Si de picaduras se trata, el verano es la época más complicada y con mayor prevalencia de estas lesiones, tanto en niños como en adultos. Cuando la mayoría de las actividades son al aire libre y las temperaturas son ideales para la presencia de diferentes insectos, es importante estar alerta a las reacciones y alergias que estos pueden provocar. La directora de la Central Médica y Desarrollo Clínico de Help, Dra. Katherin Falck, entrega recomendaciones para tratar las picaduras y explica cómo reconocer casos de mayor gravedad.

Una de las pocas cosas que puede interferir con el descanso durante las vacaciones son los mosquitos, que en días de calor suelen invadir los lugares de veraneo. Aunque este y otros insectos característicos del verano chileno suelen generar picaduras molestas pero inofensivas, en algunos casos pueden derivar en cuadros peligrosos para el organismo. Por ejemplo, en el caso de los arácnidos, “entre un 10 y 15% de las personas que han sido mordidas por una araña de rincón pueden sufrir complicaciones severas que comprometan su estado de salud, por lo que hay que estar atento a la evolución de la zona afectada y consultar al médico”, asegura la directora de la Central Médica y Desarrollo Clínico de Help, Dra. Katherin Falck.

La mayoría de los insectos comunes -zancudos, abejas, chaquetas amarillas y pulgas- tienden a producir reacciones inflamatorias locales leves, pero en cambio los arácnidos pueden producir reacciones severas que, en casos poco frecuentes, llegan a ser incluso mortales. Específicamente, la mordedura de la araña de rincón produce una brusca sensación punzante en la piel y un profundo dolor desde el momento exacto de la picadura, seguida de una hinchazón en la zona afectada. Además, “la piel que rodea la mordedura se transforma en una placa roja con un centro de color violáceo y generalmente aparece en el centro una ampolla con contenido hemorrágico”, explica la especialista.

En el caso de una picadura causada por zancudos, abejas o pulgas, se recomienda observar el comportamiento de la lesión mientras se aplica hielo local en la zona afectada. Si la inflamación inicial es intensa y si hay mucha picazón, se puede utilizar un antihistamínico. En cambio,  en una mordedura de araña, se debe acudir inmediatamente a un centro asistencial, idealmente con el arácnido en cuestión, para una evaluación médica.

Prevenir antes que lamentar

El sol y el aumento de las temperaturas son dos factores que influyen en el aumento de mosquitos e insectos en el ambiente, lo que ocurre principalmente porque en este periodo se encuentran en etapa de proliferación. Por ello, y para evitar cualquier emergencia, la especialista recomienda agitar y revisar toda la ropa al momento de vestirse, sacudir las toallas, separar las camas de los muros, sellar con silicona las ranuras de puertas y ventanas, y realizar aseos prolijos en el hogar, especialmente en los lugares oscuros y con poca luz como el clóset, muebles y bodegas.

Los más propensos a sufrir una picadura son los niños, porque realizan más actividades y juegos al aire libre que los exponen a estos riesgos de la naturaleza. La Dra. Falck agrega que generalmente los menores tienden a rascarse la zona afectada, “aumentando el peligro de generar un infección que requiera de atención médica”.

Recomendaciones

La doctora de Help entrega una serie de recomendaciones para evitar un episodio de este tipo y el riesgo de una posterior infección:

  • Vestir ropa blanca o clara que cubra los brazos y piernas.
  • Usar repelentes.
  • Evitar el consumo de alimentos dulces al aire libre.
  • No acercarse a los nidos abejas, avispas y, sobre todo, no provocar a los insectos.
  • Contar con un botiquín de emergencia, sobre todo cuando hay casos de cuadros alérgicos.
  • Consultar con el médico de cabecera sobre las recomendaciones en esta materia, previas a salir de vacaciones.

 

Hasta un 80% de las consultas ambulatorias se refieren a problemas funcionales del tipo estreñimiento en los lactantes y niños, generalmente asociados a transiciones alimentarias, del pecho al relleno, o a la alimentación sólida; junto con falta de fibra en la dieta. En cuanto a las alergias, la más frecuente es a la proteína de la leche de vaca, y aunque sobrediagnosticada en opinión de los expertos, suele verse superadas al año de vida en un 90%.

Según la Dra. Colomba Cofré, gastroenteróloga pediátrica de la Sociedad Chilena de Gastroenterología (SChGE) y de su filial ACTECCU (Agrupación Chilena de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa), el 80% de las consultas pediátricas de la especialidad, se refieren a consultas del tipo funcional por constipación y por alergias alimentarias. Educación a los padres y desarrollo temprano de una cultura alimenticia y de hábitos saludables, serían la principal recomendación.

Las alergias alimentarias infantiles han aumentado su incidencia en los últimos años, sostiene la especialista. Pese a que en su opinión existe un generalizado sobrediagnóstico, en la edad pediátrica ocurren distintos mecanismos que conducen a alergias, cuyas manifestaciones son variadas y van desde la aparición de ronchas en la piel, a vómitos o diarrea tras la ingesta de ciertos alimentos. “El síntoma más frecuente es la presencia de sangre en las deposiciones (proctocolitis alérgica), principalmente en lactantes menores de 6 meses. Son niños que se ven sanos y la causa más común es la proteína de la leche de vaca”. 

En estos casos, la doctora Cofré señala que la recomendación es suspender la leche de vaca y sus derivados, y observar si persiste el sangrado. En caso de mantenerse el síntoma, se aumentan las restricciones a otros alimentos como los frutos secos, pescados y mariscos. En general, como se trata de niños menores de un año alimentados de leche materna, la dieta parte por la madre, restringiéndosele la leche y sus derivados, y la soya por similitud; mientras el niño mantiene el tratamiento por al menos 6 meses. 

“Habiendo pasado por un periodo de prueba, en que se suspenden los lácteos y el niño mejora, se realiza una contraprueba en que la mamá vuelve a ingerir lácteos. Si el niño vuelve a tener los síntomas; es decir, sangre en sus deposiciones, entonces se confirma el diagnóstico. Ahora bien, si la mamá no tiene leche suficiente o si el niño no está siendo alimentado al pecho, se indica una fórmula láctea en base a proteína de la leche de vaca altamente hidrolizada (proteína fraccionada), eliminando así el alergeno mediante la hidrolización”. En el 90% de los casos, cerca del año de vida, es superada esta alergia alimentaria pediátrica, mientras que otros lo hacen a los 2 años.

Los gastroenterólogos señalan que el mejor modo de prevenir este tipo de alergias, es prolongando al máximo la lactancia materna exclusiva, al menos hasta los 6 meses. También, es aconsejable evitar el uso de antibióticos en forma indiscriminada en la infancia, principalmente en los primeros 2 años del bebé.  “Hoy existe un problema de sobrediagnóstico de alergias alimentarias, ya que en los bebés existen procesos fisiológicos que se solucionan a medida que crecen, como son, por ejemplo, los cólicos del lactante o el reflujo gastroesofágico. La causa suele ser una inmadurez anatómica y por ello lloran  por aparente dolor o vomitan la leche; pero estos no son una patología y muchas veces se atribuyen a alguna alergia alimentaria”, sostiene Cofré. 

Para la Dra. Colomba, cerca del 80% de la consulta gastroenterológica pediátrica ambulatoria es del tipo funcional, especialmente por constipación crónica o estreñimiento. Suelen asociarse a procesos de transición, como es el paso del pecho materno al relleno, o cuando se inicia la alimentación sólida. Más tarde, también es recurrente la constipación para dejar los pañales y estrenar el hábito defecatorio en el baño, y ya luego en la etapa escolar, asociada a hábitos alimenticios por la falta de fibra y el sedentarismo. “Es importante que las mamás y papás eduquen los hábitos alimenticios desde muy pequeños, así como también el momento de ir al baño, promoviendo la dedicación de tiempo a la defecación”, puntualiza la experta.

APROVECHEMOS EL VERANO: EDUCAR ALIMENTACIÓN Y DIGESTIÓN

El tiempo de descanso en casa, propio de las vacaciones, es el ideal para promover el consumo diverso de frutas y verduras, especialmente altos en fibra, como el apio, la lechuga, la espinaca, el kiwi, la naranja, el durazno, la sandía y la ciruela; beber al menos 2 litros de agua, y de enseñar lo importante de dedicar tiempo al baño. El ejercicio físico es muy importante también para mover los intestinos y favorecer una buena salud digestiva.

La Dra. Colomba asegura que el mejor formato para comer las 5 porciones diarias de frutas de verduras, es en su estado original, con piel o cáscara. Asimismo, aconseja extremar los esfuerzos para evitar la comida chatarra, ya que las grasas enlentecen el tránsito intestinal y favorece la constipación. 

La especialista señala que en la primera infancia es muy importante ofrecer y degustar distintas consistencias, sabores y texturas naturales, de modo de ampliar la variedad de nutrientes en el paladar del niño o niña. En vacaciones hay más tiempo para preparar platos elaborados y disfrutar de mesas coloridas, con porotos granados, cazuela, carbonada; y el énfasis solo debe estar en un adecuado lavado de los ingredientes y evitar el uso de sal y azúcar, aprovechando los sabores originales.

Los principales diagnósticos y complicaciones asociados al tubo digestivo a lo largo del ciclo de vida, serán el foco de la próxima versión del 40° Curso de Avances en Gastroenterología: “Desarrollo y Envejecimiento en Gastroenterología”, organizado por la Sociedad Chilena de Gastroenterología (SChGE), entre los días 3 y 5 de julio.

 

Michael Stewart, kinesiólogo especialista de la Universidad de Brighton en Reino Unido, se ha especializado durante 23 años en la atención de pacientes con fibromialgia, bursitis crónica, artritis reumatoidea, y síndrome de fatiga crónica, entre otras afecciones que generan dolor persistente. Estados Unidos registra 100 millones de personas que viven con dolor persistente, mientras que Reino Unido alcanza los 15 millones.

Michael Stewart fue el invitado internacional experto que dictó el Curso “Conociendo el dolor: una guía práctica para la terapia del dolor persistente”, dirigido a profesionales kinesiólogos, médicos, terapeutas ocupacionales y otras disciplinas que intervienen en programas de manejo del dolor. La actividad fue organizada por la Carrera de Kinesiología de la Universidad Católica, entre los días 4 y 6 de enero.

Solo en Reino Unido hay 15 millones de personas que tienen dolor persistente todos los días. En un estudio europeo del año 2012, comenta el especialista, se informó que un 45% de los adultos en Europa tienen un dolor persistente y en su opinión, al menos la mitad de ellos asegura que los cuidados recibidos no son efectivos, presentando recurrencia de los cuadros clínicos. Asimismo, en Estados Unidos, un informe del Gobierno afirmó que 100 millones de personas viven con dolor persistente. 

El kinesiólogo Michael Stewart comentó que en su trayectoria, ha sido testigo de pacientes con patologías o dolores de larga data, con dolor cervical, de hombro, o lumbar; que aunque experimentan periodos de mejoría, tienen recurrencias constantes, impidiendo o dificultando sus actividades físicas cotidianas, laborales o deportivas, convirtiéndose en pacientes que deambulan durante años en el sistema de salud, muchas veces sin diagnósticos claros. “Son personas con un alto nivel de frustración, que suelen gastar dinero en el sistema de salud privado en busca de soluciones, consumiendo por años antiinflamatorios y analgésicos. También son personas que no tienen muy claro qué medicamentos consumen y para qué sirven, y otro segmento de pacientes está consiente del dolor, pero se niega a consumir fármacos para evitar problemas colaterales. La mayor parte de ellos, aseguran que el dolor no ha cesado durante años de tratamiento”, comenta el experto.

La kinesiología ha logrado significativos avances en la intervención de pacientes con patologías asociadas a dolor crónico. “Sabemos que es difícil tratar a este perfil de pacientes, dado que sus altos niveles de dolor lo convierten en pacientes hipersensibles. Es momento de promover e implementar un aprendizaje interdisciplinario que reúna a médicos, kinesiólogos, enfermeras, psicólogos; todos trabajando en torno al dolor persistente”, añadió.

Stewart explica que es muy importante enseñarle al paciente cómo y cuándo identificar el dolor. Las terapias de educación, técnicas manuales, ejercicios y medicamentos, es una fórmula dinámica que debe adaptarse en el tiempo, opina el docente invitado. El especialista puntualizó: “Esto es como enseñar a conducir un auto, ya que debemos empoderar y educar al paciente para que sepa cómo combinar las herramientas en el manejo de su dolor, y además poner énfasis en la prevención”.

Durante las primeras dos a tres sesiones de kinesiología, el equipo junto al paciente entiende el tipo de dolor y definen un plan de trabajo. En este sentido, el especialista asegura que no existe una receta única según el diagnóstico, sino un plan individual para cada persona, y ante todo escuchar al paciente, que es quien mejor conoce su cuerpo y problema. 

Otro punto importante es que la kinesiología para el tratamiento dolor es una herramienta que hoy es capaz de intervenir transversalmente, no solo a nivel musculoesquelético, sino respiratorio, oncológico, reumatológico, entre muchos otros. En la medida que las enfermedades o condiciones de dolor persistente se aborden de forma conjunta y transdisciplinaria, se podrá enriquecer la mirada del paciente como un ser integral, dándole más y mejores técnicas para mejorar su bienestar y anticipar crisis con una mejor preparación, además de construir redes locales de intervención multidisciplinarias en atención al paciente y sus necesidades en su ciclo vital.

Bajo el lema “empoderando el funcionamiento a través de la educación”, Michael Stewart dicta el curso-taller Conociendo el Dolor en diversas universidades del mundo, difundiendo herramientas que permitan abordar de forma conjunta y efectiva, el manejo del dolor en diversas patologías y perfiles de pacientes.

 

Desde otitis, hongos, dermatitis y herpes, hasta insectos introducidos accidentalmente en el oído, son algunos de los problemas más recurrentes en otorrinolaringología

Desde otitis, hongos, dermatitis y herpes, hasta insectos introducidos accidentalmente en el oído, son algunos de los problemas más recurrentes en otorrinolaringología en temporada de vacaciones de verano.

Las extendidas horas expuestos a aguas en movimiento y estancadas, cambios de temperaturas y el sol, e incluso la introducción accidental de insectos en el conducto auditivo, son algunas de las razones para dedicar especial cuidado a los oídos este verano. Especialistas de la Universidad Católica comparten algunas recomendaciones para evitar y solucionar a tiempo, cuadros delicados que afectan al oído en niños y adultos.

Según el Dr. David Jofré, Jefe del Departamento de Otorrinolaringología de la Universidad Católica, la otitis externa es un cuadro clínico bastante frecuente en Chile, y si bien en algún momento fue más propio de climas cálidos y países tropicales, hoy con el alza de los viajes y de los deportes acuáticos, se ha transformado en algo más generalizado. “Consiste en una inflamación habitualmente de causa infecciosa en la piel y en la subdermis del conducto auditivo externo, y puede comprometer la primera capa del tímpano. La llamada otitis difusa tienes algunos grupos etarios que son más característicos, principalmente niños menores de 12 años, adultos mayores y quienes practican natación u otros deportes acuáticos, particularmente en condiciones de alta humedad y en meses de calurosos, siendo un factor predisponente la inmersión en aguas cálidas y/o temperadas”.

En caso de acompañarse por fiebre, se sospecha el curso de una otitis media que es un cuadro clínico distinto no relacionado con el agua, sino con congestión de la vía aérea. El especialista comenta que existen otras lesiones en la piel del conducto aiditivo, como la dermatitis seborreica, en que el paciente presenta una descamación de la piel, observándose un conducto seco, brillante y escamoso; siendo un problema crónico que puede aumentar en determinada época del año. Asimismo, el Dr. Jofré destaca que existen otras enfermedades de la piel que producen síntomas de oído externo como la psoriasis o dermatitis de contacto, o bien cuadros virales como el herpes.

Por su parte, Karina Aracena, tecnólogo médico especialista en otorrinolaringología y docente de la carrera de Fonoaudiología de la Universidad Católica, explica que una de las enfermedades más comunes del verano es la otitis externas. “La principal causa es el daño que sufre la piel del interior del oído, tras el contacto prolongado con el agua, algunas veces contaminadas, y la erosión por el secado con objetos como los cotonitos. Hay agentes patógenos en las aguas, que usualmente infectan pequeñas heridas que se forman en el oído”, explica la docente.

Las otitis o inflamación del oído es una enfermedad de cuidado que requiere de la indicación de analgésico y antibiótico en caso de infección, y por ende debe ser tratado en un centro asistencial. En el transcurso del cuadro y hasta la consulta médica, la especialista comenta que es necesario administrar analgésico. En la evolución de este cuadro, el médico comenta que dentro de las primeras 48 horas, el paciente presenta dolor de oído, sensación de calor en el mismo y dolor al mover la mandíbula o masticar, también algunos pacientes manifiestan sensación de oído tapado y salida de líquido desde su interior.

El Dr. David Jofré explica que en el caso de la otitis externa, el tratamiento es local. Y en la otitis media aguda, cuando se corrobora el origen bacteriano, el tratamiento es con antibiótico. “Si hay mucha supuración y otros síntomas, es bueno que lo vea un otorrino, para que pueda drenar la secreción del oído, aspirar la otorrea, con lo cual se alivia el dolor y la sensación de oído tapado también. Hay determinados pacientes que pueden evolucionar y complicarse con hongos en los oídos. Es importante evitar el abuso de las gotas con antibióticos y siempre consultar a un especialista”.

Aracena añade que: “En caso de veranear en lugares ventosos o fríos, deben usarse gorros u orejera. Y si se presentan otitis, jamás introducir objetos o productos, tampoco aire caliente con conos encendidos, ya que el daño podría ser gravísimo si se quema el tímpano”. El secado debe ser suave con tocaciones, sin restregar el oído, con toalla suave o con papel absorbente. En temporada de calor, el oído se seca rápida y espontáneamente.

En caso de que tras zambullidos o piqueros, la persona sienta el oído tapado; Aracena señala que es solo la sensación, pero son gotas depositadas en el sinuoso conducto del oído que se absorben por sí solas en muy poco tiempo. Cabe señalar que en  personas que tienen previamente perforaciones timpánicas, como en la otitis media crónica; al zambullirse en agua tienen alto riesgo de infección por contaminación del oído medio a través de la perforación, que generalmente se manifiesta por salida de líquido desde el oído, sin dolor. 

Finalmente, la tecnóloga recomienda evitar la exposición al sol para disminuir el riesgo de cáncer de piel, y poner cada 3 horas bloqueador en las orejas. Asimismo, en caso de camping, el consejo es tener precaución con insectos que se introduzcan en el oído y si ello ocurriera, que mientras se busca ayuda en un centro asistencial, introducir aceite casero para evitar que el insecto perfore el tímpano. “Este tipo de episodios es muy común en campistas y si bien muchos se desesperan, la idea es empantanar en aceite al insecto en el oído hasta que un especialista lo extraiga con el instrumental adecuado en un centro asistencial”, finaliza la docente.

 

Con el inicio del verano, aumentan los casos de contagio del virus Hanta, una enfermedad de alta mortalidad que es transmitida por los ratones de cola larga, roedor que habita en zonas rurales entre las regiones de Coquimbo y de Aysén. El coordinador médico de Help, Dr. Fernando Martínez, explica en qué consiste esta infección y cómo se contagia, además de entregar algunas recomendaciones para su prevención.

Según el departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud, hasta el 29 de septiembre del 2018 se han confirmado 30 casos de Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH) en Chile, con 6 personas fallecidas, lo cual representa un 20% de letalidad. A igual fecha del 2017, se habían confirmado 75 casos en el país, con un 30% de letalidad.

“El Hanta es una infección viral que se presenta de forma endémica en Chile con aumento estacional, principalmente en los meses de primavera y verano. Se consideran actividades de riesgo manipular leña, internarse en bosques, observar roedores, entrar a recintos cerrados y realizar actividades agrícolas”, asegura el coordinador médico de Help, Dr. Fernando Martínez.

Asimismo, el virus se caracteriza en la fase inicial con síntomas de fiebre, mialgias, vómitos, diarrea náuseas, dolor abdominal y cefalea y puede tener un periodo de incubación en el cuerpo de hasta 45 días, sin presentar ningún síntoma. En la  fase inicial aparece  sintomatología  inespecífica  que  fácilmente  puede  confundirse  con otras  enfermedades  como la  influenza.

Luego, en aquellos pacientes que la infección se desarrolla con mayor intensidad, se produce un abrupto deterioro del estado general, dado fundamentalmente por la aparición de inestabilidad  hemodinámica o hipotensión,  con  tendencia incluso al shock y falla respiratoria. “Es en esta  fase, las  medidas  de  contención que se  pueden  aportar sólo en unidades de cuidados críticos son fundamentales para una recuperación. Así, hoy la infección por virus Hanta en nuestro país tiene una mortalidad del 30% aproximadamente”, explica el Dr. Martínez.

Respecto a la transmisión de este virus, se produce a través de la inhalación de aerosoles provenientes de excretas, orina o saliva de roedores infectados; por contacto directo con excrementos y secreciones, o al ser mordido por un ratón.

¿Cómo sospechar que alguien está contagiado?

Debemos levantar sospechas cuando las personas ―previamente sanas― presentan síntomas como fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza y/o síntomas gastrointestinales, tras haber estado expuestos a las siguientes condiciones en las últimas seis semanas:

  • Vivir o trabajar en zonas rurales con la presencia de ratón colilarga (reservorio natural del virus en Chile).
  • Ir de paseo o excursión a zonas rurales.
  • Ser trabajador agrícola, forestal o ganadero.
  • Ingresar a recintos que han permanecido cerrados por largo tiempo.
  • Desmalezar o talar árboles.
  • Estar expuesto o en contacto con roedores silvestres.
  • Introducirse en matorrales como zarzamoras o espinos.

Recomendaciones

Para evitar el contagio, el Dr. Fernando Martínez entrega una serie de recomendaciones: 

  • Sellar con elementos duros, como cemento o mallas de acero, cualquier rendija mayor a dos centímetros de altura.
  • Guardar comida en envases resistentes a ratones.
  • Mantener la basura doméstica en tarros cerrados, resistentes a roedores. Si no existe recolección domiciliaria, la basura debe ser enterrada.
  • Limpiar diariamente pisos, repisas y mesones, idealmente con soluciones de agua con cloro. Antes de hacerlo, cubrir las manos con guantes.
  • Cortar arbustos, pasto y maleza en un radio de 30 metros de la casa.
  • No dejar restos de alimentos al aire; éstos se guardan o botan. Lo mismo que con la comida para las mascotas.

Finalmente, el especialista de Help recuerda que en caso de ser víctima de una mordedura de ratón colilargo, se debe acudir a un servicio de urgencia lo antes posible para evaluar la herida y realizar aseo.

 

Descubre aquí las bondades para la salud de tu pescado favorito y cómo identificar si está fresco a la hora de comprarlo. 

Es temporada de vacaciones y muchos chilenos se trasladan a la costa a disfrutar del verano. A pasos del mar, es el momento perfecto para comer pescados y disfrutar de sus múltiples beneficios para la salud. Más aún cuando según la última Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2016-2017, sólo el 9,2% de los chilenos cumple con la recomendación de consumir este alimento al menos dos veces por semana.

Los expertos en nutrición coinciden en que las personas que comen pescados tienen una mejor salud cardiovascular y tienden a ser más saludables en general. La carne de pescado es rica en vitaminas A, D, E, B6 y B12, yodo, fósforo y magnesio, y también en Omega-3 (EPA y DHA), un ácido graso esencial que desempeña funciones importantes en nuestro cuerpo, como el apoyo al crecimiento, la visión, función cerebral, disminuye la formación de coágulos en la sangre, decrecen los niveles de triglicéridos, promueve la reactividad de las arterias y baja la presión arterial, entre muchos otros beneficios.

La nutricionista Katherine Larraguibel, directora de Clínica Dyet y asesora de Herbalife Nutrition, agrega que los ácidos grasos DHA y EPA son sumamente importantes para las distintas etapas de la vida, desde la intrauterina para el desarrollo del cerebro del niño hasta etapas adultas para mejorar la salud cardiovascular y ayudar a prevenir el Alzheimer. Estos ácidos grasos se encuentran principalmente en la calidad óptima en pescados y mariscos, a su vez nos aportan proteínas de alto valor biológico que tienen la facultad de ayudarnos a bajar de peso, porque aceleran el metabolismo y estimulan la reducción de grasa corporal. Por eso es tan importante incorporarlos en nuestra alimentación, además, nos generan saciedad. 

La profesional recomienda consumir los pescados sin aceite, cocinarlo a la plancha o al horno y evitar comerlo frito. Y si lo que buscamos es perder peso, es importante tener claro que se trata de un alimento bajo en calorías en general, pero hay algunos más convenientes que otros para este propósito y debemos preferir los bajos en grasa, por encima de los semigrasos y grasos, afirma Larraguibel.

Los bajos en grasa y con bajo aporte calórico, de unas 70 Kcal por porción, son principalmente los que más consumimos en Chile: merluza, reineta, bacalao y lenguado. Los pescados semigrasos como el congrio, la trucha, carpa y rodaballo, aportan unas 150 kcal y los grasos como el atún, jurel, salmón y sardina, contribuyen con unas 250 kcal por porción.

“Es importante entender que hay pescados que tienen más Omega-3, pero que lamentablemente son los que tiene más grasa. Entonces si queremos sólo un beneficio cardiovascular y cerebral tenemos que tratar de privilegiar el consumo de sardina, corvina, atún, jaiba y los camarones.”

Aporte de Omega-3 de los pescados y mariscos* 

Sardinas en aceite                          1,5 grs.

Camarón                                            1,2 grs.

Salmón, ostras, jurel                     1 grs.

Corvina, congrio, merluza           0,6 grs.

Jaiba cocida                                       0,6 grs.

Atún en aceite                                 0,2 grs.

Atún al agua                                      0,1 grs.

El Omega-3 es un ácido graso “esencial”, esto significa que nuestro cuerpo no lo produce, por lo tanto, si queremos beneficiarnos de sus propiedades, debemos ingerirlo. La nutricionista Larraguibel aconseja suplementarnos con algún tipo de Omega-3 de muy buena calidad con DHA y EPA, en caso de que no podamos seguir la recomendación internacional de comer pescado y mariscos dos a tres veces a la semana para completar los 500 mg de DHA y EPA requeridos.

¿Cómo saber si el pescado está fresco?

La experta en nutrición también nos enseña en qué fijarnos a la hora de comprar pescado y asegurarnos de que esté fresco:

  1. Olor tenue. Que su olor no sea fuerte.
  2. Piel húmeda y firme. Si tiene una capa cerosa y no está terso y firme, es que ese pescado ya no

está bien.

  1. Agallas rojas. Las agallas deben estar bien rojas y firmes a la piel. Si están café, no lo compre.
  2. Ojos brillantes. Y no con una capa cerosa o membrana que tienen algunos.

“Lo ideal es consumir pescados y mariscos de forma inmediata. Si es que lo vamos a comer al día siguiente, refrigerarlo máximo por 1 día.  Y si lo vamos a descongelar, pasar al refrigerador, no descongelarlo a temperatura ambiente. Eso es importante porque la descomposición es muy rápida y podemos tener problemas gastrointestinales”.

Los pescados y mariscos congelados y enlatados tienen las mismas propiedades que los frescos.  La única recomendación con los últimos es que se pasen por agua antes de consumirlos para sacar el exceso de sodio.

La directora de Clínica Dyet y asesora de Herbalife Nutrition hace un llamado a aprovechar nuestra costa chilena y todo lo que nos entrega. “Hay cosas que son baratas y con muchas propiedades y que la gente no consume, como la jibia o la lapa. Ahí no hay excusas”, concluye la profesional.

 

*En 100 gramos de parte comestible. Según Estudio Chile Sustentable 2016 – Fundación Chile

 

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Preferir cocciones al horno o al vapor, carnes blancas y ensaladas con verduras de varios colores, son algunos de los consejos que entregan los especialistas para evitar el aumento de peso por la ingesta excesiva durante estas fiestas.

Mantener una alimentación saludable en pleno periodo de celebraciones es todo un desafío, sobre todo cuando se trata de asistir a diferentes encuentros sociales, con los compañeros de trabajo, la familia y los amigos, y es así como se pierde el control de lo que comemos. Es por esto que Myriam Musalem, nutricionista de IntegraMédica, parte de Bupa, asegura que los chilenos pueden llegar a comer hasta 2.000 calorías más de lo normal, llegando a subir fácilmente 3 kilos durante las fiestas de fin de año.

Según la especialista, los alimentos más calóricos que se consumen en estas fechas corresponden a bebidas alcohólicas, aderezos y postres.

Respecto de las bebidas alcohólicas, la nutricionista de IntegraMédica sugiere preferir las bebidas fermentadas, como el vino y los espumantes, en vez de bebidas destiladas, como el pisco, ya que tienen un mayor aporte calórico.

En cuanto a los aderezos, la recomendación es evitar las preparaciones con exceso de crema o mantequilla, por su alto aporte en grasas. Misma sugerencia para las ensaladas. “Con aderezos en base a yogurt, mostaza, aceite de oliva, aceto balsámico o miel de abeja, se le puede dar una buena textura y sabor a ensaladas que son muy hipocalóricas” explicó Musalem.

Respecto de los postres, la especialista hace énfasis en aprovechar las frutas de temporada. “Se puede cortar un melón pequeño por la mitad y rellenarlo con frutas de la estación, por ejemplo, mango, sandía, piña, cerezas y un sinfín de opciones, y con eso creamos un postre sano y colorido”.

Además, Musalem entregó los 6 consejos para disfrutar sanamente de estas celebraciones:

  • Cocina saludable: Prefiere cocciones al horno o al vapor, condimentando con especias como eneldo, romero, pimienta o ajo. Adoba con vino blanco o jerez.
  • Prefiere carnes blancas: El pavo es una tradición en Navidad. Se puede elegir pechuga de pavo deshuesada y rellenar con una mezcla molida de almendras, ciruelas, manzana verde y jerez.
  • Acompañamiento de ensaladas: Prepara ensaladas en que se combinen diferentes colores, sirviendo lechuga, rúcula, espinaca, choclo, zapallos italianos, berros con palmitos o una ensalada Caprese mezclando tomate cherry, queso mozzarella y albahaca.
  • Alcohol con moderación: Evita los destilados como whisky, pisco o vodka, por su alto grado alcohólico y contenido calórico.
  • Previo a las celebraciones: Come normal, prefiriendo verduras, frutas y lácteos descremados. Es importante evitar tener muchas horas de ayuno, de esta manera podrás controlar el consumo de alimentos calóricos durante Navidad.
  • Recuperación post- Navidad y Año Nuevo: Luego de la celebración, la nutricionista recomienda bailar para quemar calorías y acostarse por lo menos 3 horas después de haber cenado, para evitar molestias como reflujo. Al día siguiente, consume por lo menos 2 litros de agua y aumenta el consumo de frutas y verduras, ya que actúan como diuréticos y antioxidantes.

“Lo importante es celebrar y pasarlo bien, hay que encontrar el equilibrio entre la celebración y comer rico con preparaciones más livianas”, aseguró Musalem.