Es la inflamación infecciosa del conducto auditivo externo debido al contacto con aguas contaminadas y de forma prolongada, provocando exceso de humedad, maceración de la piel y entrada de bacterias. En esta época de calor, esta patología es más frecuente por la mayor exposición de las personas en piscinas, playas, aguas termales, ríos y lagos. Por ello, el otorrinolaringólogo de Clínica Vespucio, Dr. Ramón Readi, explica cuáles son los síntomas de la otitis del nadador” y cómo prevenirla.

Mientras que en invierno, los lactantes y preescolares sufren con las otitis medias, que son infecciones internas al tímpano del oído y secundarias a los resfríos, en verano es el turno de los escolares, adolescentes e incluso adultos, quienes son víctimas de las otitis externas, es decir, del tímpano hacia afuera. “Nadar en aguas sucias puede llevar a que se presente el oído del nadador, cuando las bacterias que abundan anormalmente en estos lugares, causan infecciones en la zona. En otras ocasiones, la enfermedad puede ser causada por hongos”, asegura el otorrinolaringólogo de Clínica Vespucio, Dr. Ramón Readi.

 

Así, cuando nos bañamos por largos períodos de tiempo en piscinas o el mar, debemos tener cuidado con la humedad que permanece en los oídos, “secando la zona después de bañarse pero sin introducir elementos como cotonitos, ya que este hábito puede provocar lesiones en el conducto auditivo que favorezcan la entrada de bacterias”, afirma el especialista.

Cualquier lugar de baño estival puede contener aguas potencialmente contaminadas, por lo cual no hay que fiarse en la apariencia limpia del entorno. Si a esto le sumamos baños que se extienden más allá de veinte minutos, tendremos la mezcla perfecta para arruinarnos varios días de vacaciones.

 

Consejos para prevenirla

Además, el otorrinolaringólogo entrega las siguientes recomendaciones para disfrutar de la temporada estival sin sufrir de esta molesta patología:

  • No sumergirse en aguas contaminadas o en sectores no habilitados para el baño
  • Evitar los cambios de temperatura
  • Evitar baños prolongados
  • Secar el pelo después de bañarse
  • Si existe malestar o dolor, consultar con el médico

Síntomas

Según el otorrinolaringólogo de Clínica Vespucio, se debe acudir a un médico si se presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Secreción o supuración por el oído
  • Dolor de oído que puede ser insoportablemente intenso
  • Picazón del oído
  • Incluso, podrían afectarse ambos oídos

Tratamiento

La “otitis del nadador” se trata con antiinflamatorios, analgésicos y antibióticos en gotas directas al oído. En casos severos, se utilizan antibióticos orales o endovenosos.

 

Ya iniciado el verano se dan las oportunidades para diversos panoramas: ir a la playa, al parque, o simplemente pasear. Para esas escapadas, es importante tomar algunas medidas para poder disfrutar de comidas saludables y sin riesgo de enfermedades ni intoxicaciones por la manipulación de la comida fuera de refrigeración.

Para eso, Carolina Cruz, ingeniera en alimentos y gerenta de Calidad & Desarrollo corporativo de la frutícola Dole, División Mercado Local, ofrece algunas recomendaciones sobre cómo se deben manipular los alimentos correctamente para preservar sus nutrientes y propiedades:

  1. Utilizar recipientes con ventilación, ya que las frutas y verduras necesitan respirar (en el caso de la fruta entera); no se deben mantener mucho tiempo en un ambiente hermético porque les empieza a faltar el aire.
  2. Mantenerlos a temperaturas bajas. Los vegetales son plantas, respiran y consumen oxígeno. Si bajamos la temperatura, éstos respiran más lento que es equivalente a que envejezcan más lento por lo tanto duran más. En el caso de ensaladas, mantener una buena cadena de frío.
  3. Es recomendable usar un cooler o bolsa aislante con gel pack en su interior, para mantener la temperatura por 24 hrs. De igual forma, es ideal colocarlo en la sombra.
  4. Evitar picar la fruta antes de tiempo, debido a que al hacerlo se rompe la cáscara exponiendo la pulpa, la cual es un ambiente propicio para la proliferación de bacterias. Es preferible llevarla entera y picarla al momento de servir.
  5. Ingerir los alimentos el mismo día que se llevaron al paseo. Si este no se consume, en el caso de un vegetal de hoja, tomate o pepino, puedes tener aromas anormales, textura deteriorada y una experiencia no tan agradable.
  6. Lavar los utensilios que se utilizarán, así como lavarse las manos con jabón y escobillas de uñas antes de manipular alimentos, tomarse el cabello para manipular alimentos, lavar las frutas y vegetales antes de pelarlas.

 

Estamos empezando un nuevo año, momento ideal para tomar consciencia del estilo de vida que estamos llevando, de hacernos cargo de nuestra salud y de una vez por todas de ejecutar las metas propuestas. ¿Quiere comer menos y más saludable este 2018? Bueno, acá la Directora de Educación y Capacitación en Nutrición Mundial de Herbalife, nos habla del mindful eating o alimentación consciente y nos comparte consejos para ayudarlo a comer menos y mejor.

La especialista explica que a menudo una alimentación inconsciente nos lleva a comer de más. En cambio, gracias a la alimentación consciente, se puede disfrutar más de la comida, incluso comiendo menos.

Aunque nunca haya escuchado el concepto, es muy probable que lo haya experimentado. ¿No recuerda qué cenó porque estaba muy concentrado en un programa de televisión? ¿Alguna vez comió un balde entero de cabritas en el cine sin siquiera darse cuenta? Eso es alimentación inconsciente. Es lo que ocurre cuando usted no está concentrado en lo que come y, en realidad, responde a otras señales que no son el hambre que lo impulsa a comer… y comer.

Dado que la alimentación inconsciente le hace incorporar muchas más calorías que las que debería consumir, imagine lo que pasaría si cambiara por completo a una “alimentación consciente”.

¿Qué es la alimentación inconsciente?

La alimentación inconsciente es lo que ocurre cuando usted come (y come de más) sin pensar en lo que está haciendo. No le importa si tiene hambre o no, ni analiza si la porción es demasiado grande o si la comida tiene buen sabor. Simplemente, come. Esto ocurre porque no está prestando atención a las señales internas de su cuerpo (es decir, aquellas que le indican si tiene hambre o si está satisfecho). En cambio, responde a otros factores ambientales que lo hacen comer de más.

Es algo que ocurre muy a menudo. Usted ingresa a la oficina de una compañera de trabajo que tiene una bolsa llena de dulces en el escritorio y toma algunos. Pasa a visitar a un amigo que le ofrece algo de comer y usted acepta, incluso cuando acaba de almorzar. No sabe cuántos nachos comió con su trago hasta que se da cuenta de que no ya no quedan más. Alimentación inconsciente, inconsciente, inconsciente.

¿Qué es la alimentación consciente?

La alimentación consciente lo puede ayudar a comer menos. Cuando come de manera consciente, intenta prestar mayor atención a las señales internas de hambre y saciedad, y además adquiere más conciencia de qué lo impulsa a comer en primer lugar.

Cuando se sienta a comer de manera consciente, se involucra más con la experiencia alimentaria. Esto significa que la disfrutará más y que, probablemente, termine comiendo menos. Comienza a prestar atención al aspecto de la comida en el plato, a los aromas y los sabores. Si está con otras personas, disfruta de su compañía. Y si está comiendo solo, siente el placer de concentrarse en su plato y disfrutar de la comida sin distracciones. Mientras come de manera consciente y disfruta más la comida, aprende a sentirse satisfecho con porciones adecuadas. En realidad, comer menos es uno de los resultados de la alimentación consciente. Y, para algunas personas, es un beneficio maravilloso.

Cómo comer de manera más consciente:

Preste atención a por qué come

La idea consiste en ser más consciente y no juzgarse severamente. Llevar un diario de alimentación puede ser algo muy útil. Cuando sienta la necesidad imperiosa de comer, anote qué le genera dicha necesidad. ¿Tiene hambre? ¿Está cansado? ¿Está ansioso? ¿Está aburrido? Además, califique el nivel de hambre con una escala del 1 al 5, donde 1 significa que “no siente el deseo de comer” y 5 significa que “siente la necesidad imperiosa de comer”. Al cabo de aproximadamente una semana, analice sus patrones. Si suele comer porque está estresado, debe buscar otras alternativas que le permitan relajarse (como salir a caminar, llamar a un amigo o escribir en su diario). Si observa que su nivel de hambre antes de sentarse a comer es casi siempre 5, debe mejorar la planificación. Por ejemplo, puede tener a mano colaciones o snacks saludables, como barras de proteínas, frutas o un paquete pequeño de nueces.

Preste atención a cuándo come

¿Come cuando tiene hambre? ¿Come porque el reloj le indica que es la hora de comer? El hambre es una señal interna y, como tal, debería prestarle atención. No debe comer solo porque el reloj le indica que es la hora de comer, a menos que efectivamente tenga hambre.

Preste atención a cómo come

¿Come de pie, en su escritorio mientras trabaja o mientras mira la televisión? En tal caso, es poco probable que esté prestando suficiente atención a su alimentación. En cambio, intente ser consciente de cómo se alimenta y siéntese a la mesa para disfrutar de la comida. Coloque un mantel y ponga música; incluso puede atenuar las luces. Relájese y tómese su tiempo.

Preste atención a qué come

Cuando presta atención a lo que come, significa que elige alimentos nutritivos y atractivos. En vez de actuar en base a sus impulsos, tómese el tiempo necesario para pensar en qué desea comer y qué alimentos saludables lo saciarán. Por otra parte, no se estará alimentando de manera consciente si come lo primero que tiene a mano solo porque está cerca o si come un dulce porque sacia su ansiedad.

Preste atención a cuánto come

Controlar el tamaño de las porciones lo ayudará a aprender a identificar cuánta comida necesita para saciar su hambre, que puede ser una porción muy inferior a la que desea comer. Como solemos comer todo lo que hay en el plato, comience por servirse porciones más pequeñas. Sirva los platos en la cocina en vez de llevar las fuentes a la mesa. De esta manera, no sentirá la tentación de servirse más porciones. Haga la prueba de usar platos más pequeños, para que las porciones parezcan más grandes. Y aprenda a dejar de comer cuando esté satisfecho, incluso si esto significa dejar algo de comida.

 

El fin de año puede transformarse en un verdadero escenario de estrés y ansiedad para muchas personas y, sin darse cuenta, esta situación termina afectando no sólo de forma psicológica, sino que también física. Ello se debe a que se suelen tomar medidas incorrectas con respecto a la alimentación, eligiendo productos pocos saludables o alimentándose en forma desordenada, lo que puede terminar generando mayor estrés e incluso otros problemas de salud.

Así lo explica María Fernanda Jara, nutricionista de Daily Foods, empresa de alimentación saludable, quien profundiza en esta situación. "Es importante poder diferenciar la sensación de ansiedad con la sensación de hambre, ya que muchas veces se confunden y esto nos puede llevar a comer en exceso alimentos poco saludables causando sobrepeso y obesidad".

Es por eso que hay que poner especial atención a la nutrición en esta época y aprender a revertir la sensación negativa a la que se expone la mayoría de las personas con alimentos capaces de influir positivamente en el estado de ánimo. Según afirma la experta, esto se puede lograr con el consumo de serotonina, un neurotransmisor producido en nuestro organismo a partir del triptófano, que actúa en el sistema nervioso central y se encarga de transmitir señales entre las neuronas y que cumple múltiples funciones en el organismo, entre ellos regular el ciclo del sueño y del apetito, pero además se relaciona con el estado de ánimo y las emociones.

Para lograrlo, las personas deben consumir productos ricos en triptófano que sólo se obtiene a través de la dieta alimentaria, ya que el organismo no es capaz de producirlo por sí mismo. Este aminoácido se puede encontrar en diversos alimentos como: pollo, huevos, pavo, pescado, lácteos, maní, tofu, soya y semillas, entre otros.  Al estar presente en alimentos de origen animal y vegetal garantiza que, al tener una alimentación balanceada y variada, su obtención obtener en cantidades suficientes para la generación de serotonina y otras sustancias.

En esta línea, Daily Foods, empresa de alimentación saludable, entrega recomendaciones para bajar los niveles de estrés y ansiedad a través de la alimentación y otros buenos hábitos:

  • Evitar tomar café en exceso. La cafeína actúa como estimulante pero cuando se toma más de la cuenta puede causar malestares estomacales, temblores y latidos cardiacos irregulares. Lo ideal es no consumir más de 3 tazas de esta bebida al día.
  • Evitar consumir alimentos altos en azúcar. Se dice que el azúcar da energía, pero ésta se puede conseguir de fuentes de mejor calidad como son los carbohidratos complejos (legumbres, cereales integrales) que son ricos en fibra y dan sensación de saciedad por lo que ayudan a evitar comer a deshoras.
  • No saltarse comidas. El hecho de no tomar desayuno, por ejemplo, puede afectar directamente en la concentración y productividad, lo que puede llevar a una mayor ansiedad durante el día. Es importante respetar los horarios de comidas, así también se evitará comer “cualquier cosa” cuando se tiene hambre.
  • En situaciones de estrés es probable que se olvide tomar líquidos a lo largo de la jornada. La deshidratación se puede manifestar con dolores de cabeza y otros síntomas que pueden agravar aún más la sensación de ansiedad.
  • Hacer actividad física regularmente. El ejercitarse estimula la producción de endorfinas, un neurotransmisor que actúa a nivel del sistema nervioso produciendo sensación de bienestar.

 

Se vienen las fiestas de año nuevo y dos largos meses de vacaciones para los jóvenes, instancias propicias donde los adolescentes se “divierten” y entre otras cosas, tienden a abusar del alcohol. De hecho, hace un par de semanas, el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) entregó 10 recomendaciones que buscan generar conciencia respecto del consumo de alcohol y otras drogas en menores de edad, luego de que sus estudios revelarán que el 63% de los adolescentes ha consumido alcohol en el último año; de ellos, el 35,6% reconoce haberlo hecho en el último mes y el 64,4% declaró haber tenido al menos un episodio de embriaguez en ese período.

La doctora Paula Donoso, especialista del Centro de Salud del Adolescente SERJOVEN, reconoce que lamentablemente el consumo de alcohol y otras drogas suele aumentar en los jóvenes en períodos de mayor tiempo libre, en especial si no hay supervisión o no se invierte el tiempo libre en actividades positivas como el deporte, actividades artísticas o culturales. “Los chicos disponen de más días para el carrete y si en ellos hay presencia de alcohol y/o drogas es una instancia que hace mucho más probable el consumo”.

Según Ana Verenna, psicóloga infanto-juvenil de la Unidad de Adolescencia de Clínica Las Condes y de SERJOVEN, los adolescentes que consumen alcohol lo hacen en respuesta a distintas necesidades no satisfechas. “Podemos encontrar sentimientos de soledad, vacío, malestar que no logran resolver, necesidad de ser aceptados por el grupo de pares, inseguridad, baja autoestima, impulsividad o dificultades para postergar la necesidad de gratificación inmediata, predisposición biológica o hereditaria, un ambiente social-familiar que educa y valida el consumo temprano.” 

El rol de los padres

“El alcohol es neurotóxico, produce daño a nivel cerebral y los jóvenes no deben consumirlo -ni ninguna otra droga- idealmente hasta los 21 años o al menos hasta los 18 años, ojalá que nunca, pero en el caso de alcohol la idea es que esperen. Esto está directamente relacionado con el neurodesarrollo, pues está demostrado que mientras más tardío es el consumo, disminuye el riesgo de adicción y de que se involucren en situaciones riesgosas. A mayor edad, mayor capacidad de decisión, está más madura la corteza pre-frontal que es el área que nos permite poner límite, el freno”, explica la doctora Donoso.

La especialista también enfatiza en los graves riesgos a los que se exponen los adolescentes al estar bajo la influencia del alcohol.  Debido a los efectos de desinhibición, descoordinación y alteración del juicio, se pueden ver involucrado en riñas, peleas, pueden ser víctimas de un asalto, sufrir un accidente de tránsito, tener relaciones sexuales no protegidas con el riesgo que ello conlleva o incluso ser víctima de una violación, entre otros peligros. “Y no es necesario que el joven haya bebido mucho, basta un vaso o menos y la decisión de subirse al vehículo conducido por un chofer bajo los efectos del alcohol para exponerse a un accidente”.

En este contexto, la especialista de SERJOVEN, es tajante en afirmar la importancia del rol de los padres a la hora de consentir el consumo de alcohol en menores de edad.

“Cuando un padre da un permiso para beber ya no hay vuelta atrás o es muy difícil, sobre todo si la experiencia al adolescente le pareció placentera. Los padres deben saber que la ciencia ha demostrado lo equivocada de la típica creencia “mejor que aprenda a beber en casa para que tenga mejor cabeza”. El alcohol, el tabaco y las drogas manténgala lo más lejos de sus hijos y por el mayor tiempo posible”.

Según la psicóloga Ana Verenna, los gatillantes del consumo pueden ser variados y saber a qué responde esta conducta implica estar atentos a nuestros hijos y poder conversar con ellos, escucharlos y mostrar interés en lo que sienten, viven y necesitan de nosotros. “Toda conducta problemática de consumo tiene una causa que es importante primero ayudar a identificar, luego educar en los riesgos, para finalmente modificar el patrón de beber”.

Ambas especialistas nos comparten prácticos consejos para que los padres enfrentemos este tema:

 

Sin duda lo más importante, y en ello coinciden las profesionales, es la comunicación abierta con nuestros hijos, no enjuiciadora, contenedora, que permita ayudarlos a resolver y enfrentar las dinámicas muchas veces complejas de la adolescencia.

 

 

Con la llegada de diciembre, los niños celebran las vacaciones, las festividades y la temporada de piscinas. Sin embargo, el panorama es diferente para los adultos, quienes deben cerrar el año de trabajo, salir a comprar regalos y continuar con todas las responsabilidades que implica. Cuando estas situaciones sobrepasan la capacidad del cuerpo y la mente, llega el conocido estrés. La psicóloga de Centros Médicos Vidaintegra, Paulina Pérez, explica cuáles son los estímulos ambientales que generan esta condición con mayor frecuencia y cómo enfrentarlos correctamente.

El fin de año es una fecha que siempre llega más rápido de lo que esperamos. Mientras los niños salen de vacaciones y empiezan a disfrutar de sus días libres, los adultos deben enfrentar el cierre de doce meses de trabajo, además de la preparación para el comienzo de un nuevo ciclo. Como explica la psicóloga de Centros Médicos Vidaintegra, Paulina Pérez, “los estímulos ambientales que generan estrés son casi inevitables, por ende, más que evitarlos, hay que aprender a enfrentarlos y desarrollar una mejor calidad de vida en general”.

El estrés es un estado de preocupación simple que aparece cuando algo sobrepasa la capacidad del cuerpo y la mente de enfrentar tal situación. La especialista identifica los cinco tipos de estrés más frecuentes en los pacientes durante fin de año:

  1. Cansancio acumulado: Se empieza a sentir la suma del agotamiento y muchos ya anhelan la llegada de las vacaciones. Además, el gasto de energía que se ha invertido en alguna labor específica ya se puede percibir en el cuerpo.
  1. Cierre de procesos: Los estudiantes deben terminar su año escolar, los profesores comienzan a hacer el cierre de ciclo de cada alumno, los padres están pendiente de este proceso y los trabajadores en muchas empresas también dan fin a sus jornadas laborales y muchas veces, por esto mismo, se aumenta la carga. Por otro lado, hay personas que deben cumplir metas, por ejemplo en el mall o en ventas, donde aumenta la demanda por la llegada de las fiestas.
  1. Cambio de clima: Esta nueva época que comienza trae consigo más horas de luz y aumento de la temperatura, por lo que se produce un cambio a nivel biológico al cual no todos se adaptan con facilidad. Existe la llegada de alergias, sensibilidad al sol, cambios hormonales (aumento de seratonina, por ejemplo), fatiga o hiperactividad. Además, hay que usar menos ropa, lo que para algunos implica un complejo físico.
  1. Ritmo acelerado: Por la llegada de las fiestas de fin de año, las personas salen de compras, y no sólo aumenta el gasto económico, sino que también se percibe un mayor flujo de vehículos y peatones en la calle. Muchos se movilizan de forma acelerada, tratando de ganar un lugar o la mejor oferta.
  1. Anticipación ante el año que viene: Muchos están visualizando el próximo año y las metas que les gustaría alcanzar. Esto en ocasiones genera miedo al fracaso, por las expectativas que se desarrollan en la frase “lo que se espera de mí...”.

Síntomas

La forma en que afrontamos este tipo de situaciones o adversidades, determina cómo las experimentamos. “Si me dejo llevar por el estrés significa que no soy consciente de que existe un estímulo que me sobrepasa y no coloco límites a las demandas ambientales” aclara la psicóloga.

Entre los síntomas del estrés encontramos angustia, preocupaciones, irritabilidad, ansiedad, insomnio, apresuramiento, olvidos, y también se pueden observar indicios corporales, como problemas estomacales, dolores musculares, alergias en la piel, dolores de cabeza, entre otros.

Cómo evitar el estrés

Para este fin de año, es importante aprender a descansar y dormir las horas necesarias. También debemos organizar de antemano los cierres de procesos y no a última hora. La especialista recomienda “adecuarse a los cambios que se producen en estas fechas, sin realizar gastos excesivos e innecesario de dinero y bajar las expectativas del año que viene, sin presionarse a uno mismo”.

En resumen, debemos enfrentar el estrés y tratar de disminuirlo para bajar la sintomatología, que afecta constantemente la calidad de vida. Paulina Pérez entrega algunos consejos para lograr esto último:

  • Delegar tareas y decir No cuando sea necesario
  • Eliminar los pensamientos negativos, ser más paciente, tolerante.
  • Practicar una respiración y ritmo diario más lento
  • Hacer actividades distractoras y entretenidas mínimo 2 veces por semana
  • Reír
  • Descansar
  • Aceptar los cambios.
  • Bajar la auto exigencia y aumentar la autovaloración
  • Expresar emociones y compartir ideas con otros de confianza
  • Realizar ejercicio físico, mantener una alimentación sana y tomar agua
  • Buscar alguna terapia que ayude a relajar, como psicoterapia, terapias alternativas, yoga, meditación, entre otras.

 

El cáncer de piel es el tercero más común en Chile y, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los últimos años la tasa de ocurrencia ha aumentado en un 25%.

Muchos son los factores que pueden incidir en la aparición del Cáncer de Piel, es por ello que el protector solar adquiere cada día mayor relevancia a la hora de la prevención, y no sólo en tus vacaciones, sino también en la ciudad.

María Pía Martínez, QF de Farmacias Cruz Verde nos explica que “existen dos tipos distintos de radiación ultravioleta: UVB y la UVA.  Lo vemos siempre en los envases de los dermosolares, pero no siempre entendemos a que se refieren”.

“La radiación UVB (ultravioleta B) es menos penetrante, es responsable del bronceado, provoca quemaduras solares y también daño a largo plazo (cáncer de piel). Por otra parte, La radiación UVA (ultravioleta A) es más penetrante, produce envejecimiento celular y alteraciones inmunológicas que aumentan el riesgo de cáncer de piel” nos dice Maria Pía

Para hablar de productos que protegen del sol el término más correcto es fotoprotector.

Entonces…

¿Cómo elegir un Fotoprotector?

  • Se recomienda el uso de productos con protección de espectro amplio (contra los rayos UVA y UVB)
  • Existen protectores solares con filtros físicos, químicos o una mezcla de ambos. Los filtros físicos o minerales son especialmente recomendados para niños y personas con piel muy sensible, pues tienen menor riesgo de causar alergia y estos “reflejan” la radiación, mientras que los filtros químicos la “absorben”.
  • Escógelo según tu tipo de piel y la zona del rostro donde la vas a aplicar: para personas con piel grasa se recomienda utilizar un protector en gel; las personas con piel seca, pueden usar un protector solar en crema; y para zonas con vellosidad, es preferible usar un protector en spray.
  • El factor de protección solar (FPS) recomendado depende del tipo de piel y del grado de exposición al sol.   Se recomienda aplicar factor 15 o 30 todo el año, y aumentar a factor 50 en el verano y en grupos de mayor riesgos, niños y personas de pieles muy claras o con mayor cantidad de horas de exposición al sol y los niños.
  • Si usas maquillaje a diario no hay excusa: encontrarás brumas con factor solar, que además de fijar el maquillaje te darán un acabado con toque seco
  • Si prefieres no maquillarte demasiado en verano, encontrarás protectores solares con un toque de color

María Pía de Cruz Verde nos enseña que la “cantidad adecuada que se recomienda aplicar es una cucharadita de té en la cara, una en cada miembro superior, una en tronco anterior, una en tronco posterior y dos en cada miembro inferior y reaplicar cada dos horas. Y finalmente recomendar no exponer al sol a niños menores de 2 años”.

 

De acuerdo a la última información del Ministerio de Salud, de las personas que padecen Obesidad Mórbida en Chile, 1,7% son hombres y 4,7% mujeres. En la comunidad médica existe consenso en que – generalmente- la única solución para esta patología es la cirugía bariátrica.

“La explicación es multifactorial. Distintos estudios tratan de explicar por qué ocurre y hay distintas razones, por ejemplo, está comprobado que en la mujeres existe un mayor sedentarismo, explicado tal vez por hechos sociales como que hay mayor número de mujeres en el hogar y por lo tanto se desplazan menos de un lugar a otro.  Por otra parte, hay mecanismos hormonales involucrados, en general, en muchas mujeres el metabolismo de los hidratos de carbono es menor que los hombres a la vez que la ingesta es mayor.  Todo esto afecta a los índices como se expresan en la encuesta”, explica Dr. Ricardo Funke, Presidente de la Sociedad Chilena de Cirugía Bariátrica y Metabólica.

De acuerdo a los resultados de la última Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, las mujeres con Obesidad Mórbida casi triplican a los hombres en la misma condición.  Es decir, por cada hombre hay casi tres mujeres con 30 kilos o más de sobrepeso. Esto representa también un aumento de tres veces respecto de la medición anterior (ENS 2009/2010), donde las féminas con Índice de Masa Corporal sobre 40 eran 1,7%.

“Las cifras de obesidad siguen aumentando, somos el primer país en América Latina acercándonos peligrosamente a las cifras de Estados Unidos. Probablemente es el principal problema de salud pública en el país”, advierte Dr. Funke.

Chile está obeso

Las cifras totales de obesidad representan 34,4% del total de la población, con las mujeres superando a los hombres en ambas categorías: obesidad y obesidad mórbida, por lo que el Ministerio de Salud levantó la alarma.

"Estas son cifras que nos preocupan y claramente deben convertirse en una prioridad para los equipos de salud del próximo gobierno. Reducir estos índices generará efectos positivos en otros indicadores sanitarios, porque la obesidad es uno de los factores que contribuye a desarrollar cuadros de hipertensión arterial, diabetes mellitus y problemas cardiovasculares, a los que hoy tenemos que poner todavía más atención", declaró el Subsecretario (s), Cristian Herrera al presentar la encuesta mostrando cifras de obesidad con un constante aumento.

Cirugía es la solución

Las personas con Obesidad Mórbida han pasado el punto de retorno y casi todas fracasan cuando intentan perder peso con dieta y ejercicios, por lo que en la comunidad médica existe consenso en que la cirugía bariátrica es necesaria y – generalmente - la única solución. Este tratamiento no está incluido en las prestaciones GES, por lo que se torna prohibitivo por su costo para la mayoría de las personas.