(Columna) Suplementos alimenticios: del auge al desafío de elegir con evidencia

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Por Josefa Rodríguez, nutricionista y jefa de Desarrollo del servicio de tercerización de Laboratorio FNL.

El aumento sostenido en el consumo de suplementos alimenticios en Chile no es casual. Responde a un cambio profundo en la forma en que las personas entienden su salud: hoy el foco ya no está solo en tratar enfermedades, sino en prevenirlas. En ese contexto, cada vez más chilenos buscan complementar su alimentación para fortalecer su sistema inmune, mejorar su salud digestiva o manejar el estrés. De hecho, cerca del 40% de la población ya ha consumido este tipo de productos, según datos de ALANUR.

Sin embargo, este crecimiento también abre una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿estamos tomando decisiones informadas? En un mercado en expansión, donde la oferta es amplia y diversa, no todos los suplementos cuentan con el mismo nivel de respaldo. Y ahí es donde el concepto de autocuidado adquiere una nueva dimensión. Porque cuidarse no es solo consumir, sino también saber elegir.

Hoy, el consumidor ha evolucionado. Ya no busca únicamente resultados, sino también confianza. Quiere entender qué está consumiendo, cómo funciona y qué evidencia respalda sus efectos. Este cambio ha elevado el estándar de la industria, obligando a poner en el centro la transparencia, la trazabilidad y el sustento científico de cada producto.

Hablar de calidad en suplementos alimenticios no es una etiqueta, sino un proceso. Comienza en la selección de materias primas, continúa con la formulación basada en estudios clínicos y se extiende hasta los protocolos de producción que aseguran consistencia y seguridad. Cada producto debería responder a una combinación clara de eficacia, evidencia y pertinencia frente a necesidades reales de las personas.

En este escenario, priorizar suplementos respaldados por evidencia científica no es una recomendación técnica, sino una decisión responsable. Es lo que permite asegurar que efectivamente aporten al bienestar, evitando falsas expectativas o incluso riesgos asociados a un consumo inadecuado.
Pero es importante ser claros: los suplementos no reemplazan hábitos saludables. Su rol es complementario. Alimentación equilibrada, descanso adecuado, actividad física y manejo del estrés siguen siendo la base de una buena salud. Los suplementos, cuando están bien indicados y correctamente elegidos, pueden potenciar ese equilibrio, pero no sustituirlo.

El desafío, entonces, no es frenar el crecimiento de esta industria, sino acompañarlo con más educación e información. Un consumidor informado no solo toma mejores decisiones, sino que también impulsa una mejora en los estándares del mercado.
En un contexto donde el bienestar se ha vuelto una prioridad, avanzar hacia un consumo más consciente y basado en evidencia será clave para que los suplementos alimenticios cumplan su verdadero propósito: ser un aporte real, seguro y efectivo a la calidad de vida de las personas.