La evidencia científica muestra que la vacunación contra virus respiratorios como la influenza y el virus respiratorio sincicial (VRS) no solo previene infecciones graves, sino que también reduce el riesgo de eventos cardiovasculares como infartos, hospitalizaciones y descompensaciones cardíacas, especialmente en personas con enfermedades del corazón.

Con la llegada del invierno, también comienza la temporada de mayor circulación de virus respiratorios. Entre ellos destacan la influenza y el virus respiratorio sincicial (VRS), dos patógenos que cada año generan una importante carga de enfermedad a nivel mundial. Además de los conocidos efectos respiratorios, la evidencia científica ha demostrado que estas infecciones también pueden desencadenar complicaciones cardiovasculares graves, como infartos o descompensaciones de insuficiencia cardíaca.

La influenza, por ejemplo, es una enfermedad respiratoria aguda causada por virus que infectan el sistema respiratorio. A nivel global se estima que cada año se producen entre 3 y 5 millones de casos graves que requieren hospitalización, y entre 290.000 y 650.000 muertes durante cada temporada. Los virus influenza A y B son los principales responsables de epidemias y pandemias debido a su alta circulación y capacidad de generar enfermedad severa.

En Chile, la circulación de virus respiratorios también muestra una alta actividad durante el invierno. Según el último informe del Instituto de Salud Pública (ISP), de 3.829 muestras analizadas en centros centinela, el 52% resultó positivo para virus respiratorios. La influenza A fue la más frecuente con 774 casos (35,2%), seguida por rinovirus (26,1%), parainfluenza (12,3%), metapneumovirus (7,8%), adenovirus (5,7%) y Covid-19 (5,4%).

En paralelo, el Virus Respiratorio Sincicial (VRS) continúa siendo uno de los patógenos predominantes en la circulación viral. De acuerdo con el Ministerio de Salud, este virus representó el 34,6% de los casos detectados durante una de las semanas epidemiológicas recientes, con una positividad global cercana al 39,2% de las muestras analizadas.

Frente a este escenario, especialistas destacan el rol de la vacunación no solo para prevenir infecciones respiratorias, sino también para reducir complicaciones cardiovasculares.

“El vínculo entre infecciones respiratorias y eventos cardiovasculares está ampliamente documentado. La inflamación sistémica que provocan estos virus puede desestabilizar las placas ateroscleróticas y desencadenar infartos o descompensaciones cardíacas.  La infección puede elevar la presión arterial, causar inflamación vascular y aumentar la probabilidad de formar coágulos. Esto aumente el riesgo de sufrir Infartos de miocardio, insuficiencia cardíaca (o descompensación de una ya existente) y rrritmias como la fibrilación auricular. Por eso, la vacunación contra influenza debe considerarse una herramienta fundamental dentro del manejo integral de los pacientes con enfermedad cardiovascular”, señala el Dr. Jorge Jalil, presidente de la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (SOCHICAR).

En términos generales, distintos estudios estiman que la vacunación contra la influenza puede reducir el riesgo de eventos cardiovasculares adversos hasta en un 45%, disminuir la mortalidad cardiovascular hasta en un 41% y reducir significativamente las hospitalizaciones por causas cardíacas. Estos beneficios son comparables con intervenciones clásicas de prevención cardiovascular, como dejar de fumar o el uso de estatinas.

“La vacunación anual contra la influenza está recomendada para todas las personas mayores de seis meses, especialmente adultos mayores, pacientes con enfermedades cardiovasculares y otros grupos de riesgo. En el caso del virus respiratorio sincicial, la inmunización está indicada en personas mayores de 75 años, mujeres embarazadas y pacientes con alto riesgo de desarrollar una infección grave (pacientes con cardiovasculares, enfermedades pulmonares crónicas, diabetes o sistemas inmunitarios debilitados)” advierte el Dr. Jalil.

En un contexto de alta circulación viral durante el invierno, los expertos coinciden en que la vacunación constituye una estrategia clave no solo para prevenir infecciones respiratorias, sino también para proteger la salud cardiovascular y reducir el impacto del invierno en los sistemas de salud.