Por Valentina Vera, una de las organizadoras del Santiago Wedding Summit.
El mes de las fiestas patrias no solo marca la llegada de la primavera y el cambio de clima; también inaugura una de las temporadas más esperadas para quienes soñamos, planificamos y vivimos las celebraciones afectivas. Con la naturaleza desplegando sus colores más intensos, los valles floreciendo y los cielos despejados que regalan atardeceres únicos, nuestro país se transforma en un escenario privilegiado para bodas y experiencias románticas.
Este 2025 tuve el honor de recibir el reconocimiento como Mejor Destination Wedding Planner de Latinoamérica en la 6ta edición de los Latin American Wedding Awards. Un premio que pertenece a Chile, porque son precisamente nuestros paisajes, hospitalidad y cultura los que despiertan el interés de parejas de todo el continente y el mundo, que desde esta época del año miran a nuestro país como el lugar donde hacer realidad su historia de amor.
Desde la inmensidad del desierto de Atacama hasta la magia de la Patagonia, nuestro territorio ofrece postales que no requieren filtros ni artificios. Cada destino guarda una identidad propia que se convierte en protagonista de ceremonias íntimas, bodas multitudinarias o escapadas románticas. Esa diversidad es lo que nos distingue frente a otros países de la región.
El desafío que nos une como industria es seguir proyectando esta riqueza al mundo, trabajando en conjunto con el sector público y privado para consolidar una vitrina internacional sólida y sostenible.





