Nutrimind nace para integrar nutrición y salud mental en un mismo espacio, ayudando a mujeres a dejar atrás la culpa, la ansiedad alimentaria y las dietas restrictivas, para construir hábitos sostenibles desde el bienestar emocional.

Durante años, miles de mujeres han vivido atrapadas entre dietas, culpa y autoexigencia. Contar calorías, evitar ciertos alimentos, empezar “de nuevo” cada lunes y sentir frustración constante se ha vuelto una experiencia profundamente normalizada. Frente a esa realidad nace Nutrimind, una comunidad creada para transformar la manera en que las mujeres se relacionan con la comida, el cuerpo y consigo mismas.

Detrás del proyecto están Constanza Hasche, psicóloga clínica especializada en psicología de la alimentación y Pascale Lapierre, nutricionista especializada en coaching nutricional. Ambas decidieron unir sus experiencias personales y profesionales para construir un espacio donde nutrición y salud mental se pudieran trabajar de forma integrada.

“Muchas mujeres creen que el problema es su peso y que la solución es controlar más la comida, cuando muchas veces ese control termina siendo parte del mismo problema”, explican las fundadoras.

La historia de Nutrimind comenzó en plena pandemia, en 2020, cuando ambas se conocieron a través de una amiga en común y descubrieron una mirada compartida sobre el bienestar: entender que la alimentación no se trata solo de saber qué comer, sino también de emociones, historia personal, ansiedad, autoestima y la forma en que aprendemos a relacionarnos con nuestro cuerpo.

El mismo día que se conocieron decidieron trabajar juntas y, en menos de una semana, nació Nutrimind.

Para Constanza, el camino hacia esta especialización también fue profundamente personal. “Durante gran parte de mi juventud viví sintiendo rechazo hacia mi cuerpo. Estudiando psicología comprendí que la relación que tenía con la comida y conmigo misma no era normal ni sostenible, y cuando encontré herramientas que realmente transformaron mi vida, supe que quería compartirlas con otras personas”, cuenta.

Pascale, por su parte, recuerda haber hecho su primera dieta a los ocho años y desarrollar un trastorno alimentario durante la adolescencia. “Crecí en una familia gordofóbica y entendí muy temprano que la alimentación iba mucho más allá de la comida. Es mental, emocional, cultural y también se sana en comunidad”, afirma.

Desde esa experiencia, Nutrimind busca cuestionar la lógica tradicional basada en la restricción, el control y la obsesión por el peso. Su propuesta integra psicología y nutrición en un enfoque de co-terapia que aborda la salud de manera integral y sostenible.

“Muchas personas creen que les falta fuerza de voluntad, cuando en realidad viven atrapadas en ciclos de ansiedad, culpa y autoexigencia. El problema no suele ser falta de disciplina, sino la relación que aprendimos a tener con nuestro cuerpo y con la comida”, señalan.

Uno de los pilares más importantes del proyecto es el trabajo grupal y comunitario. Según explican, compartir experiencias con otras mujeres permite romper el aislamiento y comprender que muchas de las inseguridades corporales no nacen de un problema individual, sino de creencias sociales profundamente instaladas.

“Hay algo muy sanador en descubrir que no eres la única que vive esta lucha. Cuando una mujer escucha a otra poner en palabras exactamente lo que ella siente, deja de sentirse defectuosa”, explican.

Hoy, Nutrimind busca abrir una conversación más humana y consciente sobre bienestar, alejándose de la cultura de las dietas y promoviendo hábitos sostenibles desde el autocuidado y la salud emocional.

“No queremos que las mujeres sigan viviendo en guerra con su cuerpo. Creemos que los cambios más profundos no nacen del castigo, sino del deseo genuino de cuidarse”, concluyen.

Conoce más sobre Nutrimind en https://nutrimind.cl/