El joven jinete Clemente Maroto se prepara para competir en uno de los torneos juveniles más exigentes del continente. Sin apoyo estatal ni federativo, su familia impulsa una campaña para reunir $30 millones que permitan sostener su preparación y llegar en óptimas condiciones a la cita internacional que se disputará en Chile en octubre próximo.

En un país donde el talento deportivo muchas veces avanza más rápido que el respaldo económico, la historia de Clemente Maroto comienza a instalar una pregunta incómoda: ¿Cuántos deportistas con proyección internacional quedan en el camino por falta de recursos?

A sus cortos 16 años, Clemente ya es parte de la élite juvenil del salto ecuestre en Chile. Clasificado al Campeonato Americano de Salto -uno de los torneos más relevantes del calendario continental, avalado por la Federación Ecuestre Internacional (FEI)-  el joven jinete competirá en la categoría Pre Junior enfrentando a los mejores exponentes de América. Su objetivo es claro: “Quiero buscar el oro y dejar en alto la bandera de Chile”, afirma. Sin embargo,  detrás de esa aspiración hay una realidad menos visible: el alto costo de sostener una carrera en la equitación de alto rendimiento.

Un talento que avanza contra la corriente

Clemente no llegó por casualidad a esta instancia. En 2024, logró posicionarse en el primer lugar del circuito Children junto a su caballo anterior, consolidando una progresión deportiva que hoy lo tiene compitiendo en alturas acordes a su categoría, algo que —según él mismo reconoce— no esperaba alcanzar en tan poco tiempo.

El proceso, sin embargo, no ha estado exento de dificultades. Uno de los momentos más complejos fue el cambio de caballo, una transición clave en este deporte. “Mi caballo actual, Greatstyle, es un caballo con carácter, muy exigente, que hay que saber manejar. Adaptarme fue un desafío importante”, explica. Hoy, ese desafío se ha transformado en una de sus mayores fortalezas.

El binomio: una relación clave para competir

Greatstyle JL, un ejemplar joven de ocho años (cruce entre silla francés y zangersheide), es mucho más que un compañero de competencia. En el salto ecuestre, la relación entre jinete y caballo es determinante, y en este caso, ha sido clave en la rápida evolución del deportista. “Han construido una relación increíble en muy poco tiempo. Hay confianza, respeto y un vínculo que se nota en la pista”, cuenta su madre, Camila Maroto.

El caballo, además, requiere un nivel de cuidado integral que incluye desde alimentación especializada y controles veterinarios constantes, hasta fisioterapia, herraje y equipamiento técnico.

Es un trabajo diario donde cada detalle influye directamente en su rendimiento”, concluye.

El costo de perseguir un sueño

Practicar equitación a nivel competitivo en Chile implica una inversión mensual que puede superar los $3 millones de pesos. Solo en alimentación, establo, suplementos y cuidados básicos del caballo, los costos son elevados y permanentes. A esto se suman entrenamientos, inscripciones, traslados, equipamiento (que se desgasta con rapidez) y gastos asociados a competencias.

Para llegar en condiciones óptimas al Sudamericano, la familia de Clemente estima que necesita reunir alrededor de $30 millones. “Nos hemos organizado para preparar todo dentro de Chile y no elevar aún más los costos. Aun así, es un desafío económico enorme”, explican desde el núcleo más íntimo.

Sin apoyo, pero con convicción

A diferencia de otros deportes, la equitación arrastra un estigma que muchas veces invisibiliza realidades como la de Clemente. “Existe la idea de que quienes practican este deporte tienen recursos, y no siempre es así. Nosotros no hemos recibido apoyo estatal ni federativo”, afirma su madre.

El esfuerzo ha sido completamente familiar, reorganizando prioridades y sosteniendo el proyecto con convicción.

“Es un camino intenso, pero profundamente bonito. No es solo acompañarlo a competir, es estar en cada entrenamiento, en cada frustración y en cada logro”, agrega.

Competir en casa: una oportunidad y una deuda

El hecho de que el campeonato se realice en Chile abre una oportunidad única para Clemente, tanto en lo deportivo como en lo emocional. Sin embargo, también deja en evidencia una realidad estructural.

El Campeonato Americano de Salto no solo reúne a los mejores jinetes jóvenes del continente, sino que también funciona como una plataforma hacia el alto rendimiento. De este tipo de instancias han surgido deportistas que luego compiten en Juegos Panamericanos, Copas del Mundo e incluso Juegos Olímpicos. Para Clemente, este torneo no es solo una meta inmediata, sino un paso clave en su proyección deportiva.

Un llamado abierto

Con el tiempo corriendo hacia octubre, la familia de Clemente Maroto hoy busca apoyo de empresas, instituciones y personas que quieran ser parte de este desafío.

Porque detrás de cada salto, no solo hay técnica y entrenamiento, sino también una historia de esfuerzo silencioso.

Para ver temas de auspicios o aportes se pueden comunicar al correo: cmarotobombardiere@gmail.com