El primer «Barómetro de la Depilación en Chile» muestra que ocho de cada 10 personas han integrado este hábito en su rutina de cuidado personal, situándose en el podio de sus prioridades de belleza, casi al mismo nivel que la salud dental o el cuidado de la piel.
La relación de los chilenos con su cuerpo y el vello corporal ha experimentado una transformación profunda en la última década. Lo que históricamente se gestionó bajo una lógica reactiva y de último minuto, hoy se ha integrado de forma estructural en las rutinas de cuidado personal. Así lo confirma el primer «Barómetro de la Depilación en Chile», un estudio integral que revela cómo este hábito ha dejado de ser una simple transacción estética para convertirse en una decisión de bienestar y calidad de vida.
El estudio, realizado por la Clínica Belenus (referente en el país en depilación láser y cuidado de la piel) en conjunto con la consultora especializada en marketing La Vulca, contempló una muestra de más de 1000 personas de todo el país con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la industria y analizar los hábitos de la población para comprender cómo ha evolucionado esta práctica en la sociedad chilena.
El informe destaca que la depilación es una realidad transversal en el país: 8 de cada 10 chilenos declaran haberse depilado o rasurado alguna vez, una cifra que demuestra la normalización de esta práctica en la sociedad. Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes es la temprana edad con la que se inicia este vínculo. Si bien el promedio histórico de inicio se sitúa en los 15 años, el estudio revela un cambio generacional crítico: en las generaciones más jóvenes, la edad de inicio ha bajado a los 13 años, lo que implica que conviven con este hábito durante gran parte de su vida adulta, destinando tiempo, recursos y atención constante a esta tarea.
Del estándar estético al bienestar personal
Aunque la asociación cultural entre no tener vello y el atractivo físico sigue siendo muy fuerte (el 70% de los encuestados lo prefiere), la motivación principal para depilarse está evolucionando. Según el Barómetro, la depilación se ha posicionado firmemente en el Top 3 de las prioridades de belleza y cuidado de los chilenos, ubicándose sólo detrás de la salud dental y el cuidado de la piel.
“Este estudio es muy revelador no sólo porque nos muestra datos sobre el consumo, sino también sobre un cambio de mentalidad con respecto a la depilación. Hoy las personas buscan soluciones definitivas, que les hagan bien y les aporten a su bienestar integral. Ya no se trata solo de pelos y verse bien, sino de que la depilación pasa a ser parte de un ritual de higiene y bienestar”, aseguró María José Dvash, Gerente de Marketing e e-Commerce de Clínica Belenus.
Este ascenso en la escala de prioridades responde a una nueva autopercepción. Ya no se trata solo de «encajar» en un canon visual, sino de alcanzar un estado de comodidad personal. Las principales motivaciones que hoy impulsan a los chilenos a depilarse son la sensación de limpieza, la comodidad cotidiana y el bienestar personal, factores que impactan directamente en la confianza con la que las personas enfrentan su día a día.
Según el reciente Barómetro, aunque los métodos tradicionales como la máquina eléctrica (62%) y la cera (33%) aún lideran el mercado, se detecta un cansancio generalizado hacia estas soluciones temporales. La tendencia actual migra hacia la profesionalización, buscando resultados que optimicen el tiempo y protejan la salud cutánea.
En este escenario, la depilación láser se posiciona como una evolución natural más que como un lujo. Quienes optan por esta tecnología priorizan la durabilidad de los resultados (60%) y una mejora sustancial en la piel, eliminando la irritación propia de los métodos convencionales. Así, esta evolución marca el abandono de las «soluciones parche»: un 46% de los encuestados planea adoptar tecnologías de depilación definitiva.





