Gracias a un trabajo coordinado entre la ONG WATERisLIFE, una red internacional de colaboradores y la comunidad local, el proyecto beneficiará directamente a 150 niños y a más de 3.000 personas del sector. Como parte de una estrategia de intervención que ya cumple siete años en el territorio, la organización liderada por los chilenos suma este nuevo hito en su hoja de ruta al transformar las condiciones de vida en el orfanato El Buen Samaritano.

En uno de los barrios más densos y vulnerables de Nairobi, donde el acceso a servicios básicos no está garantizado, una iniciativa liderada por los chilenos María José Terré y Renato Muñoz, co-CEOs de Water is Life, logró cambiar una realidad concreta: llevar agua potable y energía solar a un orfanato que, hasta hace poco, funcionaba sin condiciones mínimas.

El proyecto se desarrolló en el hogar “El Buen Samaritano”, ubicado en Mathare, y fue impulsado por la ONG WATERisLIFE, organización internacional que trabaja en comunidades vulnerables de África y América Latina, desarrollando soluciones sostenibles de acceso a agua potable, saneamiento e higiene.

La implementación no solo involucró al equipo de la organización, sino también a una red internacional de colaboradores y voluntarios que se trasladaron al territorio para trabajar directamente junto a la comunidad, en un proceso que combinó conocimiento técnico, filantropía y participación local.

El trabajo se realizó en conjunto con la comunidad, encabezada por quien es conocida en el entorno como Mamá Massi -encargada del orfanato- y contempló la instalación de un sistema integrado que combina la rehabilitación de un pozo, instalación de cañerías, tanques y paneles solares. El sistema de energía solar permitirá además asegurar el funcionamiento continuo del recinto, disminuir el riesgo de interrupciones y fortalecer su autonomía a largo plazo.

El impacto es concreto: 150 niños que viven en el hogar hoy cuentan con acceso estable a agua para consumo, higiene y alimentación, mientras que más de 3.000 personas de la zona se verán beneficiadas indirectamente por la mejora en las condiciones sanitarias, ya que tendrán la posibilidad de ingresar al orfanato y pagar por utilizar el agua, lo que a su vez significará una fuente de ingresos para mejorar las condiciones del lugar.

“Es demasiado lindo y emocionante volver a este lugar en el que estuvimos exactamente hace un año, donde la realidad de estas zonas era tan, tan, tan distinta, que no había agua para tomar. Olía mal en todas las piezas, porque no había agua tampoco para limpiar. Hoy día, la realidad es completamente diferente. Me pone muy feliz que vamos a hacer estos cambios para personas que lo necesitan y que también impactan a toda la comunidad que vive aquí alrededor.”, explica María José Terré. “La significativa mejora en la calidad de vida en este orfanato es un hito dentro de nuestra gestión en Kenia y el resultado de una labor conjunta entre organizaciones, filantropía y comunidades locales. Alianzas de este tipo permiten avanzar hacia soluciones concretas y sostenibles en el tiempo”, agregó.

“Yo me siento una persona rica. Con agua, te vuelves rico. Porque ya no hay problema con niños que se quejan por el agua. ´Hay agua. Vengan, báñese´, les digo. ´Lávense con agua fría´. Ya ni siquiera tengo que decirles que se bañen. Van de inmediato, porque hay agua. Y agua caliente. Me siento muy feliz. Muy feliz. Y voy a vivir una buena vida porque tengo agua. Esta nueva instalación es un gran cambio para nosotros y no hay duda de que nos ayudará a contar más riqueza para los niños y la comunidad. El agua limpia lo cambia todo”, comentó Mamá Massi, emocionada. Ella también explicó que la instalación les cambió la vida. “Como puedes ver, allá en la cuerda, hay ropa colgada porque ahora se lava todos los días. Alguien puede ir al baño, bañarse y luego lavar su ropa. Ya no existe eso de ´no, guarda esa ropa, no la laves´. Ya no”, aseguró.

Una crisis global que exige nuevas soluciones

El proyecto se inserta en una problemática de escala mundial. Hoy, 4.4 mil millones de personas no tienen acceso seguro a agua potable y saneamiento, y al menos 2 mil millones consumen agua contaminada, lo que impacta directamente en su salud, educación y calidad de vida.

Este sistema integral en Mathare se suma a la red de soluciones que WATERisLIFE ha desplegado en Kenia desde 2019. Durante estos siete años, la confianza generada con las comunidades locales ha permitido que la organización no solo entregue infraestructura, sino que asegure la sostenibilidad de iniciativas anteriores que hoy siguen operativas, desafiando la estadística global de fracaso en proyectos de agua, estableciendo lazos de confianza en las comunidades, factor fundamental para concretar las iniciativas de colaboración.

La experiencia internacional muestra que entre el 30% y el 50% de los proyectos de agua fracasan a nivel global, muchas veces por falta de planificación o por no involucrar a quienes finalmente utilizarán estas soluciones. Frente a ese escenario, el enfoque de la organización se basa en un principio claro: trabajar con las comunidades, y no sólo para ellas.