Lambayeque y La Libertad configuran un circuito accesible y bien conectado desde Chile, que permite conocer en pocos días la riqueza del norte peruano.
Durante Semana Santa —entre el 30 de marzo y el 5 de abril— el norte del Perú se perfila como una alternativa especialmente atractiva para una escapada breve desde Chile, con foco en las regiones de Lambayeque y La Libertad, donde la historia, la gastronomía y las tradiciones adquieren un carácter particular en estas fechas.
La conectividad facilita el viaje: existen vuelos directos desde Santiago a Trujillo, capital de La Libertad (aprox. 4 horas) y a Lima (3,5 horas), con conexiones ágiles hacia Chiclayo, capital de Lambayeque. En este contexto, cobra relevancia La Ruta de León un recorrido turístico que sigue las huellas del Papa León XIV—antes cardenal Robert Prevost—, quien desarrolló gran parte de su labor pastoral en el norte de Perú. Más allá de lo religioso, esta propuesta ofrece una forma de recorrer ciudades, iglesias y atractivos culturales de estas dos regiones norteñas, permitiendo descubrir estos territorios a través de su historia reciente y pasado milenario.
Esta ruta turística puede iniciarse en La Libertad, región peruana donde el pontífice vivió durante más de una década. El circuito incluye recintos como la parroquia Nuestra Señora de Montserrat y el Arzobispado de Trujillo, ubicado en plena plaza de armas de la ciudad. El centro histórico de Trujillo invita a seguir el recorrido en su catedral, y a caminar por sus calles y casonas coloniales que deslumbran por su belleza y buen estado de conservación.
Cerca también se encuentra Chan Chan, la ciudad de adobe más grande de América precolombina que fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Otro atractivo imperdible es el balneario de Huanchaco, que ofrece una de las postales más icónicas de la costa peruana, donde pescadores aún navegan sobre tradicionales caballitos de totora.
La Ruta de León puede seguir rumbo al norte, en Lambayeque, donde el Papa se desempeñó como obispo de la ciudad de Chiclayo durante ocho años. Uno de los principales atractivos de este recorrido es la Iglesia Santa María Catedral de Chiclayo, donde el sumo pontífice ofició innumerables misas. La ruta también incluye iglesias como la de Santa Lucía de Ferreñafe y la de San Pedro de Monsefú, edificaciones de colores vivos que datan de la época colonial.
Dos paradas infaltables en este recorrido son las Pirámides de Túcume y el Museo Tumbas Reales de Sipán, que resguarda los tesoros del Señor de Sipán, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de América. A ello se suma una gastronomía con identidad marcada, donde platos como el arroz con pato y el seco de cabrito reflejan una tradición culinaria profundamente arraigada. Y no se puede dejar de probar el King Kong del Papa, una versión especial de su famoso dulce que se ha convertido en una curiosidad para los viajeros.
En este circuito, la historia milenaria, la arquitectura, la vida local y la gastronomía se entrelazan de manera natural, configurando un recorrido diverso y accesible para quienes buscan viajar sin alejarse demasiado.





