Desde su apertura, este espacio ha apostado por la coherencia entre música, gastronomía y coctelería. Así, en su segundo aniversario reafirma el éxito de esta propuesta y su capacidad de ofrecer experiencias únicas en la escena nocturna de Santiago.
Backroom conmemoró sus dos años de operación, con invitados especiales, música en vivo, DJ, y todo acompañado con lo mejor de su gastronomía y coctelería de autor. Con una inversión 100% extranjera y un enfoque cultural, Backroom -bar de autor liderado por Nick Baranov– consolidó su presencia en la noche santiaguina al celebrar este hito, reafirmando su rol como impulsor de tendencias en gastronomía, coctelería y música de alto nivel.
“Han sido dos años de aprendizaje, de desafíos y de mucho trabajo detrás de cada noche. Pero hoy estamos acá más fuertes que nunca con la misma pasión del primer día. Gracias por acompañarnos, por elegirnos y por ser parte fundamental de este camino”, comentó emocionado Nick Baranov.
Desde su apertura en Nueva Providencia, Backroom propuso un concepto poco habitual para la escena nocturna local: un bar con identidad de club de jazz, carta gastronómica de temporada y una barra enfocada en técnica, relato y coherencia conceptual.
Gastronomía y barra: un relato coherente
La propuesta gastronómica de temporada, del chef Alejandro Zamora, acompaña esta experiencia sonora con platos pensados para compartir, priorizando sabores equilibrados y técnicas cuidadas. Cada creación dialoga con la barra y con la música, reforzando la narrativa del espacio: un relato sensorial completo en el que cada elemento potencia al otro.
La barra, liderada por Sergio Ancarola, complementa esta tríada. Con una selección de clásicos reinterpretados y cócteles de autor, busca contar historias que acompañen tanto la música como los platos, cerrando el círculo de la experiencia. Cada detalle —desde la preparación hasta la presentación— está pensado para mantener coherencia con el concepto.
Curaduría sonora con sello propio
En Backroom, la música no acompaña: estructura la experiencia. La programación permanente de jazz y músicos afines combina proyectos locales e invitados internacionales, presentándose en un espacio diseñado y sonorizado profesionalmente para formatos íntimos, permitiendo al público escuchar cada matiz de los músicos sin perder cercanía.
“Como curador de Backroom, ha sido una experiencia increíble poder armar la programación, donde la prioridad ha sido -desde el inicio- contar con un espacio full equipado para proporcionar un espectáculo de alto nivel”, explica “Crespo”, actual bajista de Ángel Parra Trío.
Por su parte, el pianista Ariel Pino comenta: “Backroom se destaca por su buen sonido, resultado de una gran preocupación desde la creación del local. Destacaría que en el segundo espacio se transmite el concierto a un volumen apto para conversar, mientras que en el primer espacio puedes sumergirte en el show en vivo”.
“En Backroom el público escucha, aplaude y participa. Ojalá siga por muchos años este lugar, que ya forma parte del Jazz nacional”, agrega Marco Reyes, contrabajista.
Dos años de consolidación en un mercado desafiante
Cumplir dos años en el rubro gastronómico chileno no es menor. Altos costos operativos, cambios en hábitos de consumo y una competencia intensa hacen que muchos proyectos no logren sostenerse. En ese contexto, Backroom se consolida como un ejemplo de emprendimiento internacional que apuesta por identidad, calidad y diferenciación cultural.
Finalmente, el fundador de Backroom agradeció el apoyo de Pernod Ricard, Mumm Chile, Chivas Regal, Beefeater Gin, Jameson Chile, Emiliana Organic y Tamango Brebajes, que fueron fundamentales para que este festejo fuera todo un éxito.





