¿Cuántos “huevitos” comer en Pascua de Resurrección?

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Doctor Pedro Barreda, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife Nutrition, entrega su visión sobre esta celebración tan esperada por los niños. 

Con o sin pandemia, no cabe duda de que la mayoría de los niños espera salir a buscar sus huevitos de chocolate este domingo. Si bien celebrar la Pascua de Resurrección es una tradición del mundo cristiano, con el paso de los años, esto ha trascendido y se ha vuelto una fiesta para todos los pequeños.

La idea de descubrir chocolates escondidos resulta demasiado tentadora para los menores, pero también para los más grandes.  No por nada los chilenos somos los mayores consumidores de chocolate de América Latina, con 2,1 kg per cápita al año, bastante por encima del segundo mayor consumidor, Brasil, con solo 1,3 kg por persona.

Estas cifras coinciden con otro récord. Según la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en Chile el 74,2% de la población adulta tienen sobrepeso y obesidad, ocupando el segundo lugar de su ranking.  Y en el caso de los niños, la cifra alcanza el 45%, porcentaje que supera en un 25% el promedio del resto de los países OCDE .

Teniendo en cuenta esta realidad, de la que poco a poco los chilenos empezamos a ser conscientes ¿cómo lograr el equilibrio entre buena nutrición y la celebración o tradiciones donde la comida es la protagonista?

Para asesorarnos sobre cómo enfrentar esta pascua de resurrección, el doctor Pedro Barreda, pediatra, autor del libro éxito de ventas Olvídese de las Calorías: Coma Sano y Natural, y miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife Nutrition, nos comparte su punto de vista.

“En las recomendaciones pediátricas mundiales existen tres conceptos claves cuando hablamos de nutrición: cantidad, calidad y frecuencia. Pero cuando se trata de ocasiones especiales, de celebración y alegría, como lo es la Pascua de Resurrección, surge el concepto de “excepción” y como tal, ese día, médicos y comunidad general vamos a hacer una salvedad y permitir a los niños comer chocolate “con permiso”. Acá el motivo es juego, felicidad, traducir la expresión del Domingo de Gracia, entonces la indicación nutricional, como indicación, pasa a segundo plano”.

El doctor Barreda recomienda que enfoquemos esta tradición como un evento familiar, de unión y alegría. Que no lo centremos en los chocolates, que estos sean solo el pretexto de una actividad lúdica liderada por los padres, quienes tenemos la misión de crear una expectativa previa y una dinámica de búsqueda entretenida, digna de ser fotografiada y almacenada dentro de los mejores recuerdos de la familia.

“Los niños son ilusión, no son adultos chicos. Primero cree una previa, una historia, cuénteles sobre el conejito, que va a venir a la casa a esconder “huevitos”, así vamos creando la instancia de dos variables, una que es buscar – el niño compite consigo mismo y con los hermanos- y la otra encontrar”.

“Más que la fiesta del chocolate es la fiesta de la familia, el motivo, la alegría, la competencia, el buscar, encontrar, lo lúdico, celebrar”. 

¿Cuánto chocolate?

El médico experto en nutrición dice que desde un punto de vista médico no tiene capacidad para restringir un momento de fiesta y excepción, sin embargo, aconseja a los padres comprar huevos pequeños. Que no sea el tamaño de estos los que motive la búsqueda, por el contrario, que sean los colores, la cantidad, ideal no más de 8 a 10 huevitos chicos por niño más un conejito como premio mayor de esta competencia familiar.

Respecto de la calidad, no hay mucho donde seleccionar por parte de los padres. No hay huevos altos en cacao, porque es amargo y no es muy bien aceptado por los menores, pero sí existe el tamaño. Entonces aquí sí hay una variable donde podemos interceder, dice el doctor Pedro Barreda. “Los adultos tenemos el concepto del tamaño, entre más grande mejor. Pero a los niños podemos ofrecerles un juego donde la búsqueda, el encuentro y la cantidad son lo importante y no el tamaño. Si lo homologamos con un cumpleaños, puede comer torta, pero no la torta entera”.

Otras recomendaciones, es esconder en lugares accesibles para los niños e ir haciendo un “pozo común” entre todos los hermanos, que la mamá puede administrar y compartir en distintos momentos del día con la familia. Barreda asegura que los pequeños están más interesados en la búsqueda y el juego, que en comer chocolates propiamente tal. También, también cree que es una buena idea -en la medida de lo posible- que los niños no vean los sellos “altos en” de los chocolates, porque les puede resultar contradictorio con lo que se les vienen enseñando desde que se instauró la ley de etiquetados en nuestro país.

Finalmente, el médico especialista de Herbalife Nutrition recuerda que en los niños no hay ningún alimento prohibido, sino que lo prohibido es cantidad, calidad y frecuencia. Y en eso, los padres debemos ser el primer ejemplo para nuestros hijos.

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