Infecciones repetidas, uso frecuente de antibióticos y ausentismo son algunas de las consecuencias de no tratar a tiempo esta condición.

La amigdalitis es una de las infecciones más comunes, especialmente durante los meses de invierno. Sin embargo, cuando se vuelve recurrente, puede afectar significativamente la calidad de vida y requerir una solución definitiva.

“Muchas personas normalizan tener varios episodios al año, pero cuando la frecuencia aumenta o los cuadros son más intensos, es importante evaluar una solución quirúrgica”, explica Kenny Susana Henao, otorrinolaringóloga de Clínica INDISA.

¿Cuándo deja de ser algo ocasional?

Si bien la amigdalitis puede presentarse de forma aislada, en algunos casos su repetición se transforma en un problema de salud.

“La amigdalectomía no se indica solo por el dolor, sino cuando los episodios comienzan a impactar la vida diaria del paciente. En general, se evalúa en personas que presentan múltiples infecciones al año y que requieren tratamiento antibiótico frecuente”, señala la especialista.

Entre los síntomas más comunes se encuentran:

  • Dolor intenso de garganta
  • Fiebre
  • Dificultad para tragar
  • Mal aliento persistente
  • Inflamación de las amígdalas

¿Se puede operar en cualquier época del año?

La amigdalectomía puede realizarse durante todo el año. Sin embargo, programarla en períodos de menor circulación viral, como fuera de los meses de invierno, puede favorecer una recuperación más tranquila y con menor riesgo de infecciones asociadas.

Recuperación y beneficios a largo plazo

Hoy, la amigdalectomía es un procedimiento seguro, con técnicas que han mejorado significativamente la experiencia del paciente.

En la mayoría de los casos, la recuperación dura entre 10 y 14 días, período en el que se recomienda reposo, buena hidratación y seguir las indicaciones médicas.

El tratamiento tiene un impacto sostenido en la calidad de vida: disminuye la frecuencia de infecciones, reduce el uso de antibióticos y evita interrupciones en la rutina diaria, tanto en adultos como en niños.

Aunque no todos los casos requieren cirugía, es fundamental no normalizar síntomas que se repiten en el tiempo.

Una evaluación médica permite definir el tratamiento más adecuado en cada caso y prevenir complicaciones a futuro, especialmente en pacientes con cuadros recurrentes o más intensos.