Existen diversos métodos de belleza para cuidar la piel, algunos más efectivos que otros, dependiendo de su tipo. Uno de los tratamientos más recomendados es el “peeling facial”, el cual propicia una hidratación intensiva y profunda para cuidar el rostro durante las estaciones más  frías del año.

En invierno la piel también se expone a diversos agentes externos que pueden provocar daños irreparables o difíciles de tratar. Es por esto que el peeling facial se ha convertido en una herramienta útil para tener una tez limpia y sana en esta época. Además, durante el invierno la radiación UV disminuye por lo que se recomienda este tipo de tratamiento, reduciendo el riesgo de que la piel se manche por los rayos del sol.

Alejandra Abarca, cosmetóloga de The Body Shop, asegura que “son múltiples los beneficios que podemos obtener con la aplicación de una o varias sesiones de peeling. Según el tipo de piel, esto lo determinará el profesional especializado en el área”.

¿Qué es un peeling? Según la cosmetóloga, es un procedimiento dermocosmético que consiste en provocar una descamación controlada en la piel acelerando la regeneración celular cutánea que trabaja las primeras capas de la piel (epidermis, dermis). El tipo de peeling (mecánico, físico, químico, enzimático, láser, entre otros) dependerá del nivel de profundidad que se quiera penetrar en la piel.

“Dentro de los principales beneficios que podemos notar después del tratamiento son: purificar y oxigenar la piel, obstruir los poros dilatados, combatir los efectos del envejecimiento, unificar el tono, aclarar e iluminar la piel, atenuar manchas o melasmas. También tiene efectos internos, como restablecer la hidratación natural, estimular la producción de colágeno y elastina. Es muy útil para pacientes con acné porque reduce sus efectos y secuelas”, explica Alejandra Abarca, cosmetóloga.

Existen diversos tratamientos de peeling para cada tipo de piel:

Peeling mecánico, también conocido como exfoliación mecánica. Es uno de los tratamientos que consiste en un pulido muy fino en la superficie de la piel. Se utiliza un aparato con puntas de diamante que actúa eliminando las células muertas, penetrando hidratación en las capas más profundas de la piel. El rostro luce limpio y brillante durante más tiempo.

Peeling físico, se denomina a los exfoliantes que pueden ser con gránulos (redondos, lisos, o porosos) de acuerdo con el tipo de piel.  Generalmente vienen en forma de gel o crema, algunos  con componentes ácidos. Los redondos lisos sirven para un trabajo más superficial (pieles sensibles) los porosos para una acción más profunda (pieles normales a grasas). Si se aplican semanalmente, se consigue una mejora notable en la superficie de la piel, pero hay que tener cuidado del sol y constancia con la hidratación.

Peeling químico, es la aplicación de soluciones ácidas directamente en el rostro, con el fin de agredir controladamente la piel para una descamación mayor. Su efectividad depende del o los tipos de ácido que lo componen, la dosis que se aplique y el PH (más ácido o más abrasivo). Respecto a los otros peelings, este tiene la ventaja de poder tratar problemas más específicos. Por ejemplo, tenemos ácidos que son despigmentantes como el kójico y fítico.  Para las pieles grasas y acnéicasse aplican ácidos como el salicílico, azeláico y glicólico.

Peeling enzimático, este tipo de peeling es una muy buena alternativa para las pieles sensibles ya que es menos abrasivo.  Actúa mediante enzimas vegetales, capaces de penetrar en las capas de la piel y separar las células muertas de las vivas. También es muy útil en el tratamiento del acné, debido a que limpia los poros en profundidad y no estimula la producción sebácea.

Peeling con láser, este tipo puede ser más agresivo. Se utiliza mucho para rejuvenecimiento facial o marcas del acné. La luz del láser es capaz de quemar gradualmente las capas de la piel. Hay dos tipos, el espectra, que trabaja de forma más superficial y el fraccionado, que es más profundo.

Dentro del cuidado posterior a un peeling facial, se debe realizar una hidratación profunda durante varias veces al día para evitar la resequedad de la piel, con fluidos o cremas suaves, sin ningún tipo de ácido. Además, es recomendable lavar el rostro con jabones o geles neutros para pieles sensibles, sin colorantes ni perfumes que eviten algún tipo de efecto contrario.

Por último, es importante el uso de un buen protector solar contra los rayos UV y agresiones ambientales, debido a la alta exposición de la piel que podría generar manchas o melasmas que pueden estropear el tratamiento.

Con estos consejos, podrás tener un efecto peeling más radiante y luminoso por más tiempo.