El frío, los días más cortos y la baja de energía típica de esta época pueden afectar la motivación para hacer ejercicio. Especialistas entregan recomendaciones para mantener la actividad física sin abandonar el hábito y evitar que el cambio de clima impacte la rutina.
Con la llegada de las temperaturas más bajas a gran parte del país, muchas personas comienzan a abandonar o postergar sus rutinas de ejercicio. El frío, la menor exposición a la luz natural y el aumento de la sensación de cansancio suelen impactar directamente en la motivación y la constancia. Sin embargo, especialistas aseguran que esta época también puede transformarse en una oportunidad para ordenar hábitos y entrenar de manera más estratégica.
“El otoño e inicio del invierno pueden ser etapas clave para consolidar la constancia y mantener hábitos saludables. La clave está en adaptar el entrenamiento al contexto y no intentar sostener exactamente la misma rutina del verano”, explica Jorge Pizarro, gerente técnico de Smart Fit Chile.
Según el experto, existen cinco claves fundamentales para mantener la actividad física durante los meses más fríos del año:
1. Ajusta tus horarios al cambio de clima
Con menos horas de luz natural y mañanas más frías, reorganizar los horarios se vuelve fundamental. Definir momentos fijos para entrenar —idealmente antes de comenzar la jornada laboral o inmediatamente después del trabajo— ayuda a evitar la postergación y mantener la frecuencia semanal.
2. Prioriza espacios indoor
Las bajas temperaturas y las lluvias hacen que entrenar en espacios cerrados sea una alternativa más cómoda y constante. Esto permite sostener el hábito sin depender del clima y seguir una planificación estructurada durante toda la temporada.
3. Mantén la frecuencia antes que la intensidad
Durante esta época es normal sentir menor energía o más fatiga. Por eso, los especialistas recomiendan priorizar entrenamientos constantes y de intensidad moderada, en lugar de rutinas excesivamente exigentes que puedan generar agotamiento o abandono temprano.
4. Refuerza la prevención de enfermedades respiratorias
Los cambios bruscos de temperatura y el aumento de virus respiratorios hacen especialmente importante cuidar la recuperación y el sistema inmune. Mantener una buena hidratación, dormir adecuadamente, alimentarse de forma equilibrada y utilizar ropa apropiada para entrenar son factores clave para evitar interrupciones prolongadas.
5. Apóyate en planificación y seguimiento
Contar con una rutina estructurada y herramientas de seguimiento facilita mucho más la adherencia. En el caso de Smart Fit, por ejemplo, los alumnos pueden acceder a servicios complementarios como evaluaciones físicas, programas personalizados y herramientas digitales que permiten organizar entrenamientos y monitorear avances.
“Escuchar al cuerpo y avanzar de manera progresiva es fundamental en esta época. La constancia termina siendo mucho más importante que la intensidad”, agrega Pizarro.
Con un enfoque más flexible y adaptado al contexto, esta temporada puede transformarse en una etapa estratégica para sostener el ejercicio, evitar el sedentarismo y llegar a la primavera con hábitos ya consolidados.





