Asimismo, el hecho de estar expuesto a situaciones de estrés, asociado a un estilo de vida poco saludable, son factores que inciden en el desarrollo de esta patología. Por otro lado, el alcohol -en especial la cerveza- y, el sobrepeso u obesidad, son elementos que pueden incidir en el desarrollo de esta enfermedad.

Diagnóstico y prevención

La enfermedad puede presentar un componente genético; por lo anterior, la historia familiar del paciente resulta relevante al analizar de los síntomas.

El profesional de Vidaintegra explica que “el diagnóstico certero se realiza a través de un análisis de líquido extraído de la articulación comprometida, donde se puede observar la presencia de cristales de ácido úrico.  De la misma forma, una uricemia elevada en la sangre, permite muchas veces apoyar el resultado”.

Tratamiento y recomendaciones

La enfermedad se trata abarcando dos aspectos claves: La inflamación aguda y los niveles de ácido úrico elevados en sangre. Para lo primero, se indican antiinflamatorios o colchicina. Para lo segundo, las concentraciones sanguíneas se pueden disminuir mediante dieta o medicamentos.

En relación a las medidas no farmacológicas, asociadas al cambio de estilo de vida, el Dr. Erlij, aconseja lo siguiente:  

  • Una dieta saludable, evitando alimentos ricos en purinas (precursor del ácido úrico).
  • Evitar el consumo de alcohol, en especial la cerveza.
  • Realizar actividad física, al menos tres veces por semana.
  • Mantener un peso adecuado.

Un tratamiento adecuado permite mantener la enfermedad bajo control y con un estilo de vida bastante saludable; sin embargo, la ausencia de tratamiento y controles médicos, pueden derivar en la destrucción de las articulaciones afectadas y daño irreparable en la calidad de vida de la persona.  

 

Vergüenza, aislamiento, trastornos del sueño y de la sexualidad, son sólo algunas de las consecuencias que la incontinencia urinaria, un trastorno mucho más común de lo que se cree, genera en las mujeres. Cuántas personas realmente sufren de incontinencia es difícil de cuantificar, porque quienes la padecen prefieren no hablar de la temática ni consultar al médico. La buena noticia es que existen tratamientos y productos que permiten mejorar la calidad de vida de las personas y contribuir a que puedan seguir realizando sus actividades habituales y a vivir plenamente.

A pesar de esta falta de datos concretos, diversos estudios científicos coinciden en señalar que la dificultad para contener la orina, que se define como incontinencia urinaria, afecta al 40% de las embarazadas y aproximadamente al mismo porcentaje de mujeres mayores de 50 años. Generalmente se produce ante pequeños esfuerzos como toser, estornudar o levantar peso, pero también se relaciona con una necesidad extrema de orinar, que impide llegar al baño a tiempo, y que puede estar causada por afecciones neurológicas.

Según sus características, la Medicina la ha dividido en dos categorías: incontinencia de esfuerzo y de urgencia. Ambas a su vez se subdividen en leve, moderada o aguda. Para detectar una incontinencia urinaria es necesario realizar diversos análisis médicos, que se centran en la búsqueda de anomalías anatómicas o neurológicas. A las mujeres que consultan, se les realizan estudios con la vejiga llena y vacía, y también se hacen análisis de laboratorio para identificar si existe infección urinaria, que es una de las causas principales de esta dolencia.

Embarazos embarazosos

Muchas mujeres embarazadas llegan a la consulta médica avergonzadas o preocupadas por haber sufrido derrames de orina y ello les impide disfrutar del proceso de embarazo que experimentan. En ese sentido, es importante saber que en dicho proceso el cuerpo cambia, y la incontinencia podría aparecer.

El embarazo o un parto vaginal son dos causas clásicas para la incontinencia de esfuerzo, que se produce cuando los músculos pélvicos que intervienen en el proceso de salida de la orina pierden resistencia. Puede ocurrir que la persona tenga tos, estornude o levante peso y sufra un derrame. Fortalecer los músculos pélvicos con ejercicios como los de Kegel, puede resultar recomendable.

Aunque cada caso es particular, creemos que lo primero es poder hablar sobre el tema. Entender que esta situación que afecta a muchos ayuda a reducir el sentimiento de angustia y soledad, animando a quien la tenga a buscar más información para posteriormente realizar una consulta médica.

Asimismo, es importante conocer que en el mercado existen soluciones paliativas para la incontinencia que ayudan a que toda mujer pueda mantener una vida activa en lo familiar, social y/o deportivo. En Latinoamérica, una de cada cuatro mujeres entre 40 y 65 años sufre algún tipo de incontinencia, pero el 80% no utiliza ningún producto específico y de hecho en Chile, 1 de cada 2 mujeres sobre 35 años sufre de algún tipo de incontinencia una vez a la semana.

Actualmente existe una nueva línea de productos diseñados para acompañar a la mujer en esta etapa de la vida. Hay múltiples formatos de protectores y toallas diseñadas específicamente para controlar la incontinencia, como Plenitud Femme, con tecnología “Absorb Loc” que entregan absorción total y control de olores, dando a las mujeres la seguridad para mantenerse activa.

Todas estas opciones aseguran la posibilidad de disfrutar de esta etapa de forma plena, sin ningún temor a la incontinencia, un problema común, que tiene solución.

 

Aunque este fin de semana se celebró el Día Mundial Sin Dietas, lo cierto es que muchas personas viven en dieta permanente, ya que bajar de peso o mantenerse en un peso ideal pasa a ser una batalla diaria. Sin embargo, una nutricionista de la Universidad del Pacífico asegura que la meta pasa por cambiar de hábitos, sin la necesidad de recurrir a regímenes alimenticios estrictos.

Es raro que alguien diga que nunca ha recurrido a una dieta a lo largo de su vida. Es más, hay quienes incluso recuerdan haber estado siempre probando alguna nueva fórmula para tratar de bajar de peso, un camino que puede volverse tortuoso y obsesivo, y que no permite disfrutar ni de una buena comida ni de un momento de esparcimiento.

Por lo mismo, la docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Stefanie Chalmers, considera que lo más relevante es que las personas mejoren sus hábitos en forma permanente, adquiriendo una conciencia saludable.

“Se deben reemplazar los constantes regímenes de restricción energética drástica, como una forma de vida en constante presión por evitar consumir alimentos perjudiciales, ya que si se lleva una vida saludable es posible consumir ciertas cosas de forma eventual, sin repercusiones deletéreas en el organismo, ya que el sistema está diseñado para eliminar lo nocivo, siempre que no se ofrezca en exceso”, asegura la nutricionista.

En este sentido, no aconseja las dietas express, porque además de basarse en el consumo de un solo alimento con su consecuente desequilibrio nutricional, no son sistemas que funcionen a largo plazo y tienen frecuentemente efectos rebote, es decir, se vuelve a subir de peso, incluso superándolo.

Dentro de este contexto, ¿cuál es la dieta más efectiva? “La dieta más efectiva es la que permite generar un balance energético negativo, sin afectar el aporte de otros nutrientes necesarios para mantener la salud. También es importante que esta deuda calórica no genere un impacto tan severo que supere los mecanismos de autorregulación de la glicemia, que no deprima al sistema inmune, que no genere manifestaciones clínicas como las descritas y, preferentemente, que se acompañe de ejercicio y buena hidratación”, señala la experta.

La docente de la Universidad del Pacífico comenta que para conseguir beneficios más rápido y que sean duraderos, la ingesta debe ser adecuadamente planificada y supervisada por un nutricionista. “Cuando se quiere bajar de peso sin pedir asesoría de un experto, es mucho más efectivo y saludable abandonar el consumo de golosinas, embutidos y alcohol, que el someterse a unos pocos días de régimen cero. Por otro lado, para mantener el metabolismo activo, es importante comer con mayor frecuencia, en pequeños volúmenes y con un aporte energético adecuado al nivel de actividad a ejecutar en las horas posteriores”, recomienda.

Para Stefanie Chalmers, una vez que se baja de peso de esta forma segura, es importante seguir algunos lineamientos para mantenerlo. Para lograrlo, sugiere:

Ajustar la ingesta energética al nivel de gasto. Es decir, los días en que no se realiza actividad, consumir alimentos con menos calorías que los que se pueden permitir el día en que se va al gimnasio.

Mantener un nivel de masa muscular adecuado para la edad. Ello se consigue mediante el ejercicio constante. Es clave, ya que la masa muscular permite generar un gasto energético mayor que el tejido adiposo.

Adquirir hábitos alimentarios saludables. No saltarse horarios de comida para no pasar hambre y así evitar terminar con un atracón de comida altamente calórica.

Mantener una dieta balanceada. Es decir, una dieta sin carencias nutricionales, y evitar mantener en la lista de compras aquellos alimentos que sabemos que no debemos consumir, porque si existe disponibilidad, es mayor la tentación.

Mitos y Verdades en las dietas

¿Es bueno disminuir la sal para bajar de peso?

En general, siempre es bueno disminuir la ingesta de sal, sin embargo la sal no aporta calorías. En la práctica, el aumento de peso se da en aquellas personas en las que su ingesta estimula la retención de líquido.

¿Es bueno consumir mucho líquido para bajar de peso, especialmente antes de comer?

Si la persona tiene problemas de ansiedad y tiene dificultad para conseguir saciedad con los volúmenes de ingesta necesarios, es bueno consumir líquidos antes de comer, ya que este líquido va a generar mayor saciedad, sobre todo si son líquidos calientes.

¿Es bueno saltarse la comida nocturna para bajar de peso?

Es muy común que no se quiera ingerir alimentos en la noche para evitar que esas calorías que no se van a gastar durante el reposo nocturno se acumulen como tejido graso. Sin embargo, evitar la ingesta no es la solución. Lo importante es seleccionar alimentos con bajo aporte energético o con menor velocidad de absorción, a fin de mantener el metabolismo activo y conseguir pérdidas de peso estable.