Desde Coquiao, Ancud, el emprendimiento Almaluna rescata la pureza del agua de Chiloé para crear aguas alcalinas y saborizadas sin químicos, combinando tradición, ciencia y un profundo sentido familiar que busca promover hábitos saludables en las personas.
Desde el sector rural de Coquiao, en Ancud, donde la lluvia es parte del paisaje cotidiano y los manantiales han acompañado por generaciones la vida isleña, nace Alma Luna, un emprendimiento que convierte el agua en una experiencia sensorial, emocional y profundamente territorial.
La iniciativa fue creada por Jessenia Knopke, fundadora de Aguas Almaluna, junto a su socio Hardy Chávez, quienes decidieron cambiar sus vidas profesionales —ella académica y directora de carrera, él encargado zonal en una empresa eléctrica— para volver a Chiloé y construir un proyecto familiar.
“La génesis tiene que ver con hacer familia. Queríamos tiempo con nuestros hijos y algo que nos conectara con nuestras raíces”, explica Knopke.
Así, en 2024 comenzaron a investigar el valor del agua en la isla. Descubrieron que antiguamente era considerada el “oro de Chiloé”, y hoy —en un contexto global de salud y bienestar— su valor vuelve a tomar protagonismo.
Agua natural, alcalina y con intención
Almaluna produce agua alcalina y saborizada elaborada con ingredientes 100% naturales, sin preservantes ni químicos. Cada lote se trabaja mediante procesos controlados tecnológicamente para asegurar pureza y estabilidad, pero manteniendo un sello artesanal y espiritual.
Antes de iniciar la producción, el agua es “intencionada”, un ritual simbólico para sus creadores. Incluso algunas preparaciones se realizan durante noches de luna llena, inspiración directa del nombre de la marca.
“No es solo un proceso comercial, también es emocional. Almaluna refleja una historia ancestral y la recuperación de tradiciones a través de la innovación”.
Actualmente cuentan con más de 25 recetas desarrolladas, de las cuales 7 sabores ya están en circulación y próximamente sumarán uno nuevo. El producto tiene una duración de 15 días una vez abierto, precisamente porque no contiene conservantes.
Un aporte a la salud y hábitos familiares
El emprendimiento busca fomentar la hidratación saludable, especialmente en niños y familias que consumían bebidas gaseosas.
Según testimonios recopilados por la marca, muchas familias han reemplazado bebidas azucaradas por estas aguas saborizadas. También promueven el consumo de agua alcalina, que ayuda a hidratar más rápido y disminuir la inflamación corporal.
“Hay personas a quienes les cuesta tomar agua. Al saborizarla naturalmente se acerca más al hábito cotidiano sin perder su categoría de agua”.
Emprender desde Chiloé
Desarrollar el proyecto en la isla ha significado desafíos logísticos y burocráticos, pero para sus fundadores era fundamental hacerlo en el antiguo campo familiar.
Coquiao —cuyo significado remite a “agua de manantial”— alberga la planta productiva donde utilizan materias primas nacionales y proyectan, en el futuro, trabajar con ingredientes propios del archipiélago. “Podríamos haberlo hecho en otro lugar, pero hacerlo aquí tiene un sentido profundo”, añade.
Proyección
El objetivo es posicionar el producto a nivel nacional —e incluso internacional— destacando la pureza del agua de Chiloé, cuyo origen principal proviene de la lluvia.
Gracias a una planta con monitoreo digital que controla temperatura, acidez y partículas por millón, cada botella mantiene estándares constantes de calidad.
“Confiamos en que mucha gente va a conocer Almaluna y va a valorar un agua natural, consciente y de origen”.
Redes sociales:
Instagram https://www.instagram.com/aguasalmaluna/
TikTok y Facebook: Agua Almaluna







