Las tendencias globales ligadas al wellness, junto con la búsqueda de hábitos más conscientes, están cambiando la manera en que las personas consumen esta bebida profundamente arraigada en la vida diaria de los chilenos.
Hay escenas que se repiten todos los días casi como un ritual. La tetera sonando antes de salir de casa, una once que se alarga más de la cuenta o esa taza de té que aparece casi por reflejo cuando alguien necesita bajar el ritmo. Sin duda, son acciones cotidianas ya instaladas en la vida cotidiana de millones de personas, pero que en el último tiempo algo empezó a cambiar.
Para los expertos y actores de la industria, más que una bebida presente a diario en los hogares chilenos, el té se ha comenzado a asociar a espacios de pausa, conversación y desconexión, en línea con consumidores que valoran cada vez más los pequeños rituales cotidianos en medio de jornadas cada vez más aceleradas, hiperconectividad y una creciente preocupación por el bienestar emocional.
Pero dicha tendencia no es solo local. Innova Market Insights identificó dentro de las principales corrientes de consumo la llamada “terapia sensorial”, fenómeno donde las personas buscan productos capaces de generar confort emocional a través de aromas, sabores y experiencias reconfortantes. En ese escenario, el té aparece como una de las categorías más vinculadas a bienestar y equilibrio cotidiano.
Las cifras también reflejan ese cambio. Según McKinsey & Company, más del 70% de los consumidores a nivel global considera el wellness -concepto asociado al bienestar físico, emocional y hábitos de vida saludables- una prioridad alta o muy alta en su vida diaria. En paralelo, Euromonitor International sostiene que millennials y Gen Z están redefiniendo la cultura del té y el café, privilegiando propuestas asociadas a naturalidad, funcionalidad y experiencias más personales; una tendencia que también está impulsando el crecimiento del rubro, pues según un estudio de Knowledge Sourcing Intelligence estima que el mercado global del té alcanzará los US$108 mil millones hacia 2030, gracias al auge de bebidas funcionales y hábitos vinculados al autocuidado.
¿Dónde se ubica Chile en este panorama? El país aparece como favorable para este cambio de la mano de su liderazgo en el consumo de té en América Latina, con una presencia transversal en los hogares y un hábito profundamente instalado en la rutina cotidiana. En ese contexto, la conmemoración del Día Mundial del Té este 21 de mayo, según expertos, encontrará a este bebestible en un momento marcado por consumidores que buscan experiencias más conscientes, naturales y vinculadas al bienestar diario.
Esta visión es respaldada desde Sabha, una marca nacional que busca reinterpretar ese hábito a partir de una propuesta que toma como base un te Ceilán proveniente de Sri Lanka -reconocido por su sabor intenso y aroma fresco- combinado con ingredientes naturales como hierbas, frutas y especias.
“Todo comenzó con una idea sencilla, pero con mucha fuerza: ofrecer un té de calidad excepcional, inspirado en lo tradicional, pero con un enfoque innovador y cercano. Queríamos volver a lo esencial y, desde ahí, construir algo que conectara con la vida real de las personas”, explica Indra Ribalta, jefa de marketing de Sabha.
En este sentido, la línea contempla variedades de té negro, verde, chai y Earl Grey, además de infusiones de manzanilla y menta, pensadas para distintos momentos del día y estilos de vida. “Más que instalar una propuesta sofisticada, la apuesta busca rescatar el valor de las pausas simples y de esos espacios cotidianos que muchas veces terminan convirtiéndose en instancias de conversación y conexión. Por lo mismo, Sabha significa reunión y momentos compartidos, por lo que queremos que cada taza se convierta en un espacio para detenerse, conectar y disfrutar algo simple, pero significativo”, señala Ribalta.
Así, la apuesta de Sabha se consolida en un momento en que el consumo se mueve hacia experiencias más personales, donde el bienestar también empieza a relacionarse con espacios de disfrute. “En un país donde el té sigue ocupando un lugar central en la vida diaria, la categoría comienza a abrirse a nuevas formas de consumo que mezclan tradición, ingredientes naturales y experiencias más ligadas a los sentidos, una tendencia que, según las proyecciones de la industria, seguirá creciendo durante los próximos años de la mano de consumidores que buscan hábitos más conscientes, productos funcionales y rituales cotidianos asociados al bienestar”, finaliza la jefa de marketing de Sabha.





