Con la llegada de las temperaturas bajas, los días más helados y el fin del sol veraniego, muchas veces, las personas se olvidan del cuidado del rostro creyendo que ya no es necesario cuidarse tanto como cuando se está expuesto de manera más constante al sol, Sin embargo, esto no es así. En invierno los rayos UV siguen estando presentes y el frío puede causar otras afecciones en el órgano más grande del cuerpo humano: la piel.

“Contrario a lo que se suele pensar, en invierno estamos más expuestos a factores que pueden dañar la piel. El frío, el viento, la baja humedad y los cambios bruscos de temperatura entre el exterior y los ambientes calefaccionados son muy perjudiciales, ya que afectan su barrera natural pudiendo provocar resequedad, descamación, picazón, irritación y aumento de problemas como dermatitis, rosácea, eczema y manchas. En esta época, además, la piel suele verse más opaca y frágil”, explica Isabel Oporto, directora de Clínica Ginestética y especialista en tratamientos faciales no invasivos.

Para mantener una piel saludable en invierno se pueden realizar pasos muy sencillos, como por ejemplo, hidratarla a diario con productos adecuados, usar protector solar, evitar el agua demasiado caliente, elegir limpiadores suaves y beber, al menos, 2 litros de agua, también podemos aprovechar esta época para mejorar el rostro con diferentes tratamientos basados en el uso de láser.

 “El invierno es ideal para realizarse algunos procedimientos no invasivos, ya que tenemos una menor exposición solar, entonces los cuidados post sesión son más simples y disminuye el riesgo de tener efectos adversos”, señala la especialista.

En el caso de las personas que sufren de resequedad y opacidad por los cambios de temperaturas y el frío, se les recomienda el nuevo láser BBL (Forever young) y pulsos de luz intensa (IPL) para reactivar la formación de colágeno, mejorar la elasticidad, el brillo y la textura de la piel. Así como también pueden recurrir a un lifting facial con láser y radiofrecuencia para aumentar la tonicidad de la piel dejándola tersa y brillante.

Para quienes sufren de melasmas o manchas en el rostro esta época es perfecta para tratarlas a través de la combinación de láser y de luz pulsada que actúan sobre la zona pigmentada de una manera precisa y eficaz disminuyendo considerablemente las manchas y logrando una piel más homogénea. Y también es ideal para las personas que sufren de rosácea, enfermedad crónica que afecta la piel y que es más común en mujeres, especialmente, durante la menopausia y en personas de piel blanca. Para estos casos, el láser ClearV estimula la reactivación de colágeno, disminuye la dilatación de los vasos sanguíneos y mejora las irregularidades visibles.

Pero, por supuesto, aunque estos tratamientos se realicen en invierno hay que tener ciertos cuidados. “Después de un tratamiento con láser la piel queda más sensible y es clave usar protector solar de manera estricta, no manipular la piel tratada y seguir todas las indicaciones del especialista. También suele recomendarse suspender el uso de productos irritantes por algunos días”, comenta Isabel Oporto, directora de Clínica Ginestética y especialista en tratamientos faciales no invasivos

Dependiendo del tipo de láser y del objetivo del tratamiento, generalmente, se necesitan entre 3 y 6 sesiones para observar resultados reales y sostenidos. En algunos casos puede ser menos o más, según la evaluación médica y compromiso de la persona con el tratamiento.

¡No dejes que el invierno opaque tu piel y aprovecha esta época para rejuvenecerla, iluminarla y sanarla!

Más información en: www.ginestetica.cl y @esteticaisabeloporto