Expertos advierten que la baja adherencia y la desinformación siguen frenando una de las principales herramientas de prevención en salud.

Vacunarse suele asociarse a la infancia, pero en la adultez esa práctica muchas veces se deja de lado. Hoy, una parte importante de la población adulta en Chile no tiene su esquema de vacunación al día, lo que aumenta el riesgo de contraer enfermedades que sí se pueden prevenir.

Este escenario cobra especial relevancia en el contexto de la campaña de vacunación 2026 impulsada por el Ministerio de Salud, que comenzó de manera anticipada el 1 de marzo con el objetivo de proteger a la población antes de los meses de mayor circulación de virus respiratorios.

Sin embargo, pese a los más de 1.800 puntos de vacunación a nivel nacional, la adherencia sigue siendo baja. Según datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, a la primera quincena de abril de 2026, la cobertura en personas mayores de 60 años alcanzó solo un 44,6%, lo que da cuenta de un rezago importante en uno de los principales grupos de riesgo, justamente en la antesala del invierno.

“Chile logró eliminar enfermedades como el sarampión o la rubéola gracias a la vacunación, pero hoy vemos un retroceso impulsado por temores infundados que se han instalado en la población”, explica el Dr. Rubén Muñoz-Rocha, infectólogo y jefe de Infectología de Clínica Bupa Reñaca.

De acuerdo con el especialista, una de las principales barreras es la desinformación. “Muchas personas creen que las vacunas pueden generar efectos adversos graves o que no son necesarias en la adultez, lo que no es correcto. Las vacunas son seguras, están ampliamente estudiadas y siguen siendo una de las herramientas más efectivas para prevenir enfermedades y sus complicaciones”, enfatiza.

Enfermedades que sí se pueden prevenir

En adultos, la vacunación es una herramienta clave para prevenir infecciones que siguen presentes en la vida cotidiana, especialmente en personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados. No estar al día con las vacunas aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones como neumonía o meningitis.

Pacientes con asma, EPOC, insuficiencia cardíaca, enfermedades hepáticas o inmunodeficiencias tienen mayor probabilidad de enfrentar estos cuadros, que pueden implicar hospitalizaciones e incluso dejar secuelas. “Existen opciones de vacunación para distintas etapas de la vida y condiciones de salud, muchas de ellas incluso gratuitas en la red pública. Informarse y acceder a ellas puede evitar enfermedades graves que hoy siguen siendo frecuentes”, explica el especialista.

En los últimos años, además, el avance de la medicina ha permitido ampliar las alternativas de prevención disponibles para adultos. Hoy existen vacunas específicas que responden a distintos riesgos y etapas de la vida, como la del herpes zóster, indicada desde los 50 años, y la inmunización contra el virus respiratorio sincicial (VRS), que también puede administrarse durante el embarazo para proteger a los recién nacidos y también se indica en mayores de 60 años.

“Las vacunas permiten evitar infecciones del día a día y reducir el riesgo de complicaciones, contribuyendo a mantener una buena calidad de vida”, enfatiza el Dr. Muñoz-Rocha.

Por eso, el llamado es a anticiparse. “Vacunarse antes del invierno permite llegar protegidos a los meses de mayor circulación viral. Postergar esta decisión aumenta innecesariamente el riesgo de enfermar, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas”, concluye el especialista.