La convivencia escolar se ha convertido en uno de los principales desafíos para las comunidades educativas. Frente a este escenario, expertos de Aptus, corporación sin fines de lucro dedicada a mejorar la calidad de la educación en colegios vulnerables, enfatizan la urgencia de redireccionar nuestra mirada desde lo reactivo —centrado en responder a los conflictos— hacia una convivencia preventiva, formativa y sostenida en el tiempo, alineado a la ley 21.809 publicada el 2025.
“Las escuelas necesitan construir intencionadamente relaciones sanas, normas claras y ambientes seguros, porque la convivencia positiva también se enseña; igual que a sumar y restar”, explica Rosario Montes, especialista en formación socioemocional y convivencia escolar de Aptus.
A partir de una exhaustiva revisión bibliográfica, la evidencia muestra que estas son las cinco claves fundamentales para fortalecer la convivencia escolar:
- Definir claramente la visión y las conductas que se quieren promover.
- Construir relaciones positivas de manera intencionada.
- Enseñar explícitamente los comportamientos esperados.
- Generar espacios seguros, organizados y predecibles.
- Modelar con el ejemplo desde el rol de los adultos.
Desde Aptus se impulsan distintas iniciativas de acompañamiento, formación y asesoría orientadas a fortalecer la convivencia escolar y promover ambientes propicios para el aprendizaje. Desde la institución destacan que avanzar en este ámbito no solo favorece el bienestar de los profesores y comunidades educativas, sino que también impacta directamente en los aprendizajes y en la construcción de escuelas más conectadas y seguras.
«La prevención permite construir culturas escolares más sólidas y ambientes que favorecen tanto el aprendizaje académico como la formación de los estudiantes” concluye Montes.





