Desde unos autos chocadores en los años 70 hasta convertirse en un referente urbano, el Parque de Diversiones ha marcado a generaciones completas de santiaguinos.

La historia de Fantasilandia comenzó en un contexto donde las alternativas recreativas eran limitadas en la capital. A partir de una iniciativa basada en atracciones mecánicas simples, el proyecto fue tomando forma hasta concretar la inauguración oficial del parque en 1978. Desde entonces, el recinto inició un proceso de crecimiento progresivo que marcó su desarrollo posterior.

Con el paso de los años, Fantasilandia incorporó nuevas atracciones, servicios y áreas temáticas, ampliando su oferta y su público objetivo. Este crecimiento permitió transformar la visita al parque en una experiencia de jornada completa, posicionándolo como el principal parque de diversiones en Santiago y más relevante del país.

Fantasilandia ha evolucionado junto con la ciudad. Hoy recibimos a personas que vienen por primera vez, otras que regresan después de décadas, y también, a quienes nos visitan constantemente”, señala Cristián Ivovich, gerente comercial de Fantasilandia.

Un espacio con valor emocional para varias generaciones

Más allá de su infraestructura, Fantasilandia se ha integrado al imaginario colectivo de la ciudad. Paseos escolares, fiestas de Navidad para empresas, visitas familiares y celebraciones personales forman parte de la experiencia asociada al parque, que ha acompañado a distintas generaciones de santiaguinos.

Vigencia y renovación en el entretenimiento urbano

A más de cuatro décadas de su apertura, Fantasilandia mantiene su vigencia mediante un equilibrio entre tradición y renovación, conservando elementos reconocibles de su identidad mientras actualiza su oferta de entretención y gastronomía, pasando de 1 local de alimentación a más de 26 locales. Esta combinación le ha permitido sostener su rol como referente del entretenimiento urbano en Santiago.

Para conocer precios y horarios de funcionamiento, ingresar a www.fantasilandia.cl