Con más de un siglo de expertise en joyerías a su nombre, Casa Barros invita a redescubrir el poder narrativo de dos gemas que protagonizan sus creaciones más codiciadas: la aguamarina y la tanzanita.
“Cada piedra guarda un relato que trasciende la estética; nuestra labor consiste en convertir esa tradición simbólica en un objeto contemporáneo”, afirma Amalia Barros, Directora Creativa de la marca.
La joyería es, ante todo, narrativa. “Antes de trazar una línea sobre el papel necesitamos saber qué emoción va a transmitir la piedra. Diseñamos la arquitectura de la joya para amplificar ese relato”, agrega Barros.
La tanzanita, de un azul violáceo es una piedra preciosa conocida por su vibrante color y se asocia con la transformación, la espiritualidad y la comunicación. También se le atribuyen propiedades de calma, buenas energías y la elevación de la conciencia.
En el atelier de Casa Barros, cada tanzanita se estudia bajo lupa para evaluar su color, pureza y corte. “Una tanzanita impecable se convierte en el centro de gravedad de cualquier pieza; todos los demás elementos giran a su alrededor”, comenta la Directora Creativa.
Por su parte, la aguamarina tiñe de brillos turquesa anillos y collares. Esta piedra, asociada a la calma de los mares y a la buena fortuna de los viajeros desde la época romana, promete claridad de pensamiento y un aire de libertad que se balancea con cada movimiento. “Buscamos que la aguamarina respire, que parezca flotar sobre la piel”, cuenta Barros.
Estas piezas, selladas con certificación, consolidan la búsqueda constante de Casa Barros por fusionar la artesanía tradicional con una visión de lujo.
Para obtener más información sobre Casa Barros, visita el sitio web oficial https://casabarros.cl/ y su Instagram @casabarroschile.





