Cómo enfrentar las pataletas de tu hijo

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Las pataletas son un comportamiento esperable y predecible en los niños de entre 2 y 4 años, dado que en este período de la vida no tienen la capacidad de calmarse y autorregularse, por lo que necesitan de la mediación del adulto para ir adquiriéndola.

Los niños tienen días buenos y malos, y momentos cambiantes. Todos se portan mal en cierta medida. Son los padres los encargados de la forma en que interpretan las actitudes de su hijo, lo que logrará calmarlo y distraerlo; de lo contrario, si ellos se sienten descalificados y lo ven como “un monstruito”, incrementarán la ansiedad.

Es importante que los padres no se angustien y puedan calmar su hijo, lo que no significa permitirle cualquier cosa. Las pataletas tienden a darse en una etapa de autoafirmación, donde el niño busca cierta autonomía, quiere tener el control, pero desconoce sus limitaciones y tolera de mala forma las restricciones. Muchas veces, la manera de expresar sus sentimientos y vivencias es a través de este tipo de comportamientos, dado que aún no está desarrollada la capacidad para simbolizar y ponerle palabras a las emociones.

Es relevante mencionar que no todas las pataletas son caprichos, muchas veces el niño actúa así por celos, impotencia o porque no tiene palabras para explicar lo que le pasa.

Hechos que pueden causar una pataleta

Finalmente, las rabietas no nacen de la nada. Un niño puede verse conflictuado por:

  • Situaciones frustrantes.
  • Dificultad de los padres para empatizar, contener y lograr un vínculo afectivo con él.
  • Falta de atención.
  • Exceso de actividades y cambios bruscos de rutina.
  • Cansancio / hambre.
  • Ambientes tensionados.
  • Celos por la llegada de un nuevo hermano o hermana.

Es importante tener en cuenta que las pataletas no se pueden evitar. Es la forma que tienen los niños de comunicar sus emociones. Como padres hay que saber manejarlas adecuadamente para que se supriman dentro del proceso normal de desarrollo, y permitir que el niño obtenga los recursos para enfrentar situaciones frustrantes.

9 consejos para enfrentar las pataletas

  1. Es común que el niño tome una actitud desafiante, pero no hay que perder la calma. El rol del adulto es demostrar tranquilidad y seguridad, comprendiendo que la pataleta no es provocada intencionalmente por el niño, sino la única manera de expresar lo que le sucede, su rabia o impotencia. Poco a poco, el niño desarrollará mayor capacidad de verbalizar sus requerimientos o necesidades. También, es importante no enfadarse con él frente a sus pataletas ni castigarlo por ellas, esto solo perpetúa la situación.
  2. No olvidar que tiene entre 2 y 4 años. Hay que explicarle con palabras simples y adecuadas a su edad lo que le está pasando; son los adultos los encargados de ir nombrando lo que puede sentir el niño para que luego él lo identifique por sí mismo. Frases como “sé que tienes rabia por no poder jugar ahora y eso es lo que te hace reaccionar así, pero si descansas, mañana podremos jugar mucho juntos”, pueden ser efectivas.
  3. Evitar los gritos y agresiones, ya que estas acciones proyectan descontrol de parte del adulto y solo generan más problemas para mantener el control de la situación, angustiando al niño por no poder descansar en una figura de autoridad y seguridad.
  4. Dejar que el niño se exprese, ya que muchas veces necesita tiempo para darse cuenta de que lo que le pasa y, a veces, no lo sabe. Evitar frases como “no llores” “no pasa nada”, “no es para tanto”, dado que así estamos negando lo que el niño siente. Más bien debemos tranquilizarlo: “sé que eso te asusta, pronto comprenderás que no hay peligro, pero nos tienes a nosotros”.
  5. Muchas veces, el niño hace pataleta cuando no puede obtener algo que quiere, por eso hay que evitar darle muchas opciones y dejarlo elegir solo entre dos o tres. Un ejemplo claro es a la hora del postre; no hay que permitir que escoja lo que desee, es más probable evitar una pataleta si es que se le pregunta si quiere, por ejemplo, yogur o fruta.
  6. Si se le prohíbe una cosa a cambio, hay que permitir que realice otras. Por ejemplo, no puedes rayar la pared, pero puedes pintar todas las cartulinas que quieras. La idea es dar vuelta la situación, por ejemplo decirle que no puede pintar la pared, pero sí puede juntar muchas cartulinas hasta conseguir el tamaño de la muralla y luego pegarlas encima.
  7. Si es que el niño grita y llora es difícil entender qué quiere, por eso no es el momento de entrar en explicaciones, sino de otorgar calma y no perder la paciencia. Cuando el niño se haya calmado, podemos decirle que de esta manera lo comprendemos mejor y la comunicación se hace más fácil.
  8. Hay que estar atentos a los posibles problemas y escenarios. Un ejemplo es cuando vas de compras al mall. En este escenario, una buena idea es dejar claro desde antes que no se va a comprar nada más que ciertas cosas específicas y una vez en el lugar, puedes dejar que el niño participe en la compra. Al hacerlo partícipe, él sentirá que tiene cierta responsabilidad que debe cumplir, lo que evitará otras tentaciones.
  9. Cambiar de escenario puede ayudar a calmar la pataleta, salir con ellos a un lugar más abierto de donde se encuentran llorando. De esta manera, se puede lograr una distracción y calmar los llantos.

Cuentos infantiles recomendados

Usar cuentos e historias es una efectiva herramienta para calmar o prevenir pataletas. A continuación, hay un listado con los mejores libros de ayuda que se encuentran disponibles en diferentes librerías del país:

  1. Porque Sí: libro de 48 páginas de la autora Agnes Laroche, ideal para cuando los niños se encuentran en la etapa de contestar a todas sus preguntas con un simple “porque sí”.
  2. Hugo Está Enfadado: la autora Silvia Serreli, en 56 páginas ayuda a que tanto los padres como los niños aprendan a manejar la ira que aparece cuando, por ejemplo, no se alcanza un objetivo deseado.
  3. Soy un Dragón: 32 páginas escritas por Thierry Robberecht, ayudan a los niños a entender la furia que pueden llegar a sentir cuando se enfadan.
  4. Te Quiero Tal Como Eres: los autores Tammy Salzano y Ada grey, en 32 páginas, ilustran la importancia del amor incondicional de una madre por su hijo.
  5. Los Celos Vienen y Se Van: en 32 páginas, los autores Meritxell Martí y Xavier Salomó abordan la gestión de las emociones con los hijos.
  6. ¡Vas a Ser el Hermano Mayor!: en 32 páginas, con este libro ayudarás al hermanito mayor a entender lo que pasará cuando nazca el bebé y a darse cuenta de que, pese a que todo resultará diferente, el cambio será mejor.
  7. Seis Historias sobre las Emociones: Sara Agostini, en pequeñas historias ilustradas, ayuda a los niños a conocer y gestionar emociones como el miedo, la vergüenza, los celos o la tristeza.

 

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