Tras el incendio forestal de 2025, que arrasó más de 500 hectáreas de bosque nativo, la Laguna Cañicura ubicada en Santa Bárbara, inicia una nueva etapa como área de conservación privada, combinando educación ambiental, ciencia, turismo regenerativo y articulación territorial para proteger uno de los ecosistemas más valiosos del sur de Chile.

Un hito ambiental y comunitario se está consolidando en la Región del Biobío. La Laguna Cañicura y sus más de dos mil hectáreas de alto valor ecológico han iniciado un proceso de conservación activa que busca transformar un territorio marcado por la tragedia en un referente de sostenibilidad, educación ambiental y turismo responsable.

“El punto de inflexión fue el incendio forestal de marzo de 2025, que consumió más de 500 hectáreas de bosque nativo. Las familias propietarias decidieron transformar la pérdida en una oportunidad: abrir el área a la comunidad bajo un modelo de conservación activa y educación ambiental”, explica Sebastián Correa Rodríguez, del equipo del Área de Conservación Cañicura.

Ubicada en la Cordillera de Tricauco, la laguna destaca por ser uno de los últimos remanentes de bosque nativo adulto en la vertiente occidental andina. Reconocida como Sitio Prioritario de Biodiversidad, alberga una excepcional diversidad de ecosistemas en un gradiente altitudinal que va desde los 400 hasta los 1.800 metros.

Entre su biodiversidad se encuentran especies emblemáticas como el ciprés de la cordillera, el guindo santo y el monito de monte, además de fauna como pumas, cóndores y zorros. Esta riqueza natural, sin embargo, estuvo durante años expuesta a amenazas como la visitación desregulada, contaminación, fogatas ilegales y presión sobre ecosistemas frágiles.

Frente a este escenario, el proyecto de conservación se estructura en tres ejes principales: conservación basada en ciencia, educación ambiental y desarrollo turístico local colaborativo. Desde su apertura oficial en enero de 2026, el área ya ha recibido a más de 3.000 visitantes bajo un modelo de turismo regenerativo que prioriza la calidad de la experiencia por sobre la cantidad.

“Hoy trabajamos con cupos limitados, prohibición total de fuego, control de animales domésticos, talleres obligatorios de buenas prácticas y una fuerte educación ambiental. Buscamos que cada visitante se transforme en un agente activo de conservación”, agrega Correa.

En este proceso, el Centro de Emprendimiento Colbún (CEC) ha comenzado a cumplir un rol clave en la articulación territorial y el fortalecimiento del turismo sostenible en el Destino Angostura del Biobío. Durante los últimos meses, representantes del CEC han sostenido reuniones con el equipo de Laguna Cañicura para explorar alianzas estratégicas que permitan potenciar el turismo local y fortalecer la vinculación con emprendedores del territorio.

Además, integrantes del proyecto se han sumado al programa formativo “Energía para Emprendedores”, iniciativa impulsada por el CEC que busca fortalecer capacidades en modelos de negocios, desarrollo turístico y asociatividad. La alianza también contempla futuras visitas de emprendedores turísticos a Laguna Cañicura para conocer el patrimonio natural del lugar y contribuir a su difusión y valorización ecológica.

“La conservación de Laguna Cañicura potencia significativamente el turismo en el Destino Angostura del Biobío al poner en valor nuestro patrimonio natural. Como CEC, somos un articulador estratégico y aliado clave para impulsar la asociatividad empresarial del territorio, capacitando a los emprendedores locales para entregar servicios de alta calidad que fortalezcan el desarrollo territorial y la oferta local, impulsando un turismo responsable”, señaló Vanessa Verdugo, directora del Centro de Emprendimiento Colbún.

El proyecto también ha generado un impacto positivo en las comunidades cercanas, especialmente en el sector de Aguas Blancas, donde se ha fortalecido la oferta turística local con emprendimientos de alojamiento, gastronomía y servicios guiados. Además, gran parte del equipo operativo está compuesto por trabajadores de la zona, fortaleciendo el desarrollo territorial.

Pese a los avances, los desafíos persisten. La falta de financiamiento estructural para iniciativas privadas de conservación y la necesidad de avanzar hacia una protección legal oficial son algunas de las principales barreras. En este contexto, el equipo proyecta consolidar la declaración del área bajo la Ley N°21.600, lo que la convertiría en la primera área de conservación privada reconocida oficialmente en la región.

A largo plazo, la visión es ambiciosa: posicionar a Laguna Cañicura como un modelo replicable de conservación efectiva en el sur de Chile, impulsar un corredor biológico en la Cordillera de Tricauco y consolidar un territorio donde la naturaleza, la comunidad y el turismo sostenible convivan en equilibrio.

“Queremos que este lugar no solo sea visitado, sino comprendido. Que quienes lleguen aquí aprendan, valoren y lleven esas prácticas a otros territorios. La conservación no es solo proteger un espacio, es generar un cambio cultural”, concluye Correa.