La startup chilena invertirá más de US$500 mil en 2026 para continuar escalando su tecnología y profundizar su impacto en eficiencia clínica -con menos días de hospitalización y mayor autonomía en la gestión del cuidado-, avanzando desde esquemas reactivos hacia enfoques preventivos, en un contexto donde el envejecimiento poblacional impulsa la necesidad de soluciones más eficientes y sostenibles para el sistema de salud.

Una reducción de hasta 40% en las visitas a servicios de urgencia en personas mayores con necesidad de cuidado, junto con un 28% de hospitalizaciones evitadas y una disminución del 22% en el gasto total en salud. Esos son algunos de los resultados de SITU Care, startup chilena enfocada en la atención domiciliaria de adultos mayores, tras incorporar inteligencia artificial al seguimiento y gestión en el hogar.

El sistema se basa en su capacidad de anticipación. A partir de registros de cuidadores, familiares o del entorno cercano, la plataforma procesa información en tiempo real, detecta patrones y prioriza alertas clínicas, lo que permite intervenir antes de que situaciones de baja complejidad evolucionen a eventos críticos. En un mes habitual, se reciben más de 700 notas de seguimiento, resolviendo el 72% de forma autónoma, mientras que del resto de las notas, el 98% fue gestionado por una enfermera geriátrica en menos de una hora.

Cabe señalar que SITU Care opera bajo el concepto de Ageing in Place, que promueve el envejecimiento en el hogar con apoyo profesional. En línea con este modelo, actualmente la compañía atiende cerca de 400 familias al mes, con más del 60% de usuarios recurrentes, lo que refleja la continuidad que requieren estos procesos.

Para hacerlo posible, integra prestaciones médicas tales como geriatría; enfermería; kinesiología y terapia ocupacional, con servicios no clínicos, entre ellos cuidadores, acompañamiento y adecuaciones del entorno, todos coordinados a través de una plataforma tecnológica. En este esquema, la figura de la gestora de casos -una enfermera geriátrica-, cumple un rol central al articular las intervenciones y apoyar a las familias en la toma de decisiones.

“A través de la inteligencia artificial logramos que quienes están a cargo del acompañamiento puedan actuar a tiempo, antes de que un problema menor se convierta en una crisis. No esperamos a que algo salga mal. Pensamos esta solución respondiendo al contexto de que el envejecimiento de la población y la presión sobre el sistema de salud están obligando a repensar el cuidado a largo plazo. En ese escenario, la inteligencia artificial es clave para avanzar desde modelos reactivos hacia esquemas preventivos”, explica Nicolás de la Carrera, CEO y cofundador de SITU.

Este avance se alinea con una tendencia internacional. Países como Corea del Sur ya incorporan inteligencia artificial en la atención de adultos mayores, con aplicaciones orientadas tanto al acompañamiento como a la detección temprana de riesgos. En Chile, este desarrollo comienza a consolidarse con un énfasis en la prevención clínica y la gestión en el hogar, donde SITU se posiciona como uno de los actores pioneros.

Como parte de su próxima etapa, la compañía anunció una inversión superior a US$500 mil durante 2026 para fortalecer sus herramientas tecnológicas y escalar su operación. Este crecimiento considera la expansión a nuevas regiones del país, con el objetivo de facilitar el acceso a este tipo de soluciones.

En ese escenario, Nicolás de la Carrera señala que el principal desafío será mantener la capacidad de anticipación del sistema. “Nuestro objetivo es llevar esta solución a más familias sin perder calidad ni capacidad de respuesta, asegurando una gestión más oportuna y coordinada”, afirma.

El ejecutivo concluye que “es clave avanzar hacia un enfoque más preventivo, donde la atención no dependa de reaccionar ante una crisis, sino de anticiparse. La combinación entre atención domiciliaria, coordinación clínica y tecnología será fundamental. Este es un desafío país: avanzar hacia modelos más eficientes no es solo una oportunidad, sino una necesidad para la sostenibilidad del sistema de salud”.