La arriesgada aventura de liderar un emprendimiento siendo mujer: Ellas cuentan su experiencia

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El día 19 de noviembre se celebra el Día Internacional de las Mujeres Emprendedoras, instaurado por las Naciones Unidas el 2014 con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre los obstáculos en el entorno empresarial y financiero con los que todavía se topa la mujer a la hora de emprender.

El apoyo al emprendimiento femenino está en el ADN del Centro de Emprendimiento Colbún (CEC). Ellos sólo este año han ayudado a más de 50 mujeres a impulsar sus proyectos, ya sea a través de sus programas de pre incubación, generación de ideas de negocios, postulación de fondos públicos y privados, talleres, capacitaciones, marketing y difusión.

Para Vanessa Verdugo, Directora Centro de Emprendimiento Colbún, el camino del emprendimiento no es fácil y están conscientes de todas las dificultes que conlleva emprender, sobre todo si eres mujer.

“A las dificultades habituales se suma la multiplicidad de roles que cumple la mujer en la sociedad y en la familia, la falta de apoyo familiar, la falta de recursos, el bajo acceso a financiamiento, los estereotipos sociales, entre otros. Como centro de emprendimiento estamos conscientes de esta realidad y es por eso que nos esforzamos por ser el bastón de apoyo que ellas necesitan con servicios gratuitos permanentes de asesoría, capacitación y vinculación a fuentes de financiamiento. Creemos firmemente en la importancia que tiene para la sociedad el empoderamiento de la mujer en temas de emprendimiento”, agrega Vanessa.

Muchas mujeres son una verdadera fuente de inspiración, cuyas iniciativas consiguen transformar su entorno, generando o promoviendo cambios positivos en la sociedad. Otras están cambiando el panorama empresarial, creando negocios y rompiendo la brecha de género. He aquí tres ejemplos de mujeres que inspiran, dan ejemplo e impulsan a otras mujeres que con esfuerzo y dedicación se puede lograr.

Este es el caso de Alejandra Ortiz, creadora de la Cerveza Huequecura, Loreto Navarrete, fundadora de Marina Alimentos y Leticia Zapata, creadora de Brotes Nativos. Todas ellas han recorrido un largo camino para poder tener sus propios negocios.

Para Alejandra Ortiz, fundadora del emprendimiento Cerveza Huequecura en la comuna de Santa Bárbara: “Lo más difícil fue en un inicio poder creerme el cuento, ese temor al rechazo. Pero una vez que empecé de a poco se fue ese miedo y luego vino el proceso de establecerse en un mercado muy competitivo”.

“Creo que el hecho de ser mujer no me ha jugado ningún punto en contra, creo que más allá del género, si el producto que uno ofrece es bueno, va a ser valorado por el cliente y por ende aceptado”, explica Alejandra.

Con mucha más experiencia Leticia Zapata de Brotes Nativos, también del sector precordillerano del Biobio, lleva casi 25 años como emprendedora: “Lo hice desde mi rebeldía, fue mi principal motivación para no seguir tolerando las malas condiciones en las que debía laborar. Dejé atrás mi trabajo, no contar con un contrato, no tener licencia y numerosas irregularidades laborales. Así que me rebelé absolutamente a volver a vivir esa enfermiza y menoscabada realidad, entonces decidí iniciar mi propio negocio”.

Y para Loreto Navarrete, creadora de Marina Alimentos, en la comuna de Coronel, fue un gran cambio dejar de trabajar remunerada con contrato y horario fijo. “No me costó decidirme a emprender, porque mi familia siempre ha trabajado el tema de las algas entonces yo conocía el tema, pero si me costó dejar mi circulo y compañeros de trabajo”.

“Es difícil ser mujer emprendedora porque uno está en la casa y los tiempos se hacen muy cortos, además tienes que ver a los niños, ahora ser psicóloga, amiga y profesora de ellos. Como mujer emprendedora debemos seguir a cargo de la casa igual. No tiene horarios y seguimos trabajando todo el día, es difícil desconectarse, pero mis niños lo agradecen”, agrega Loreto.

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